Tras resultados de la ERCE

El fracaso educativo se revierte respetando la Constitución y el federalismo

Aparecieron los resultados de la ERCE 2019 de la Unesco: 46% de los niños de 3* no tiene capacidades de lectura y cuando llegan a 6*, 68% no las tienen

El problema de la decadencia educativa argentina es el desorden institucional
Jorge Colina Jorge Colina 01-12-2021
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Aparecieron los resultados del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019) de la Unesco. Este es una evaluación educativa que se hace en 16 países de América Latina a niños de 3* y 6* grado de primaria para analizar los logros y habilidades que desarrollaron en lectura, escritura y matemática. 

Como era de prever, en Argentina el 46% de los niños de 3* no tiene capacidades de lectura y cuando llegan a 6* el 68% no las tienen. En el caso de matemática, en 3* el 49% no tiene conocimientos suficientes y en 6*, el 87% no alcanza el nivel mínimo. 

Estos resultados luego se traducen en malos indicadores en otra evaluación que es PISA y la desarrolla la OCDE. Esta prueba se hace con los chicos de 15 años de edad, o sea que están en el 2* o 3* año de la secundaria. Esta prueba se toma en 74 países en todo el mundo. La última se hizo en el 2018 y para Argentina dio que el 52% de los jóvenes de 15 años no tiene capacidades mínimas de lectura y el 69% no las tiene en matemáticas. Estos resultados son naturales ya que los chicos traen problemas de aprendizaje desde 3* grado como lo muestra el ERCE de UNESCO.

Los resultados de PISA suelen ser los más comentados porque salen cada 3 años. En cambio los de ERCE son más episódicos (1997, 2006, 2013 y 2019). Cada vez que salen los resultados de PISA mostrando el fracaso argentino, desde Argentina -especialmente desde los sindicatos docentes y los intelectuales más identificados con el “progresismo”- critican a esta prueba porque señalan que no tiene en cuenta los contextos. 

Ciertamente, a PISA la diseñan “tecnócratas” en Europa y la misma prueba se toma en China, Singapur, Japón, Europa, Estado Unidos, Canadá y en Argentina se toman desde chicos de escuela de gestión privada de las zonas más acomodadas de la Ciudad de Buenos Aires hasta escuelas rurales de Jujuy. Es decir, PISA diseña su evaluación pensando en qué habilidades debe tener un joven “global”. 

El ERCE, en cambio, es más doméstico. Busca contextualizar la evaluación. Comienza con el análisis de los currículos nacionales de los países participantes, sigue con talleres donde los países participantes consensuan las herramientas de evaluación y recién proceden a evaluar. Es decir, a diferencia de PISA, ERCE diseña su evaluación pensando en las habilidades que el sistema educativo le quiso dar a sus niños.

La contundencia del fracaso en ERCE no hace más que confirmar el fracaso en PISA.

Lo primero que hacen las autoridades nacionales es culpar al gobierno anterior. El motivo es que habría disminuido el financiamiento de la educación pública. Con esta visión, el fracaso sigue asegurado.

El problema de la decadencia educativa argentina es el desorden institucional. 

Empieza por el artículo 5º de la Constitución que dice que las provincias se reservan para sí las funciones de educación básica. Por esta razón, casi la totalidad del presupuesto educativo lo ponen las provincias. La fuente de estos recursos son la coparticipación federal y los impuestos provinciales. Con estos recursos las provincias construyen escuelas y contratan docentes que son empleados públicos provinciales. Luego las provincias gestionan las escuelas primarias y secundarias. 

Sin embargo, hay un Ministerio de Educación de la Nación cuando la Constitución le tiene vedada al Estado Nacional su intromisión en educación básica. Esto surge porque al artículo 5* hay que leerlo con el artículo 121* de la Constitución que dice textualmente “Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal”. Igual, este Ministerio de Educación de la Nación se entromete y comete tres grandes daños educativos.

El primero es que crea una paritaria docente nacional, con sindicatos docentes nacionales, fijando un piso salarial que van a tener que pagar las provincias con sus propios recursos. Esto opera como piso en la paritaria provincial y, así, el conflicto y los paros docentes quedan garantizados. No hay marzo de cada año que las noticias no sean en qué provincias empezaron las clases y en cuáles no.

El segundo daño es que con programas nacionales dice “ayudar” a las provincias a pagar parte del salario (por ejemplo, el “Fondo Nacional de Incentivo Docente” que paga apenas el 7% del salario que cobra un maestro), a arreglar escuelas provinciales y comprar libros. Estas acciones no mejoran la calidad educativa. Por el contrario, meten ruido en la gestión educativa provincial diluyendo las responsabilidades que constitucionalmente tienen las provincias con la educación. 

El tercer daño que hace el Ministerio de Educación nacional es no hacer lo que tiene que hacer: medir resultados de los sistemas de educación provinciales. Para lo cual no hace falta una estructura burocrática a nivel de “Ministerio”. Con una Agencia de Evaluación altamente profesionalizada (no politizada) basta y sobra. 

Canadá está en la cabeza del ranking de PISA. En el sitio CICIC.ca puede leerse “Canadá es una federación de 10 provincias y tres territorios. Según la Constitución canadiense, los gobiernos provinciales tienen la responsabilidad exclusiva de todos los niveles de educación. No hay ministerio o departamento de educación a nivel federal".

Argentina también es un país federal. Por eso no hace falta un Ministerio de Educación nacional. Los responsables de la educación son los 24 ministerios de Educación provinciales y ellos tienen que dar cuenta por los resultados.

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