Informe de Ecolatina

A pesar de una década de controles sobre los precios, la inflación supera el 50%

La inflación es la principal preocupación de los hogares, según marcan las encuestas. El Gobierno insiste con intervenciones que han dado escasos resultados y el panorama en 2022 “no luce optimista”

A pesar de una década de controles sobre los precios, la inflación supera el 50%
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17-01-2022
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Con los últimos datos de 2021, Argentina acumuló quince años en los que la inflación se ubicó en dos dígitos y la tendencia continúa siendo ascendente. Más preocupante aún, a pesar de una década de controles de precios aplicados por los sucesivos Gobiernos, y profundizados por el actual, la inflación se mueve por encima del 50% anual.

  • Así se desprende del último informe de la consultora Ecolatina, en el que destacaron que el panorama inflacionario para 2022 “no luce optimista” y pusieron como piso el 50,9% con el que finalizaron los precios minoristas el año pasado. Esa cifra significa un retorno a los niveles prepandemia: 50,7% fue el promedio del período 2018-2019.

En el estudio, se resaltó que en 2021 ese porcentaje “se alcanzó con tarifas de servicios públicos sin importantes correcciones y un ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial que se ubicó por debajo de la inflación, especialmente en la segunda mitad del año”.

Por otro lado, para el presente año es esperable una corrección, por lo menos parcial, de dichos precios relativos. El Gobierno ya anunció que las tarifas de energía tendrían una actualización del 20% en el primer trimestre. Además, el dólar oficial ya aceleró el ritmo de depreciación en las últimas semanas, lo cual da señales de un cambio en la estrategia cambiaria del Banco Central (BCRA).

De esta manera, “dos de los drivers que se encontraron prácticamente desactivados en el año anterior, volverían a encenderse desde el comienzo del año”, afirmó Ecolatina. A su vez, los bienes de consumo masivo volverían a acoplarse a la evolución de la inflación núcleo en el corto plazo.

Vale recordar que el último congelamiento de precios de la Secretaría de Comercio Interior sobre 1.400 productos de consumo masivo fue remplazado por un relanzamiento de Precios Cuidados que se caracteriza por contemplar incrementos, en principio, en torno al 2% mensuales. Por lo tanto, “no es esperable un efecto 'desaceleración' tan marcado como el del periodo noviembre-diciembre último”, dijo la consultora.

Según proyectaron, “la inflación se aceleraría en el primer trimestre de 2022, tal como ocurrió en 2021”. Para los próximos meses, se sumarán algunos factores estacionales (indumentaria y educación en marzo) que también incidirán sobre la suba de los primeros meses.

“Esto hace más difícil la coordinación de expectativas a la que apuesta el Gobierno (siendo el ordenamiento de las negociaciones paritarias el caso más claro) generando que el año arranque agitado en materia inflacionaria y no se vislumbre una nominalidad diferente a la del pasado año”, consignó el informe de Ecolatina.

Controles de precios

El impacto de la inflación genera distorsiones difíciles de corregir y afecta la vida de los ciudadanos de forma directa. “No es casualidad que, según el último relevamiento de Synopsis, la inflación es la principal preocupación de los hogares”, ilustró Ecolatina.

En este contexto, los sucesivos Gobiernos fueron implementando diferentes políticas económicas para buscar frenar la inflación. Una de ellas fueron los controles de precios a bienes de primera necesidad y de consumo masivo.

En la última década, estos programas fueron tomando distintas formas y buscaron cumplir diferentes objetivos, comenzando por la creación del programa de Precios Cuidados en 2014 cuyo objetivo fue marcar precios de referencia, a través de una canasta de heterogénea de bienes de primera y segunda necesidad con actualizaciones trimestrales de 200 (en 2014) a 500 (en 2015) productos.

Luego, una lógica similar estuvo vigente entre 2016-2019, “con la diferencia de que la canasta se redujo y prevalecieron las segundas marcas”, explicó el informe. En concreto, el objetivo ahí no era que existan productos líderes que sirvan como referencia y ayuden a contener la inflación, sino que haya una “canasta accesible” para los “sectores de menores ingresos”, con actualizaciones de un periodo de uno a dos meses.

“Nuevo viraje”

La llegada del Frente de Todos al poder en diciembre de 2019 implicó, marcó el estudio, un “nuevo viraje”. Allí, se buscó establecer precios de referencia, por lo que se amplió la canasta (más de 600 productos) añadiendo nuevamente productos de primeras marcas.

