Frenan al blue, el fin del parking y dólar ahorro acotado

14 de septiembre, 2020

Reservas BCRA

Por Luis Varela

El Covid-19 sigue generando problemas en todas partes y los efectos secundarios se van multiplicando. En diez meses de pandemia, ya hay 925 muertos en todo el mundo y 1 de cada 3 muertes se produjo en América Latina. Y Argentina, con casi 11.300 fallecimientos, ya tiene el 3,4% de decesos de la región, entramos “top ten” de los países con más contagios, y estamos entrando en un pico de la enfermedad que todavía no encuentra ninguna solución.

La fiereza del virus hace que los bancos centrales de todos los países intenten mitigar la menor actividad económica con emisión de dinero sin fin, y las naciones más débiles, con monedas menos creíbles, entre ellos por supuesto  Argentina, son los lugares donde el coronavirus está provocando más estragos, sobre todo en lo económico.

Pero esta emisión de dinero sin fin tiene impacto monetario en todas las latitudes. Y las reacciones de cada país se transforman en decisiones que no se imaginaban hasta hace muy poco. Estados Unidos, por ejemplo, eliminó los swap de dólares que tenía en bancos de países aliados, como el de Japón, el BCE y el de Inglaterra, para proteger el valor del dólar, debilitando las reservas de otros sistemas monetarios. Y China hizo su movida el jueves pasado, empezando a liberar dólares para apoyar al oro, que había empezado a bajar, y amenaza con soltar en las próximas semanas bonos del Tesoro de Estados Unidos si los norteamericanos siguen expulsando estudiantes chinos de su territorio y complicando a empresas chinas, acusándolas de espionaje.

Frente a eso, la semana pasada fue otro ciclo con debilidad para el dólar. El billete verde subió fuerte contra la libra (3,8%, porque Boris Johnson decidió un Brexit duro y el Banco de Inglaterra se quedó con menos reservas) y también avanzó 0,3% en Brasil, pero luego bajó 0,1% contra el euro, el yuan y el yen, cedió 0,2% en Chile y cayó 0,5% contra el franco suizo.

Mientras eso sucedía en el exterior, la situación cambiaria para Argentina fue más teórica que cierta. Ocurre que por la reestructuración de las deudas de ley NY y ley Argentina hubo parking, demora para hacer compra venta de títulos, por lo que las referencias de los precios del dólar mep y el contado con liquidación fueron reducidas y el blue continuó aplastado gracias al cada vez más gigantesco volumen de un rulo (o puré, compra en el dólar ahorro y venta en el blue), que ya se convirtió en un bucle.

A lo largo de la semana pasada, el contado con liquidación subió 2,3%, el dólar MEP subió exactamente en línea con la suba del 0,7% del dólar oficial y el dólar blue bajó 0,8%, por lo que ya lleva dieciocho semanas estancado, bajando de $139 a $131 desde el 24 de julio a esta parte.

Por supuesto, esta baja del dólar blue no es genuina: está aplastada con un vaciamiento de reservas del Banco Central, que vende dólares a $100 a mucha gente que los compra en algunos casos para ahorro y en otros para especular con el blue, ganándose unos $6.500 con el rulo.

Las enormes inconsistencias macroeconómicas del país obligaron al BCRA a perder US$ 1.000 millones, justamente desde que el blue llegó a su techo: lo mantuvo, pero para aplicar el freno tuvo que gastar la sexta parte de las reservas netas que le quedaban.

Mientras eso sucede, debutaron los nuevos bonos surgidos de la reestructuración de los canjes de titulos ley NY y ley argentina. Y el debut no fue bueno: de arranque el precio contado determinó que la tasa a vencimiento fuera del 10,8% anual, pero luego de tres ruedas de negocios, las ventas primaron, los precios contado bajaron, y la tasa a vencimiento subió hasta el 11,8%, con el AL29 (el que paga los intereses vencidos) en el 12,3%.

¿Qué significó esto en los hechos? Los bonos nuevos tuvieron una cotización de debut, y desde ese momento entraron en retroceso. Entre miércoles y viernes hubo caídas de hasta el 6%. El riesgo país inicial fue de 1054 unidades, y en el cierre del viernes la Argentina terminó pidiendo la hora con un riesgo país de 1.108 puntos, 160 unidades por encima de los 948 puntos de riesgo que tiene Ecuador, que acaba de recibir un préstamo del FMI, luego de aceptar la clásica receta de ajuste público para poner las cuentas en orden.

