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3-0 vs. Croacia

La Scaloneta, sin frenos hacia la gloria eterna

El domingo a las 12, la Selección jugará en el Lusail Stadium de Qatar su sexta final de un Mundial de la historia. Contra Francia o Marruecos.

La Scaloneta es sensación, emoción, unión, recambio, alegría, autoridad, contagio, fiesta, paciencia, valentía, jerarquía, ilusión.
La Scaloneta es sensación, emoción, unión, recambio, alegría, autoridad, contagio, fiesta, paciencia, valentía, jerarquía, ilusión.
14 diciembre de 2022

 Por Nicolás Piñón.

Como un colectivo sin frenos, la Selección Argentina destrozó a Croacia 3-0 y sigue rumbo a su máximo objetivo con un apatito devorador. 

La Scaloneta es sensación, es emoción, es unión, es recambio, es alegría, es autoridad, es contagio, es fiesta, es paciencia, es valentía, es jerarquía, es ilusión. Una ilusión que llena los ojos. 

Una ilusión que dice que el domingo a las 12 la Selección jugará en el Lusail Stadium de Qatar su sexta final de un Mundial de la historia. Contra Francia o Marruecos. 

Una final que también será el último partido del supremo Lionel Messi en mundiales, como reconoció la Pulga terminada la paliza 3-0 a Croacia. Una final que no es necesaria jugar para reconocer que lo hecho por el equipo de Lionel Scaloni desde que pisó tierra qatarí es merecedor del reconocimiento y agradecimiento máximo por parte de la marea albiceleste que alienta a en todos los rincones del planeta.

El domingo a las 12, la Selección jugará en el Lusail Stadium de Qatar su sexta final de un Mundial de la historia. Contra Francia o Marruecos.
 

La belleza del resultado final pudo ser pesadilla cuando, sin que se cumplieran 20 minutos del primer tiempo, el majestuoso Messi se agarró su isquiotibial izquierdo, encendiendo alarmas. 

Sin embargo, como los compañeros que lo siguen en sus andadas, se sobrepuso y salió adelante solito. Porque si algo caracteriza y emociona de la Scaloneta es su voracidad indomable para avanzar, suceda lo que suceda. Sobreponiéndose a cual obstáculo enfrente, como un huracán que avanza sin contemplar. Como Julián Alvarez, una tromba indetenible en acción.

Tiene a su genio, llamado Lionel Messi, que es presente, pasado y quizás futuro, que con el penal del 1-0 se convirtió en el argentino con más goles en Mundiales (11) superando a Gabriel Omar Batistuta e igualó al germano Lothar Matthaus como el jugador con mayor cantidad de partidos jugados (con 25) en mundiales con la final por jugar para quedar top del podio. 

Y tiene el futuro de otros valores que han explotado en Nuñez y brillan en la elite del fútbol mundial ya. Julián, autor de un doblete, demostró todo su potencial de crack, de porqué Guardiola lo atesora en Manchester City: con una producción antológica con dos goles (uno a lo Kempes en el 78), fabricando un penal para Messi y mostrando un espíritu colaborativo gigante, Julián se metió a la gente en el bolsillo. 

Su compinche Enzo Fernández también, cuándo no, volvió a vestirse de crack y fue amo y señor del mediocampo argentino ante Luka Modric y Mate Kovacic, cracks de la elite europea. El pase gol a Julián que terminó en penal y la autoridad para marcar el ritmo del partido en su primera semifinal de un Mundial, una muestra más de ello.

El domingo a las 12, la Selección jugará en el Lusail Stadium de Qatar su sexta final de un Mundial de la historia. Contra Francia o Marruecos.
 

El partido de la Scaloneta fue tan perfecto que los párrafos podrían ser interminables en elogios y adjetivos calificativos para todos los jugadores porque la producción en una instancia de semifinal de mundial de la albiceleste fue estelar, increscendo, de principio a fin del partido. 

Comenzado el segundo tiempo fue que Messi volvió a sentir una molestia en su pierna y así y todo fue cuando su nivel más creció, cuando más boquiabiertos quedaron los hinchas. Tanto que inventando de la nada una corrida electrizante de sus mejores épocas para humillar al enmascarado Gvardiol logró servirle el tercero en bandeja a Julián. Y el resto acompañó con tamaña excelencia. 

Nahuel Molina, Nicolás Tagliafico, Nicolás Otamendi, Dibu Martín, Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul, Cuti Romero: performances tremendas de todos. Si la Selección llegara a jugar con Francia, sabrá que puede perder como ganar, que puede hacer que todo pase. 

Sin embargo, un plus alimenta su ilusión: aprendió a esconder bien sus defectos. Por inteligencia de sus propios jugadores o por la correcta lectura del cuerpo técnico. Ostenta el plus de la cantidad y calidad de un plantel que no estará repleto de estrellas pero al que sí le sobra en humildad y en ganas de devorarse al planeta fútbol cuando se ponen la albiceleste en el pecho. Un valor incalculable en un deporte que tanto empuja al individualismo.

El gran gestor, quien supo ver que sus jugadores pueden juntos ante todo, que tomó decisiones arriesgadas cuando las papas quemaban y que luce casi siempre sereno, es el otro Lionel. 

Scaloni es el gran responsable de este andar soñando y esperado de la Selección. Porque una vez más leyó a la perfección las necesidades que el contrincante presentaba y en su primer semifinal en un Mundial despachó a la vigente subcampeona mundial con una soberbia lección de sensatez y astucia para ganar una batalla táctica difícil por donde se la mirase de antemano. 

Sí, Qatar 2022 parece ser el Mundial de los Lioneles. La última batalla, la gran final tan esperada por 45 millones de argentinos, está a la vuelta de la esquina y será el último partido de Messi en Mundiales. Después de tanto que el genio le dio al fútbol, será el momento en que la retribución finalmente vuelva al supremo. La gloria eterna, próxima estación para una Scaloneta que avanza sin frenos, espera. El sueño de todos, más vivo que nunca.

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