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El PIB crecería 4,7% en 2018 si Cambiemos gana las elecciones

Si gana el kirchnerismo, en cambio, el dólar se dispararía, se frenaría la desinflación y la economía se estancaría, según un informe

28-03-2017
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Siempre se suele analizar cómo impactará la economía en las elecciones. Y es correcto: el bolsillo es el gran elector en Occidente (y también en Oriente, aunque allí las elecciones sean menos frecuentes). Pero también es necesario analizar cómo impactarán las elecciones en el día después de la economía.  Las elecciones pasarán y la vida sigue?

A eso se dedica, precisamente, el último informe de Federico Muñoz. En los comicios venideros, dice Muñoz, “se plebiscitará la gestión económica macrista y el resultado condicionará la gobernabilidad y el posible derrotero de la economía en la segunda mitad de su mandato”.

Sobre la oferta electoral, Muñoz cree que será una propuesta con tres grandes players: Cambiemos, el FpV y el Frente Renovador. “Es muy probable que el peronismo vaya dividido en ?por lo menos- dos opciones (kirchnerismo y massismo)”, dice. Eso, argumenta, reforzará “las posibilidades de que Cambiemos obtenga la primera minoría”, así como una maduración de los brotes verdes y la entrada en escena, en clave electoral, de María Eugenia Vidal, la política con más capital de Cambiemos (y el país).

Gana Cambiemos. Sería, lógicamente, el mejor escenario para la economía. A tal punto que Muñoz prevé un crecimiento de 4,7% en 2018 si eso ocurre. Y, también, una inflación en 12,5%. “La hipotética victoria del oficialismo en las elecciones (más concretamente, en la renovación de senadores por Buenos Aires) sería, indudablemente, el mejor resultado posible para la evolución futura de la economía nacional. Para empezar, esa contingencia disiparía completamente la incertidumbre política y virtualmente aseguraría que Macri logre lo que ninguno de los últimos cinco gobiernos institucionales no peronistas (Yrigoyen, Frondizi, Illia, Alfonsín y De la Rúa): completar su mandato presidencial. Con este resultado, Macri conseguiría el capital político necesario para sostener su política económica de progresivo saneamiento macro, gradual apertura y progresiva mejora de la competitividad. Además, la remoción de la incertidumbre política debería activar las inversiones que hoy se encuentran demoradas por temor a los posibles escenarios de ingobernabilidad y/o regreso al populismo económico”, explica Muñoz.

Triunfo K. Una victoria del kircherismo, algo que Muñoz no descarta porque Cristina mide relativamente bien en el conurbano bonaerense (la madre de todas las batallas), sería “devastador” para las perspectivas económicas y de gobernabilidad. En el conurbano, admiten incluso en la Casa Rosada, no llegan aun los brotes verdes. “La mera posibilidad del regreso del kirchnerismo al poder desataría, como efecto inmediato, un aumento abrupto de la prima de riesgo país (no menos de 200 puntos básicos) y una fuerte dolarización de carteras. Curiosamente, tendería a corregirse el retraso cambiario (el dólar cerraría el 2017 en las cercanías de los $20), pero al costo de un enfriamiento sensible de la actividad y una nueva aceleración de la inflación”. Amplía: “Tanto o más inquietante, el escenario político se oscurecería ostensiblemente. Un kirchnerismo rejuvenecido y fortalecido complicaría la gobernabilidad y la propia supervivencia de la presidencia macrista quedaría comprometida, en línea con los antecedentes de los últimos cinco presidentes constitucionales no peronistas (no perdamos de vista que un grupo de quince diputados del PJ ?incluyendo el presidente del partido, José Luis Gioja- pidió en febrero el juicio político de Macri)”. ¿Cómo impactaría en la macro? “No es sencillo poner cifras económicas a este hipotético escenario político de 2018, pero ?en plan de arriesgar- diríamos que la tasa de crecimiento del PIB difícilmente supere el 1% (no descartaríamos una recesión) y la inflación treparía nuevamente buscando el umbral del 20%”.

Zona gris. Por último, hay una franja intermedia y más neutral con respecto a su impacto económico. “Por caso, una hipotética derrota de Cambiemos frente a alguna variante del peronismo no kirchnerista (como Randazzo o Massa) sería un desenlace ciertamente negativo para el Gobierno, pero quizás no tan nocivo para la economía”, dice Muñoz. “La neutralización definitiva del kirchnerismo y su irracionalidad atenuaría el impacto económico nocivo de la derrota del oficialismo. Análogamente, si Cambiemos resultara segundo en la elección bonaerense, pero obtuviera resultados favorables en el resto del país, quizás podría discutir el saldo general de la elección nacional y evitar una rápida depreciación de su capital político. En cualquier caso, tampoco es sencillo establecer proyecciones macroeconómicas para estos escenarios políticos menos nítidos. A priori, es dable suponer que, tanto en materia de crecimiento como de inflación, se ubicarían en algún punto intermedio de los escenarios optimista y pesimista”, concluye Muñoz.

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