A partir de esta foto inaugural, el ministro Guzmán, que hace diez días fue levantado en andas por el resto del gabinete, tiene esta semana dos tareas: presentar el Presupuesto en el Congreso y comenzar a negociar con Kristalina Georgieva para que postergue los pagos que tiene que hacer la Argentina, sin pedir ningún tipo de ajuste a cambio. Cuando el que iba a ser originalmente ministro de Economía de Alberto, Guillermo Nielsen, manifestó: “Que el FMI no impondrá condiciones es un cuento de hadas, siempre la pone”.

De hecho, en las últimas horas fue ganando fuerza una versión que afirma lo siguiente: el dinero pendiente, que el FMI tenía acordado darle a Argentina durante el Gobierno de Macri, y que habían quedado sin entregarse, unos US$  6.000 millones, seguirán de esa manera. El Fondo se sentará con Guzmán y le pedirá condiciones para llevar las cuentas públicas a equilibrio, para que en 2025, cuando llegue el nuevo cúmulo de pagos el país no caiga en el décimo default de su historia.

Por la salida inicial que decidieron los inversores externos con los bonos y por un dólar sostenido, con una brecha cambiaria colgando en el 65/70% a pesar de ventas enormes de reservas del BCRA, los ahorristas internos tampoco creen que el Gobierno logre llegar a niveles de ajuste: por lo que se ve del Presupuesto, Fernández pretende seguir aplicando impuestos, y con ese camino la creación de empresas y de empleo continuarán desaparecidos, y el camino recesivo se extenderá: no habrá ni V, ni U en la evolución, sino una larga y dolorosa L.

Y lo más intrincado del caso es que esta decisión en contra de los inversores se está dando con un marco global muy bueno para Argentina. La baja global del dólar hace que el motor de tracción del mercado argentino tire menos que otras monedas. De hecho, el peso argentino se hunde más contra monedas como el franco suizo, el euro o incluso el real.

Y la expectativa de menor actividad mundial complica a valores como el petróleo, que acaba de perder más de 12% en la primera parte de septiembre. Pero la jugada de Estados Unidos y la reacción de su economía están haciendo que el dólar ceda menos de lo esperado. Por eso la huida a posiciones refugio cedió: así en septiembre el oro esta 1,5% abajo, la onza de plata se pinchó 5,2% y el bitcoin cayó 11%, con los metales básicos estacionados: el cobre sube 0,6% en el mes, pero el aluminio baja 1,3% y el níquel pierde 1,4%. Lo único que se puso finalmente firme, porque el hambre no tiene recesión, es el valor de los granos: suben en setiembre 8% en Chicago y 6% en Rosario y tienen los mejores precios de los últimos dos años.

El impulso a los granos y la reestructuración de deuda con salida del default le dieron algo de aire a las acciones argentinas la semana pasara, pero esa firmeza fue de mayor a menor, ya que fue más potente entre lunes y miércoles y débil jueves y viernes. Así y todo, en el balance de la semana pasada, la Bolsa de Frankfurt fue la mejor de todas con una suba del 2,8%, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,8% tanto en dólares como en pesos y la de Tokio mejoró 0,9%, pero el resto de las bolsas estuvieron todas para abajo: México cedió 0,3%, Madrid bajó 0,7%, el Dow Jones de Wall Street achichó 1,7%, Santiago descendió 2,6%, la Bolsa de San Pablo perdió 2,8% y el peor de todos, por lejos, fue el índice Nasdaq, de tecnológicas de Nueva York, que cayó 4,1%, con algunos papeles cayeron más del 20%, en un proceso que recién empieza a mostrar sus dientes.

A partir de hoy el mercado se sincera y el Gobierno, con el BCRA y la CNV, deberán decidir si acentúan los cepos, o si cambian de camino. Hoy debería finalizar el parking, y volver a normalizarse la negociación del dólar MEP y el contado con liquidación (si no lo permiten los inversores encontrarán infinitos caminos para salir del peso, siempre lo hacen). Y mientras Guzmán afronta al Congreso y al FMI con el Presupuesto, la decisión ya parece tomada: a partir de octubre los compradores de dólar ahorro deberán pasar por el filtro de la AFIP: aquel ahorrista que tenga el flequillo despeinado encontrará un “usted no está habilitado para comprar dólar ahorro” y, manteniendo la venta de US$ 200 dólares, serán cada vez más los argentinos que deberán buscar otros canales para decidir qué hacer con sus pesos.

Dejá un comentario