Sin embargo, con la irrupción de la pandemia y la necesidad de frenar la inflación ante el virtual congelamiento de los ingresos, el Gobierno decantó por el programa Precios Máximos, que abarcó una gran cantidad de bienes de consumo masivo (llegó a contar con 2.300 productos, en su mayor parte de primera línea).

“La gran diferencia con el resto de los controles es que se trataba de un congelamiento que sólo contempló dos aumentos a lo largo del 2020, buscando no solo ser una referencia -como los programas anteriores- sino frenar la inflación artificialmente por medio de un congelamiento”, detalló la consultora.

Dada la magnitud del programa, subrayó Ecolatina, fue posible observar un efecto sobre la evolución conjunta de estos precios. Así, “mientras la inflación general acumuló 26% entre abril y diciembre de 2020, la inflación de los bienes de consumo masivo -construida en base a la información brindada por Indec- fue de 16%, avanzando, en promedio, 1,7% mensual”.

Con la aceleración de la inflación a comienzos del 2021, que pasó de promediar 3,7% mensual en el último trimestre del 2020 a 4,1% en el primer trimestre, el congelamiento “ya no lucía sostenible”. Ese era el reclamo que llevaban las empresas a Comercio Interior bajo el comando en ese momento de Paula Español.

Si bien el programa se desarmó en su totalidad en junio del año pasado, el IPC de consumo masivo se aceleró desde febrero, alcanzando incrementos medios mensuales de 3,7% entre febrero y octubre, por encima de la inflación nacional (+3,5% promedio). “Este comportamiento dejó en evidencia que, si bien el programa tuvo un efecto sobre este grupo de bienes en el corto plazo, añadió una mayor presión sobre el nivel de precios en los meses siguientes”, aseguró la consultora.

Efectos acotados

En un contexto electoral, en el cual la inflación de consumo masivo se aceleró a lo largo del último año, la Secretaría de Comercio Interior, ahora bajo el mando de Roberto Feletti, anunció un nuevo congelamiento a mediados de octubre, abarcando un grupo de aproximadamente 1.400 productos (considerablemente más grande que las canastas de Precios Cuidados).

Este nuevo programa se mantuvo hasta noviembre (en diciembre la canasta cambió y se autorizaron incrementos) y fue reemplazado por un nuevo esquema que se mantendrá durante el primer trimestre de 2022. La diferencia, en este caso, fue que se acordó con las empresas un esquema de actualizaciones mensuales con un tope del 6% en el primer trimestre.

En este contexto, para Ecolatina resultó relevante preguntarse cuál fue el efecto del último congelamiento implementado. En noviembre, el índice de precios de consumo masivo (que está compuesto principalmente por productos empaquetados, y excluye productos frescos como carnes, frutas y verduras) se desaceleró (luego de alcanzar 3,7% en promedio entre febrero y octubre) a 1,5%, pero volvió a crecer 2,9% en diciembre.

“El congelamiento pareciera haber tenido un efecto en el muy corto plazo (noviembre), que se habría visto parcialmente diluido una vez que el programa fue modificado”, dijeron.

Por otro lado, señalaron que el efecto de este tipo de programas incide principalmente sobre productos empaquetados. A diferencia de algunos alimentos frescos, como es el caso de la carne, buscan ser regulados con programas como cortes cuidados y políticas como el cepo a la exportación “sin que ocurra un impacto significativo en el mediano plazo”.

“De hecho, a la par del congelamiento, la carne trepó 6,7% en noviembre y 9,1% en diciembre, explicando 0,6 p.p. y 0,9 p.p. de las variaciones de la inflación general, respectivamente”, precisó el informe.

No obstante, el Gobierno insiste con contener los precios de consumo masivo mediante controles pero desde la consultora aclararon que su ponderación apenas supera el 15% de la canasta que mide la inflación para el Indec.

Entonces, considerando que el capítulo de alimentos y bebidas pesa 27%, ya que se le suman carnes, frutas y verduras, “el control de precios puede tener un impacto marginal y en el corto plazo sobre el capítulo y puede ser contrastado por la aceleración de otros grupos (como carnes, frutas o verduras)”, advirtió el trabajo.

“Los múltiples factores que alimentan la inflación, especialmente en un contexto de precios relativos altamente distorsionados, hace que este tipo de programas no sean suficiente para contener la elevada inercia: a pesar de los controles, el IPC Core lleva 15 meses consecutivos ubicándose por encima del 3% mensual”, concluyó Ecolatina.

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