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ETHLatam

¿Cómo desvincularse del dólar? El desafío de EthLatam

Para lograr una verdadera descentralización, las blockchains deberían dejar de utilizar al dólar como unidad de medida. Un libro muy ponderado por Buterin podría tener la respuesta.

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Entre el jueves y el sábado de la semana pasada se realizó en Buenos Aires EthLatam, un encuentro de la comunidad de Ethereum, que contó con la presencia del jefe de Gobierno Horacio Rodriguez Larreta. 

Este aseguró que en la ciudad están “incorporando la tecnología blockchain y el uso de las criptomonedas a la administración pública”. Ya se había encontrado en el pasado con Vitalik Buterin, cofundador de la red Ethereum y con Silvio Micali, muy reconocido en el ecosistema y quien desarrolló Algorand.

Una de las charlas más interesantes fue la que dio Mariano Conti, “un buen tipo”, como le gusta (correctamente) definirse. La misma se centró alrededor de la importancia de la descentralización, tema del que venimos hablando en esta columna hace bastante. 

Claro, estaba muy fresca la decisión de Circle, que emite USDC, una de las dos stablecoins más conocidas, que bloqueó varías cuentas que habían sido denunciadas por el Tesoro de Estados Unidos. 

Justamente, en evitar ese tipo de interferencias provenientes de entes “centralizados” está, para algunos, la raison d'etre de las blockchains descentralizadas y, este caso, vendría a demostrar que el rumbo no estaría siendo el correcto dada la dependencia de Tether y USDC que tiene el ecosistema.

Ya son conocidos los intentos por desarrollar un criptodólar descentralizado como el caso de Terra, que fue un rotundo fracaso cuyo riesgo había sido anticipado por esta columna. 

Otro ejemplo es DAI, desarrollado por Maker, compañía para la cual trabajó Conti, la cual busca obtener una paridad con el dólar a través de un sistema similar al de los préstamos bancarios pero con colateral en criptomonedas y con incentivos para la emisión y redención de los mismos. 

Sin embargo, eventualmente ese criptodólar se vio obligado a incorporar a USDC como respaldo para la emisión de nuevos DAI, lo cual terminó con la “descentralización” de dicha stablecoin. Era algo esperable que sucediera como expliqué en una nota para Cointelegraph, dado su falta de acceso al déficit fiscal de Estados Unidos. 

Pero Conti mencionó otra alternativa, RAI, una stablecoin que intenta mantener la paridad con el dólar suavizando los vaivenes de su colateral, Ether, la moneda nativa de Ethereum. 

Le veo tres problemas a la misma, en primer lugar no es estable realmente, en segundo lugar es una stablecoin con riesgo cripto (como era el caso de Terra) y en tercer lugar es poco escalable, por la necesidad de aquel colateral. 

Sin embargo la traigo a colación por una limitación que mencionó Mariano y es que la idea de RAI era que consiguiera una estabilidad con referencia a su colateral en vez de hacerlo en relación al dólar. Sin embargo, como explicó, el valor del Ether en realidad sigue siendo denominado en dólares y por lo tanto el valor de RAI depende de esa moneda nacional. El ingeniero lanzó entonces una apuesta interesante: “Necesitamos una stablecoin que sea 100% independiente del dólar”. 

Para lograrlos primero debemos preguntarnos qué implica “estabilidad” y de dónde surge esa propiedad que tienen las monedas nacionales. Primero que nada recordemos que esa estabilidad es la que se da en la relación entre la moneda y los bienes y servicios de una economía e incluso en Argentina podríamos decir que existe esa estabilidad desde el momento en que más o menos sabemos que el promedio de los precios sube a un determinado ritmo. Nadie está esperando que mañana los precios se cuadrupliquen o se reduzcan a la mitad (cosa que sí puede pasar si midiéramos los precios en Bitcoin) y es por eso que seguimos guardando algunos pesos en la billetera para las transacciones diarias.

La cuestión de fondo entonces está en realidad en el origen del nivel de precios y ver si en el mundo cripto se puede replicar algo similar. Lo que debemos responder es por qué una lata de tomate vale actualmente $1.000 y no $200.000 o $0.001. 

Si le hacen esa pregunta a un economista probablemente basará su respuesta en la variación del precio en el tiempo o en la relación con otros bienes como, por ejemplo, el kilo de tomates. Pero esas respuestas no son satisfactorias debido a que en el primer caso nos obligaría a una regresión infinita sin sentido al preguntarnos por el origen del nivel de precios del pasado y, en el segundo caso, nos llevaría a la situación similar al meme del hombre araña en el cual el precio del tomate dependería del de la manzana y el precio de la manzana a la vez dependería del tomate.

Según Warren Mosler, la Teoría Monetaria Moderna (TMM), que él desarrolló, es la única escuela de pensamiento económico que tiene la respuesta respecto al origen del nivel de precios. El sector privado sólo puede definir precios relativos (manzanas por tomates) pero necesita una referencia “externa” que le dé el numerador en base al cual poder determinar los precios de la economía. Ese numerador, supongamos el dólar, surge del esfuerzo, en términos de bienes y servicios, que tiene que hacer la sociedad para obtener esa moneda de la fuente monopólica de la misma que es el gobierno de Estados Unidos y de los agentes que este defina. 

Dicho de manera más simple: la referencia la da el gobierno cuando define los precios que pagará a cambio de bienes y servicios y del colateral que exija cuando preste dólares. Dado que el gobierno es la fuente de estos, no puede pagar precios de mercado por todos los bienes y servicios que compra dado que estos no podrían tener un precio en dólares sin aquella referencia. Esto obliga al gobierno a definir al menos un precio que sea referencia para la economía, por ejemplo en el caso del Patrón Oro era este metal y en el caso de la Convertibilidad en Argentina era el dólar.

Será interesante saber para los fans de Ethereum que Randall Wray, uno de los proponentes más reconocidos de la TMM, suele hacer referencia al libro “Deuda, 5000 años de historia”, del fallecido David Graeber, como parte de la evidencia histórica que respalda la teoría. 

Ese mismo libro es el que Vitalik Buterin presenta en sus debates con los bitcoiners respecto a los orígenes del dinero. 

En el mismo se explica que la unidad de cuenta suele tener su origen en una decisión del gobierno de la misma manera que el pie se utiliza como unidad de medida. ¿De quién era ese pie? Del rey, claro.

En el caso del dólar esa unidad de medida tiene su origen una decisión del gobierno y el uso generalizado de la misma tiene su razón en una demanda coercitiva por esa moneda, también general, que son los impuestos. ¿Es algo así replicable en el mundo blockchain? 

Esa es la pregunta que deben hacerse quienes, como Conti, desean desvincularse del dólar y lograr una verdadera descentralización. Es, en mi opinión, el desafío más importante que tiene el ecosistema.

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