¿Cómo sigue la inflación tras el 3,8% de octubre?

13 de noviembre, 2020

Inflación de octubre

La inflación se despertó el mes pasado, y con más fuerza que la esperada. El IPC del Indec fue de 3,8%. Además de ser el más alto del 2020 (la previa era el 3,3% de marzo), superó las estimaciones privadas (más cerca de 3%) e implicó una aceleración de un punto contra el 2,8% de septiembre.

Según el Indec, los bienes avanzaron 4,6% y los servicios, 1,9%. Con un IPC núcleo de 3,5%, los estacionales volaron 9,6% y los regulados, apenas 1,5%.

A nivel regional, lideró el noroeste con 4,1% y última se ubicó Patagonia, con 3,5%. En el Gran Buenos Aires fue de 3,6%.

Por rubros, hubo deflación en comunicación (-0,1%) mientras que hubo subas en todos los demás: lideró prendas de vestir y calzado, con 6,2%. El rubro más sensible y monitoreado por el Gobierno (alimentos y bebidas no alcohólicas) tuvo una suba de 4,8%, un punto por encima del nivel general.

Curiosamente, desde Economía ponderaron la inflación interanual (es decir, la acumulada entre octubre de 2019 y 2020), que fue de “sólo” 37,2% y la acumulada en 2020, que asciende a 26,9%. “En los primeros diez meses del año la inflación acumulada es 15,3 puntos menor al 42,2% acumulado en el mismo periodo de 2019 mientras que la interanual es muy inferior al 50,5% registrado en octubre de 2019”, dijeron. Como resultado, dijeron, la inflación de 2020 será casi 20 puntos menor a la de 2019 (+53,8%). Sin embargo, todos los datos citados miran hacia atrás y tienen que ver con elementos inéditos, como la suspensión de las paritarias, la ausencia de ajustes en regulados, la pandemia y la megarrecesión. Todo indica que, hacia adelante, la inflación será mayor y que el dato de octubre fue la señal de largada.

En el BCRA tampoco creen que el dato de octubre indique el comienzo de una aceleración. De hecho, señalaron que “en noviembre, los indicadores de alta frecuencia indican que la inflación volvería a ubicarse en el nivel de los meses previos a octubre”. A su vez, agregaron “si bien se espera que el reacomodamiento de algunos precios conforme avanza la normalización de la economía luego del período de ASPO, particularmente de los servicios, impacten en el nivel general del IPC en los próximos meses, el proceso de gradual baja en la tasa de inflación seguirá afianzándose durante 2021, en línea con las proyecciones del Proyecto de Presupuesto Nacional”.

Como suele pasar, aunque con bastante mayor varianza, los privados son más escépticos. En su informe “En sus marcas…, listos…, ¡ya!”, SBS señaló que “los números mostraron tres señales preocupantes”. Así lo explican: “Primero, la inflación núcleo escaló a 3,5%, un máximo desde diciembre. Segundo, la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas se aceleró marcadamente a 4,8% con otro mes de grandes subas para verduras, tubérculos y legumbres (15,8% y 109,5% interanual en GBA) y frutas (8,8% mensual y 86% interanual en GBA), lo que también impactó sobre los precios estacionales (9,6% mensual). Tercero, los precios regulados avanzaron apenas 1,5% y aumentan solo 10,5% en el año”, dijeron.

“La inflación se acelera a pesar del ancla del tipo de cambio mayorista, los amplios controles de precios (el programa de ‘Precios Cuidados’ tuvo su mayor influencia en el IPC-GBA desde 2016) y los congelamientos de tarifas (la categoría de electricidad, gas y otros combustibles no registra aumentos en 13 meses). Claramente, comienzan a influir cada vez más las presiones subyacentes que anticipamos a lo largo del año, aunque llegan algo más tarde de lo esperado. Con todo, esperamos una inflación promedio de 3,75% mensual en el cuarto trimestre y una aceleración a 4% en el primer semestre, en un contexto que combinaría una mayor tasa de devaluación con subas de tarifas y actualizaciones para los ‘Precios Máximos’ y los ‘Precios Cuidados’”, agregaron.

“En los meses que siguen, no esperamos que la inflación se ubique necesariamente en los mismos registros elevados de octubre, donde impactó también el incremento de la brecha cambiaria, pero sí será importante considerar que hacia adelante podría impactar el desarme progresivo de algunos programas como Precios Máximos y la autorización de aumentos a las prepagas durante diciembre. A esto se suma la intención de comenzar a descongelar tarifas, considerando que el Presupuesto para 2021 asume subsidios que se mantienen como porcentaje del producto, y eso implicaría un incremento de tarifas al mismo ritmo que el PIB nominal”, dijeron desde LCG.

“Puntualmente para el mes que corre, nuestro relevamiento de precios de los alimentos registró una suba del 1% acumulada en las dos primeras semanas del mes. En las últimas 4 semanas, los alimentos presentaron una inflación promedio del 3,9%. En particular, en las dos semanas que van de noviembre, la inflación se moderó considerablemente respecto a lo que fue observado en octubre y la proporción de bienes con aumentos también mostró moderación. Los niveles de precios registrados dejan un arrastre para lo que queda de noviembre del 2,4%. Seguimos proyectando que el año cierre con una inflación anual en torno al 36%”, concluyeron.

Para el último bimestre, las proyecciones del REM del BCRA son de 3,5% y 4%, respectivamente. La aceleración continuaría en el verano, con 4,1% en enero; 3,8% en febrero; 3,9% en marzo y 3,5% en abril de 2021. Si bien el 2020 terminaría con una inflación de 35,8% (punta a punta), casi 20 puntos debajo del 53,8% de 2019, como dice el Gobierno, la tendencia es a la suba. De hecho, para los próximos 12 meses, el REM de octubre espera una inflación de 52,1% y una de 48,9% para todo 2021.

“Para los próximos meses esperamos una trayectoria creciente de la inflación debido a una progresiva flexibilización de la cuarentena, combinado con mayores restricciones al acceso de divisas al tipo de cambio oficial y al retardo que tiene tanto la política monetaria como también la suba de insumos claves como el combustible sobre los precios de los bienes minoristas. Sumado a esto, existirían otros ajustes de precios relativos como son el caso de los bienes que dejarían de formar parte de Precios Máximos, como también las subas en prepagas y combustibles que se esperan para diciembre. De todas maneras, el actual congelamiento en el sector de las telecomunicaciones, como también la manifiesta intención del BCRA de evitar un salto discreto del tipo de cambio y el atraso tarifario podrían llevar a que la inflación se ubique en torno al 37% para el 2020, con una posible aceleración de cara a 2021. El año que viene, un menor financiamiento monetario podría anclar las expectativas inflacionarias. Sin embargo posibles actualizaciones de tarifas durante el año que viene para reducir la carga de subsidios a los servicios públicos podrían acelerar la inflación minorista. De fondo, el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial cercano al 3% mensual restringe la posibilidad de una baja sostenida de la inflación una vez relajadas las restricciones remanentes producto de la situación sanitaria”, dijeron desde ACM.

 

 

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