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Panorama

Javier Milei va por los ahorros del colchón y planea una dolarización en cámara lenta que complicaría el rebote de la economía

Milei instó a que el Banco Central mantenga la emisión de pesos a su mínima expresión, sea un organismo testimonial y que la eventual monetización de la economía sea comiéndose ahorros de la población.

Leandro Gabin 27 marzo de 2024

Javier Milei dio, quizás por primera vez, un esbozo de lo que será la política cambiaria y monetaria de la Argentina. Mientras que Luis Caputo siempre se mostró esquivo a dejar flotar el peso (más aún luego de la poca feliz experiencia del macrismo), el Gobierno libertario blanqueó que habrá una dolarización en cámara lenta como esquema a mediano plazo. 

El Presidente avisó que obligará a la gente y a los agentes económicos a desprenderse de los dólares del colchón (stock) porque los pesos (flujo) no habrá. Milei instó a que el Banco Central mantenga la emisión de pesos a su mínima expresión, sea un organismo testimonial y que la eventual monetización de la economía sea comiéndose ahorros de la población. La incógnita es qué pasará si nadie vende dólares para comprar autos, casas, electrodomésticos, o lo que sea, y se mantiene la cautela: seguramente, sin plan B, la recesión será mucho más duradera y profunda. Un costo que Milei parece al menos por ahora aceptar con tal de tener una inflación en extinción. 

Durante la corta semana por el fin de semana XXL lo más importante pasó por el plan, ahora desnudado, del Gobierno con el dólar y el esquema cambiario. Milei bajó hace rato las banderas de la dolarización lisa y llana porque eso tiene que pasar por el Congreso y era invotable. Se habló de la "neo convertibilidad" o esquemas que camuflen la elección del dólar. Además, y más importante, Caputo no consiguió los dólares para hacerlo formalmente. El ex Anker Latinoamérica siempre sostuvo que flotar podía no salir bien y que era mejor otro esquema. 

Por eso le vendió al Presidente que podía conseguir de entre un pool de inversores (préstamos de bancos y el mismo FMI) un monto que alcanzaría los US$ 10.000 millones. El Fondo ya se bajó de ese barco: le repitió que no financiarán una dolarización en la Argentina.

caputo
Caputo le vendió al Presidente que podía conseguir de entre un pool de inversores (préstamos de bancos y el mismo FMI) un monto que alcanzaría los US$ 10.000 millones.

Sin dólares y con la ficción de haber sumado más de US$ 11.000 millones para las reservas pero habiendo incrementado la deuda con importadores en casi la misma magnitud (o sea, resultado neto nulo), el oficialismo avanza en un convivencia entre el peso y el dólar que parece ser más un experimento que otra cosa. 

  • Los casos de Perú o incluso Uruguay, donde conviven el dólar y la moneda de esos países, son completamente distintos a los que piensa Milei. En ambos se emite la moneda local e incluso la gente eligió transaccionar en la divisa doméstica. Sin pesos, la opciones para los argentinos son pocas.  

La clave es que el Presidente no quiere que nadie lo corra con los pesos y por eso fuerza que la economía se mueva con los dólares del colchón. Es, además, algo más cercano a su anhelo dolarizado. El peligroso experimento tiene la bendición de Caputo: el ministro, que vaticinó en una de sus tantas apariciones en el canal de La Nación + que habrá menos pesos en la calle en los próximos meses, se juega a que la inflación caiga como un piano. 

La clave es que el Presidente no quiere que nadie lo corra con los pesos y por eso fuerza que la economía se mueva con los dólares del colchón. 

De hecho, las consultoras le están dando la razón: los alimentos y bebidas subieron 0,8% en la cuarta semana de marzo, según dejaron trascender en pasillos oficiales.  Dicen que ese rubro podría perforar los 2 dígitos y acompañar a la inflación a la baja que igualmente estaría en torno al 12-13%. Pero el éxito de la desinflación se pondrá a prueba con el aumento de tarifas. Dependiendo del consumo, las boletas de electricidad subirán hasta 300%. Además, la recomposición de precios no se terminó. En el Gobierno creen que será fácil bajar de los dos dígitos pero mucho más difícil tener una inflación del 2 o 3% mensual. 

Mientras tanto, la economía sigue muy en caída y varios sectores que "bancan" la idea oficial no saben hasta cuándo se podrán mantener. El caso de la construcción es ejemplificador de eso. Gustavo Weiss, que forma parte del G6, el grupo de empresarios que salió a apoyar a Milei, cuenta una situación sectorial dramática. 

