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¿Quién es Warren Mosler, cómo negociaría con el FMI y por qué puede cerrar la grieta?

El “padre” de la Teoría Monetaria Moderna pasó por Buenos Aires, se reunió con el equipo de Guzmán y dejó definiciones importantes

Mosler es un fuera de serie sin pelos en la lengua
Mosler es un fuera de serie sin pelos en la lengua
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John Yarmuth es el exdirector de la Comisión de Presupuesto en el Congreso de Estados Unidos y hace un tiempo explicó que él pensaba la macroeconomía con el formato de la Teoría Monetaria Moderna. Esa nueva forma de analizar la economía fue desarrollada por un tal Warren Mosler, el cual se paseó por Buenos Aires la semana pasada. En ese tiempo dictó conferencias en las cuales explicó su teoría, que muestra cómo puede lograrse una economía con pleno empleo y sin inflación, y expuso su propuesta para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La razón del viaje habría sido una reunión con Alberto Fernández, que habría pedido conocerlo personalmente pero finalmente no lo recibió. 

¿Qué propuso para Argentina?

Mosler explica que con el actual acuerdo con el FMI, el cual exige una reducción del déficit fiscal y un aumento en la tasa de interés, crecerá el desempleo y no se reducirá la tasa de inflación. En su opinión, Argentina debe renegociar el programa y propone un acuerdo que sea más atractivo que el actual para el propio FMI. 

Básicamente se trata de un impuesto del 3% sobre la exportaciones brutas cuyo producido iría directamente a devolver el préstamo del FMI. Este acuerdo tendría ventajas para ambos lados de la mesa de negociación. Argentina podría administrar su política macro, para mantener el pleno empleo y una inflación baja sin que el Fondo se inmiscuya demasiado, y el Fondo tendría una acreencia en dólares “reales”, sin la potencialidad de devaluarse en caso de que se mantuviera la actual inflación en Estados Unidos.

Por el lado de la inflación local, su principal propuesta consiste en bajar la tasa de interés a cero dado que ello reduciría significativamente la emisión de pesos (que reciben “quienes ya tienen dinero”) que presionan directamente sobre el valor del dólar. ¿Algún monetarista podría decir que para Mosler la inflación argentina no es multicausal sino monetaria? 

Además resaltó la importancia del Banco Central como regulador del sistema bancario para evitar que se otorguen préstamos que no cumplan con el “propósito público” y que emitan pesos que especulen con la devaluación de la moneda. Un claro ejemplo de ello podría implicar la aparente movida de algunos bancos que estarían comprando ON en dólares al tipo de cambio oficial y los estarían vendiendo en pesos con una cotización equivalente a la del MEP.

¿De qué se trata la teoría?

Mosler es un fuera de serie sin pelos en la lengua. Alguien que sólo estudió algo así como un terciario de economía y que hoy debate mano a mano con economistas de la talla de Krugman o Larry Summers. Además es un gran disruptivo que tuvo su propio banco, su propia marca de autos de carrera (Mosler Automotive) y que diseña lanchas antimareos con varios motores separados para suavizar el movimiento de las olas. Como si fuera poco, hace sólo 7 años empezó a jugar al tenis y logró ganarle a quién escribe esta nota un juego en pleno microcentro porteño (*).

Se define a sí mismo como un “insider” de las operaciones monetarias. Mientras trabajaba en mesas de dinero y bancos fue desarrollando lo que hoy se conoce como Teoría Monetaria Moderna a partir de que constataba que los economistas académicos no conocían a fondo lo que realmente ocurría en la “cocina” de la economía. Suele comentar que los analistas de la Reserva Federal dicen que los directores no entienden los débitos y los créditos del sistema monetario y puede leerse en uno de sus libros como Summers le reconoció que no entendía de contabilidad monetaria.

Las dos cuestiones principales que viene a criticar Mosler con su TMM son la secuencia fiscal (el hecho de que el Estado en realidad primero gasta y luego recauda o vende bonos, al contrario de lo que suelen pensar economistas y políticos) y en segundo lugar, la efectividad de la tasa de interés para domar la inflación. 

