En la Bolsa Caputo avisó que el atraso cambiario vino para quedarse y puso en duda una fuerte liquidación de la cosecha
Caputo dejó en claro que el atraso cambiario no es un efecto no deseado sino una política de Estado.
Periodista
Periodista con más de 20 años de experiencia. Trabajó en las redacciones de Cronista, Infobae y Perfil entre otras, y colaboró con distintos medios especializados en economía y finanzas. Columnista del programa "Pablo y la Bolsa" en FM Milenium.
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Caputo dejó en claro que el atraso cambiario no es un efecto no deseado sino una política de Estado.
El mercado financiero aplaude los hits económicos del Gobierno, algunos bonos se acercan a US$ 60 y el peso es la moneda que más se aprecia en el mundo.
"Para salir del cepo y dormir tranquilos tenés que tener muchos meses más de superávit fiscal y de equilibrio fiscal", dice Goldin
Hay consenso en que el Gobierno se enamoró del súper peso para justificar la baja de la inflación. Pero mantener el peso apreciado y el cepo es "pan para hoy, hambre para mañana".
"Milei decía que conmigo coincidía en el 85% de los temas. Hoy creo que debe haber bajado eso al 70%", apuntó Macri.
La incógnita es si la clase media, el clásico árbitro de los gobiernos en la Argentina, mantendrá la fe y esperanza por la revolución libertaria o se cansará de pagar el ajuste por "un futuro mejor". En Washington, y en todos lados, están preguntándose precisamente eso.
Caputo quiere hacer un colchón de dólares para levantar el cepo en el segundo semestre del año y el "aporte" del FMI es clave.
Milei instó a que el Banco Central mantenga la emisión de pesos a su mínima expresión, sea un organismo testimonial y que la eventual monetización de la economía sea comiéndose ahorros de la población.
En el mundo empresario tienen dudas de que, con el plan Caputo-Milei, la economía vea la luz al final del camino. Las dudas no significan que no estén de acuerdo con el plan sino que temen que no sea tan fácil trasladar el boom financiero a la economía real.
"Clientes que han invertido en el pasado en Argentina nuevamente me contactan y me piden información", dice Bernal.
Caputo muestra urgencia por lograr el objetivo de "un dígito" de inflación en abril que le de algo más de aire al Gobierno mientras se acomoda la economía.
"Ya lo dijo el ministro: no puede ser que se pague más caro que en Estados Unidos por ciertos alimentos", dice una fuente oficial.
Un dato que inquieta a Caputo es que la inflación cede, pero no tanto como algunos esperarían dada tamaña recesión.
"El dólar está en una corrección bajista y luce muy probable que el mercado esté muy comprador si cotiza debajo de $ 1.000", dice Salvador Di Stéfano.
"Hay que ver cuánto pan y cebolla aguanta el 56% respecto a que el Gobierno encuentre la luz al final del horizonte", explicó Melconian mientras Bausili cuida la caja chica y Caputo busca "new money" con el Tesoro y el FMI. En Wall Street hay optimismo, pero nadie se la juega aún.
La "licuadora" a full destruyendo salarios y jubilaciones, pero llegando a un superávit en tiempo récord, es parte del "charm" del otrora "Messi de las finanzas". Pero cómo llegó a ese superávit es lo que no convence del todo. Ni siquiera al banco del mentor de Milei.
El Presidente advierte que no hay plan B y dice que no existe otro camino. Enfrascado en una especie de mesianismo ortodoxo, Milei no regula ni un segundo: trata de delincuentes a la oposición y de traidores a ciertos aliados y avisa que terminará con los "curros" de la política.
En los pasillos oficiales se muestran conformes con lo que está pasando en términos de inflación.
En el staff report que publicó el Fondo se dijo casi textualmente que Caputo y Santiago Bausili tendrán que devaluar.