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¿Cómo reducir las emisiones de CO2 en la construcción?

El sector fue tomando cada vez más conciencia de la importancia de avanzar hacia una arquitectura sustentable que permita la descarbonización.

La industria de la construcción es una de las actividades que más emisiones de CO2 produce
La industria de la construcción es una de las actividades que más emisiones de CO2 produce
Hugo Torres Hugo Torres 20-01-2023
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El próximo 28 de enero se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2 con el objetivo de crear conciencia sobre la disminución de gases de efecto invernadero y su incidencia en el cambio climático. 

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó este día para tomar decisiones en beneficio del cuidado ambiental y para impulsar el desarrollo y aplicación de políticas de reducción en emisiones de gases. 

En 2016 Argentina firmó el Acuerdo de París asumiendo su compromiso con la agenda de cambio climático. En 2020, el país redobló este compromiso y plantea una estrategia basada en el desarrollo sostenible e inclusivo con el objetivo de no exceder la emisión neta de 483 millones de toneladas de dióxido de carbono en el año 2030. 

La industria de la construcción es una de las actividades que más emisiones de CO2 produce y es por ello que en los últimos años el sector fue tomando cada vez más conciencia de la importancia de avanzar hacia una arquitectura sustentable que permita la descarbonización.

La huella de carbono de cualquier infraestructura se compone de dos partes: el carbono embebido y el carbono operacional.

El carbono embebido se produce por la fabricación de los materiales de construcción, su transporte y los trabajos que se realizan en la obra. Es decir, las emisiones generadas en los procesos de construcción de la infraestructura. Por lo que para reducir este tipo de huella hay que minimizar el número de materiales y la distancia desde la fábrica hasta el sitio de construcción.

El carbono embebido durante los procesos de desmantelamiento, demolición o rehabilitación se denomina carbono embebido residual. Para reducirlo, es necesario utilizar el máximo número de materiales reciclados (y reciclables). Por otro lado, con el fin de evitar la fabricación de nuevos materiales y la generación de residuos, se deben usar piezas fáciles de desmontar.

El carbono operacional es el que emite la infraestructura a lo largo de su vida útil (la energía que consume, el reemplazo y mantenimiento de los materiales, etcétera). Su disminución va ligada a la optimización de la energía y las tareas de mantenimiento. Por eso para reducir sus emisiones se deben instalar fuentes de energías renovables, seleccionar materiales resistentes y participar en proyectos de compensación de carbono.

Estrategias para mitigar la huella

Si queremos lograr la descarbonización del sector, hay varias medidas que podemos tomar en el corto y mediano plazo:

  • Utilizar cemento bajo en carbono. Este material constituye entre el 10-15 % del hormigón, y su producción requiere gran cantidad de energía (por cada tonelada de cemento se produce media tonelada de CO₂). Pero su proceso se puede optimizar: cementos alternativos que incluyan piedra caliza y calcinados de arcilla reducen hasta un 30% sus emisiones.
  • Aprovechar las infraestructuras ya existentes. Promover la renovación en lugar de realizar nuevas construcciones permite el uso eficiente de la infraestructura y su espacio.
  • Usar madera sostenible. Su transformación requiere mucha menos energía que el acero o el hormigón y sus emisiones de CO2 son cinco veces más bajas. Además, absorbe y almacena CO2 de la atmósfera a lo largo de toda su vida útil. Se trata de un recurso natural, renovable, reutilizable y biodegradable, por lo que fomenta una economía circular. 
  • Fabricar materiales de construcción de manera eficiente. Apostar por una economía circular y de proximidad permite reducir las emisiones de carbono embebido.
  • Reutilizar materiales. Lo ideal es que el diseño sea modular y reversible para poder desmontar y montar las piezas fácilmente. Además, la recirculación de materiales disminuye la generación de residuos.
  • Utilizar vehículos y máquinas bajas en emisiones. Los rodados que funcionan con electricidad y biocombustibles ayuda a reducir la contaminación atmosférica y acústica. En especial en zonas cercanas a las ciudades.

Una planificación que incluya estas estrategias nos llevará a una arquitectura sustentable y amigable con el planeta que también será moderna y funcional.

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