Según Mosler subir la tasa de interés aumentaría la inflación entre otras razones porque bajar la tasa a cero reduciría significativamente el ingreso que recibe el sector privado en concepto de intereses.

De hecho, luego del partido de tenis, Mosler me mencionó que Powell sabe perfectamente esto, “hace 20 años que los PhD que tiene la autoridad monetaria de Estados Unidos no pueden emitir un solo paper que muestre que subir la tasa ayuda a bajar la inflación”, dijo. Tal vez sea esa la razón que explica la timidez de la Fed para subir la tasa a pesar de que la inflación anual ya superó 8%. Según Mosler, si el petróleo frenara su subida, antes de que Powell siga elevando las tasas, deberíamos ver un frenazo a la inflación en dólares rápidamente.

mosler visito los astilleros rio santiago
Warre Mosler visitó los astilleros Río Santiago

Más allá de todo, tal vez la enseñanza más importante de la TMM es que, con tipo de cambio flotante, el gobierno puede sostener el pleno empleo en todo momento y ello invalidaría eso de que abrir las importaciones, privatizar o racionalizar el Estado genera desempleo. No, según aquella teoría la presencia de desocupación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario que se da cuando la oferta de activos financieros netos no son suficientes para satisfacer los deseos de ahorro y la necesidad de pagar impuestos.

¿Por qué puede cerrar la grieta?

Las organizaciones que trajeron a Mosler son claramente cercanas al oficialismo, o por lo menos al ala más kirchnerista del Gobierno: el Grupo Bolívar, Soberanxs y la CTA Autónoma, entre otros. Sin embargo, no debe pensarse que la TMM es de izquierda o que pueda ser más cercana al kirchnerismo que a Juntos por el Cambio. En palabras del mismo Mosler: “La TMM no es un movimiento político sino un marco de referencia para analizar la macroeconomía de un país”. Uno podría pensar que el Estado tiene que ser mínimo y, aun así, ser un proponente de la TMM.

De hecho en el primer encuentro, que se dio en el hotel Hector Quagliaro, propiedad de A.T.E., Mosler le dijo a Claudio Lozano, actual Director del Banco Nación, que este razonaba como el Fondo Monetario Internacional cuando decía que era necesario pagar intereses a los depositantes para evitar que se “fueran al dólar”. Claramente el comentario no cayó nada bien en aquel que hacía las veces de anfitrión y por un momento la tensión se pudo sentir en el aire. 

Fue Martín Lousteau, senador nacional por Juntos por el Cambio, quien luego de haber leído el libro más conocido de la TMM, “El Mito del Déficit” de Stephanie Kelton, remarcó en un tuit las bondades de dicha teoría. Dicho sea de paso, mi recomendación es que antes de revisar ese libro vayan a la fuente y lean por lo menos dos veces los libros de Mosler. Eso les va a evitar caer en muchas ambigüedades que podrían llevar a creer que la TMM sólo aplica a países desarrollados como se le ocurrió decir a 'Guga'.

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Como expliqué antes, no debe sorprender que un miembro de la oposición rescatara a la TMM. La misma es sólo una forma de analizar la realidad económica y no un movimiento político. De hecho, en la presentación que hizo Mosler en la Universidad Nacional de Moreno, una profesora de Economía lo “acusó” de ser un libertario de derecha porque explicaba que la causa del desempleo son siempre los impuestos. Luego aquella agregó que en esa universidad se debía criticar a la teoría neoclásica (sic). Rara esa afirmación porque uno esperaría que se enseñaran todas las ramas de la economía y que fueran los alumnos quienes definieran cuál es la que más les convence. De lo contrario algún descuidado podría acusarlos de ser un centro de adoctrinamiento kirchnerista en vez de una universidad nacional pública. Me consta, sin embargo, que no todos los profesores de esa institución piensan como ella y espero que sólo se trate de una excepción.

