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Algunos apuestan a Bitcoin y otros, a las stablecoins

El 2022 empezó complicado para las criptomonedas y aún no logran recuperarse del bajón que sufrieron a mediados de octubre de 2021

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El 2022 empezó complicado para las criptomonedas. Aún no logran recuperarse del bajón que sufrieron a mediados de octubre del año pasado cuando Bitcoin valía unos US$ 64.000 y ahora cotiza cerca de los US$ 44.000. Sin embargo, algunos inversores grandes parecen no dudar a la hora de destinar parte de sus ahorros a esa nueva clase de activos.

Es el caso por ejemplo de Bill Miller, un conocido inversor que tiene el récord de haberle ganado al índice S&P 500 durante 15 años consecutivos. Según informó en una entrevista reciente, su tenencia de Bitcoin alcanza el 50% de su riqueza. Claramente, tiene una gran tolerancia al riesgo. En los 2000 casi va a la bancarrota, pero se recuperó gracias a inversiones que hizo en Amazon. Su recomendación es que todos deberían poner 1% de su riqueza en Bitcoin (esa se la copió al argentino Wences Casares). Anthony Scaramucci, financista y exdirector de comunicaciones de la Casa Blanca, prefiere apostar a Algorand y se anima a afirmar que esa plataforma será el nuevo Google.

Quien sí le hará caso a Miller es la ciudad de Río de Janeiro cuyo intendente, Eduardo Paes, anunció que destinarán 1% del Tesoro a la compra de Bitcoin y que, además, darán un descuento a quien pague el impuesto a la propiedad con aquella moneda. Esta segunda parte del anuncio pareciera una estrategia de marketing pues lo importante no es el instrumento con el que se abone el impuesto sino que haga quien recibe el dinero luego del pago.

Es Brasil uno de los países con mayor crecimiento en el mundo cripto. En una nota reciente de Coinbase se describe cómo está aumentando cada vez más el uso de las stablecoins en ese país. Según Receita Federal (la agencia de recaudación de impuestos en aquel país) entre enero y noviembre del año pasado los brasileros transaccionaron algo más de US$ 11.000 millones en stablecoins. Ya en 2020 las operaciones en esas monedas crecían a un ritmo del 300% anual

Las razones son varias. Por efecto del Covid-19 la inflación empezó a subir y ya se encuentra en el rango del 10% mientras que el dólar pasó de valer cuatro reales a cotizar en 5,6 al escribir esta nota. Por otra parte, las transacciones financieras tienen un impuesto que va desde el 1,1% al 6,38% mientras que la compra de criptodólares está exenta.

Pero no en todos lados son bienvenidas las criptos. Es por ejemplo el caso de Ontario, Canadá, donde Bitfinex cerró las cuentas de sus clientes que no contaban con fondos depositados y que advirtió que los ciudadanos de esa región no podrán operar a partir del primero de marzo de este año. La Ontario Securities Commission, algo así como su Comisión Nacional de Valores, le ha complicado la vida a varios exchanges como Binance respecto al cual aclaró a fines del año pasado que no estaba autorizado a operar en aquella región, por no estar registrado.

Pero el crecimiento de las stablecoins no se detiene. Por ejemplo un twittero comentó la semana pasada que USDC emitió US$ 1.500 millones en tokens en tan sólo 7 días. Agregó, haciendo una comparación, que Tether no imprimió ni un sólo token en ese mismo período. Es una señal que muestra el gran crecimiento que está teniendo USDC, que me gusta definirlo como el PayPal de las criptos (a pesar de que ese procesador de pagos está analizando el lanzamiento de su stablecoin). De hecho, ese criptodólar superó a Tether por primera vez en la cantidad de tokens emitidos sobre la red de Ethereum. USDC ya cuenta con US$ 39.920 millones mientras que su rival llega a US$ 39.820 millones.

Será tal vez que los ahorristas perciban a USDC como un criptodólar mucho más seguro y regulado que su rival. Tether está haciendo esfuerzos, sin embargo, para acercarse a los reguladores de forma tal de expandirse en el mundo tradicional. Algunos dicen que esa es la razón por la que frizó 3 cuentas la semana pasada, en un movimiento típico de investigaciones por anti lavado o financiamiento de terrorismo.

De todas formas, para ser justos, Tether sigue siendo mucho más grande que USDC, con alrededor de 78.000 millones de tokens emitidos versus los 45.000 millones de USDC. Claro, lo que ocurrió fue que al estar saturada la red de Ethereum, los usuarios de Tether se pasaron en gran número a la red Tron, mucho más rápida y menos costosa. De hecho, la cantidad de Tether emitidos en Tron es prácticamente la misma que los que viven en Ethereum.

Pero no solo en tokens estables emitidos crece USDC. Coinbase, uno de los emisores de ese criptodólar y el tercer exchange más grande del mundo, anunció la adquisición de FairX, un exchange especializado en derivados y regulado por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). Con esa compra, Coinbase se mete en un mercado muy demandado por los inversores cripto.

Esos mismos inversores parecieran estar viendo en las criptos a un sustituto de las acciones bursátiles como apuesta financiera. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), estaría creciendo la correlación entre el precio de las acciones y el de las criptomonedas lo cual marca por un lado que estas se están convirtiendo en un activo de inversión pero también que el de las acciones es un mundo con alta especulación.

Las oportunidades de rentabilidad son importantes entre las stablescoins. Sino pregúntenle a quienes depositaron US$ 73 millones en Circle Yield, la herramienta que ofrece Circle, emisor de USDC, para depositar ese token y recibir intereses que suelen dar buenos rindes en dólares. No se desesperen, por ahora sólo está disponible para inversores acreditados.

A esa stablecoin y a las demás pareciera estar surgiéndoles un competidor peligroso. Se trata de USDF, un criptodólar que sería emitido por un consorcio de bancos en Estados Unidos. Recordemos que hasta ahora los tres cripto dólares mejor regulados son USDP (Paxos), Gemini Dolar y Binance Dolar que tienen una licencia del Estado de Nueva York. La razón de la importancia del anuncio es que esos bancos son entidades con seguro FDIC y por lo tanto el dinero de sus depositantes se encuentra respaldado por la Reserva Federal.

Es un nivel de seguridad para los ahorristas no visto hasta ahora en el mundo de las criptomonedas dado que si el banco fallara en devolver los depósitos, quien se haría cargo sería el gobierno. Esa misma seguridad a veces suele brillar por su ausencia en el ecosistema cripto. De hecho, Certik, una compañía que hace auditorías de seguridad, reportó que durante el año 2021 los hackers robaron unos US$ 1.300 millones en el mundo de las Finanzas Descentralizadas (DeFi).

Suele pasar que los escépticos de las criptos se ríen de los más fanáticos ante estas situaciones, pues estos cada tanto pasan de criticar a los gobiernos a reclamar su protección ante el robo de sus fondos. El de las criptos es un mundo que hace camino al andar, a medida que pase el tiempo las herramientas serán más seguras y más amigables. Quien quiera adentrarse ya en estas redes deberá tomar todos los recaudos necesarios.

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