"Aquellas empresas que tienen una impronta muy dirigida a obra pública nacional, porque obra pública provincial, de alguna forma y en algunas provincias con dificultades se mantiene, pero aquello que es obra pública nacional, está totalmente parada", dice. Weiss cuenta que ya hay problemas de pago de facturas por obras ejecutadas el año pasado que este Gobierno no ha pagado absolutamente nada. "Esas empresas están muy complicadas porque están endeudadas con bancos, endeudadas con proveedores, endeudadas con lo fiscal, tienen una estructura importante. En definitiva una que hay que mantener todos los meses, y facturando cero, y teniendo ingresos cero, bueno, hay muchas empresas complicadas que de persistir esta situación nosotros avizoramos empresas que van a entrar en la convocatoria de acreedores sin ningún lugar a dudas", vaticinó. 

Por despidos y suspensiones en la construcción ligada a la obra pública ya hay, según Weiss, no menos de 100.000 personas directas afectadas. Cada persona directa genera una indirecta, así que el universo de problemas por este motivo son 200.000 personas. 

Weiss, que hace oficialismo empresario como la gran mayoría de sus colegas, destrozó el ideario de Milie acerca de que la obra pública es suplantada por inversiones privadas. "Para que haya inversión privada tiene que haber una macroeconomía estable, tiene que haber seguridad jurídica, tiene que haber acceso al mercado de capitales, tiene que haber tarifas altas en dólares...o sea, se requiere una serie de condiciones que hoy Argentina no brinda", explica. 

Andrés Borenstein
Andrés Borenstein

Por otro lado, alerta que en el mundo desarrollado, "la inversión privada en infraestructura no supera el 15% del total". "O sea el 85% lo hace el Estado, en sus tres niveles, nacional, provincial y municipal, por la muy sencilla razón de que no hay negocio en la mayoría de las obras que tengan rentabilidad para el privado", agrega. Y dice que en el país hay 37.000 km de rutas nacionales asfaltadas. Solamente los accesos a la Capital Federal y a la ciudad de Córdoba son rentables para que la actividad privada los pueda ejecutar cobrando un peaje. En el resto no porque no hay volumen de tránsito. Si se paraliza por muchos más de un año, Weiss vaticina problemas graves en el mantenimiento de las rutas argentinas. 

Se llegó al piso de la recesión? Andrés Borenstein, economista de Econviews, no se juega a afirmarlo. "La economía paró de caer, vamos a decirlo así. Cayó 1,2% en enero. En febrero va a haber probablemente otra caída, pero que van a ser menos de 1 punto, van a ser décimas. Y yo creo que en marzo va a dar cero. O sea, paró de caer la economía. Después está la discusión de cómo recupera", ensaya. 

Por un lado, apunta que los salarios le empiezan a ganar o empatar a la inflación. "No se va a ver inmediatamente eso, porque claro, vos empezaste a recuperar el poder de compra, pero lo vas a gastar primero en colectivo, en electricidad, en gas que te subió. Entonces, no es que los restaurantes van a volver a llenarse y todo eso en el cortísimo plazo. Pero sí la economía va a empezar a levantar", remarcó. 

Y después, Borenstein dice que la discusión está si la recuperación va a ser en "V" o es una recuperación más lenta. "Va a depender de muchos factores. Y yo te digo la verdad, el lunes, miércoles y viernes pienso que puede ser B corta. Martes y jueves pienso que va a ser más lenta. Porque hay argumentos para los dos lados, y obviamente uno no sabe el futuro", se excusa. 

"La economía paró de caer, vamos a decirlo así. Después está la discusión de cómo recupera", dice Borenstein

Del lado del optimista, dice, cada vez que la economía cayó fuertísimo (como en diciembre) la recuperación fue rápida. Pero en este caso, hay dudas: "el tipo de cambio es un problemón porque con este tipo de cambio no va a entrar guita, o va a entrar muy poca guita. La plata financiera, bueno, con este tipo de cambio los espero sentados. Porque no hay carry trade con este tipo de cambio. 

"El tipo de cambio no te ayuda. La política fiscal va a seguir siendo restrictiva, y la política monetaria te está diciendo que van a faltar muchos pesos. Entonces, con todo eso ¿y por qué va a ser en V la recuperación? Entonces yo creo que están los dos elementos, y obviamente van a empezar a jugar factores que son muy difíciles de medir. Si el cambio cultural, que es un poco la gran batalla de Milei, ocurre, o la gente lo mira medio de reojo. Porque por un lado, vos decís, che, está buenísimo el cambio cultural, que el Estado funcione de otra manera, bla, bla, bla. Por otro lado, a veces te sale con un martes 13 que es difícil de procesar. Entonces yo no sé qué va a pasar con la confianza, no sé qué va a pasar con el precio de la soja, no sé qué va a pasar con el resto del mundo. Entonces todo eso va a entrar en el cóctel que nos va a determinar si la recuperación va a ser más rápida o más lenta", completó Borenstein. 

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