A la salida de esa charla Mosler se mostraba sorprendido del apelativo con que lo habían descrito a lo que le comenté que si él explicara que las privatizaciones y la apertura de las importaciones no son causa de desempleo, la mayoría en ese ámbito lo reprimiría con epítetos más grotescos. Su respuesta fue tajante: no sólo no generaría desempleo sino que además esas personas conseguirían un mejor trabajo, siempre que el déficit fiscal se sostuviera en un nivel adecuado. Tal vez sea hora de que los economistas de Juntos por el Cambio le echen una mirada a la TMM.

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Mano a mano entre Boudou y Mosler

En ese mismo evento, al momento de explicar formas de lograr una mejor distribución de la riqueza, Mosler señaló como ejemplo la educación gratuita de calidad (no excluyó la posibilidad de que fuera privada con financiación estatal al estudiante como el caso de Medicare For All) y propuso poner un límite de velocidad bajo para vehículos particulares y uno bastante más alto para el transporte público de forma tal de igualar a todos en ese sentido. ¿Es tal vez un guiño al Metrobus de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta? Ese tipo de medidas progre como la que impulsó Cambiemos son las que más atraen a Mosler. La idea es focalizarse mucho más en los recursos reales que en la repartición de dinero.

Una nota de color se dio cuando Mosler propuso tener un solo impuesto a la propiedad inmueble que eliminaría el enorme costo burocrático que implica el pago de impuestos y serviría para que el ejército de contadores que trabajan en aquella tarea se dedicaran a cosas “útiles” como, por ejemplo, curar el cáncer. Muchos de los espectadores eran estudiantes de ciencias económicas y probablemente se habrán preguntado si se estaban quemando las pestañas al divino botón. Como dije, sin pelos en la lengua.

Vuelvo a decirlo, según la TMM, con tipo de cambio flotante, el gobierno puede sostener el pleno empleo en todo momento. Es por eso que Mosler es tan propenso a criticar los aranceles a la importación (el gran error de Donald Trump en términos económicos) y sostiene que el desempleo generado por las mejoras de productividad son una gran noticia dado que abren el espacio fiscal para bajar impuestos o subir el gasto (depende de las preferencias políticas) que permitan emplear a los nuevos desocupados en otras tareas.

Dice el historiador Roy Hora que “Macri tiene razón: la UCR tuvo un pasado liberal”. La explicación es que a comienzos del siglo pasado el pleno empleo ahuyentaba el miedo a las importaciones y generaba una presión popular para tener una economía abierta que mejorara la calidad de vida de la gente. Mosler le diría a Roy que el pleno empleo no tiene por qué ser una variable endógena sino que puede ser una decisión del gobierno y que, dado que eso es así, aquellos que comulgan con las ideas liberales no deben temer al “cuco” del desempleo sino sólo entender cómo funciona el sistema monetario.

Bienvenido sería entonces que tanto Soberanxs y el Grupo Bolívar como Macri y el radicalismo repasaran lo que tiene para decir la TMM sobre la economía. Tal vez podría ser una forma de unificar la discusión política con un manual basado en realidades operativas vigentes con tipo de cambio flotante, y no en restricciones autoimpuestas basadas en modelos con reminiscencias del Patrón Oro. 

Este nuevo paradigma explica que un gobierno que cobra impuestos en su propia moneda con tipo de cambio flotante no tiene límites financieros para gastar sino que el único límite al que se debe prestar atención es el de los recursos reales disponibles. Ello abre un abanico de posibilidades que se vuelven obvias y que antes no estaban en el menú de opciones disponibles. Tal vez así podríamos vislumbrar una Argentina con pleno empleo, baja inflación y una discusión económica más productiva.

(*) Un amigo me cuenta que Mosler fanfarroneó con el asunto cuando visitó el Mecon. En mi defensa aclaro que solo jugamos el primer set por falta de tiempo.

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