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Los directores escolares, actores clave para la mejora y la equidad

Los buenos directores logran construir equipos de trabajo sólidos y son referentes para su comunidad educativa, dentro y fuera del aula

En las secundarias estatales, 3 de cada 4 directores (el 75,4%) son interinos o suplentes, mientras que solo el 21,8% son titulares de su cargo
En las secundarias estatales, 3 de cada 4 directores (el 75,4%) son interinos o suplentes, mientras que solo el 21,8% son titulares de su cargo
Eugenia Orlicki Eugenia Orlicki 10-09-2022
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¿Quiénes son y qué piensan los directores de las escuelas secundarias en Argentina? El último informe que elaboramos en Argentinos por la Educación, escrito junto con la directora cordobesa Viviana Postay, aporta varios datos para contestar estas preguntas. 

Una primera aclaración: aunque por razones de economía lingüística hablamos de “directores”, la realidad es que casi 7 de cada 10 (66,6%) son mujeres, con una edad promedio de 48 años. 

Una segunda aclaración: la respuesta a nuestra pregunta inicial difiere al observar las escuelas estatales y las escuelas privadas. 

  • En las secundarias estatales, 3 de cada 4 directores (el 75,4%) son interinos o suplentes, mientras que solo el 21,8% son titulares de su cargo. Por otro lado, en las escuelas privadas el 87% de los directores son titulares, lo que les asegura mayor estabilidad en el cargo y, por lo tanto, mejores condiciones para liderar la mejora escolar en sus instituciones. 

Este es un dato clave: varios estudios han señalado el rol fundamental de las directoras y directores en la transformación educativa. 

Los buenos directores logran construir equipos de trabajo sólidos y son referentes para su comunidad educativa, dentro y fuera del aula. Esto se vuelve muy difícil (si no imposible) en una situación de inestabilidad como la que implica ser suplentes o interinos. Las escuelas estatales, por lo tanto, están en desventaja al contar con una proporción tan baja de directores titulares. 

Este dato se asocia estrechamente con otro: la antigüedad en el cargo. En este punto también hay diferencias notorias entre escuelas estatales y privadas. Las escuelas privadas cuentan, en general, con directores con más antigüedad: el 28,9% de los directores de escuela privada están en su cargo hace más de 10 años. La cifra se reduce a la mitad en las escuelas estatales: solo 14,0% de los directores alcanza esa antigüedad. En cambio, en las escuelas estatales predominan los directores noveles: 1 de cada 3 (34,4%) llevan menos de dos años en el cargo. En las privadas, solo el 23,6% de los directores se encuentran en esa situación. 

Las diferencias reaparecen al analizar la formación de unos y otros. La mitad de los directores de escuelas privadas (50,1%) tienen título universitario, mientras que en las escuelas estatales la cifra es más baja: 34,7%. En ambos tipos de gestión, sin embargo, predominan los directores con título superior no universitario (67,6% en estatal; 57,4% en privada). El acceso a posgrados universitarios es relativamente bajo en ambos tipos de gestión: 2 de cada 10 directores de escuela privada (19,4%) tienen posgrado universitario, mientras que la cifra desciende al 11,2% entre los directores de escuelas estatales. 

Los directores de escuelas estatales se muestran más preocupados que sus pares de las escuelas privadas por cuestiones como el ausentismo e impuntualidad de los estudiantes, la inadecuación de las instalaciones y equipamientos, y la debilidad del vínculo entre las familias y la escuela. Quienes ejercen en escuelas estatales dan cuenta, en general, de una vida escolar más expuesta a problemas que interfieren con la enseñanza y el aprendizaje. 

Todos estos datos, sumados a otros ya conocidos (como los resultados de evaluaciones estandarizadas o la cantidad de días de clase), evidencian las profundas desigualdades que atraviesan nuestro sistema educativo. Debemos resolverlas con urgencia para que todos los niños, niñas y adolescentes argentinos tengan las mismas oportunidades.

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