El mundo sigue de fiesta y Argentina continúa en baja

25 de agosto, 2020

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Por Luis Varela

A contramano de un mundo que ayer estuvo de fiesta, con las bolsas de casi todas partes anotando nuevas subas (algunas en niveles récord), el mercado argentino volvió a mostrar a las acciones y a los bonos perdiendo terreno nuevamente, con el riesgo país colocado en las alturas, sin retroceder ni un solo milímetro.

La razón del buen humor internacional tiene que ver esencialmente con la aparición de diferentes adaptaciones para ir enfrentando el coronavirus, como por ejemplo formas de testeos mucho más rápidos y efectivos, que permiten tender hacia una actividad con nueva normalidad.

Pero la baja de los títulos argentinos está ligada a un Estado que sigue acrecentando su intervención, bloqueando a los ahorristas e inversores en cada uno de los movimientos que desea realizar, por lo que en vez de lograr una ola de optimismo, con mayor inversión, se consigue todo lo contrario.

Y lo particular del caso es que esta nueva baja en los activos argentinos se está dando en un momento en el que, en teoría, los papeles locales deberían estar volando, ya que el viernes próximo se cerraría (al menos está acordado de palabra) el canje con los bonistas ley New York.

Y si ese canje se realiza, a lo largo de la semana siguiente, hasta el viernes 4 de septiembre, se procedería con el canje de los bonos ley Argentina, en línea con lo logrado con el canje ley NY, por lo que si uno se logra, el otro también se podrá concretar.

Por supuesto, para que el canje ley NY se logre el viernes de esta semana se tienen que alcanzar las aceptaciones mínimas necesarias como para que no queden holdouts, es decir acreedores afuera, que pueden iniciar juicios en los tribunales neoyorquinos.

Según rumores que corrieron ayer entre operadores de Manhattan, pareciera que se estaría muy cerca de lograr el “sí” del 60% requerido para canjear a los bonos Macri, y con eso arrastrar al 40% restante, sin que tenga sentido que realicen reclamos en la Justicia. Pero hay algunas dudas con el proceder de los tenedores de los bonos K, que en general surgieron de los canjes de deuda de 2005 y 2010. Para avanzar con estos papeles, se requiere del sí del 75% de los tenedores, y hay quienes tienen dudas de que esos papeles sean entregados, sobre todo los Discount.

La gran duda de los que todavía no tienen muy en claro qué hacer es, por supuesto, la renuencia de Alberto Fernández a presentar un plan económico.

Por esa razón, mientras la Bolsa de Nueva York volvió a ser imparable, con subas del 0,6% al 1,4% y nuevos máximos en los índices Nasdaq y Standard & Poor´s 500, y con el Dow empezando a quedar arriba del agua en el año, la Bolsa de Buenos Aires mostró otra rueda pálida, con precios en baja.

Y los bonos, que deberían pegar un salto si los canjes tienen éxito, siguen sumergidos en dudas, por lo que con volumen de negocios algo más alto, los precios de los títulos públicos argentinos volvieron a estar para abajo, con un riesgo país que sigue pegado a la zona de los 2.200 puntos básicos, siete veces más que los países de la región.

Al consultar con los operadores locales sobre los motivos de esta tendencia negativa, la respuesta fue unánime: “Todas las medidas que se toman son intervencionistas, y terminan bloqueando a los privados”.

Inmediatamente, casi de memoria, plantearon: “Parece un chiste, desde que se sentaron en diciembre hicieron la ley de góndolas, la ley de alquileres, el tele trabajo y ahora se meten con las telecomunicaciones, donde había competencia y posibilidad de cambiar de empresa si la tarifa te parecía alta o el servicio malo”.

Así, mientras los bonos perdieron más del 1,5%, con algunos papeles bajando de manera ciertamente alarmante, la Bolsa porteña operó pocos negocios, $1.165 millones, el S&P Merval achicó 1,4% y los ADR argentinos que operan en Nueva York también registraron el momento difícil, con tendencia mixta: IRSA I y Tenaris se salvaron, pero el resto mostró bajas del 1,5% al 7%, con papeles como Telecom, Edenor y TGS como los más perjudicados.

El frente cambiario, mientras tanto, estuvo bastante tranquilo a nivel mundial y también en el mercado local. En el exterior el buen humor general sostuvo el valor del billete verde: el dólar subió 0,2% contra el yen, la libra y el mexicano, mejoró 0,1% contra el euro, pero bajó 0,2% en Brasil y cedió 0,9% en Chile.

Mientras que Argentina tuvo y tendrá toda esta semana, y la que viene, un mercado cambiario enrarecido, por los parking que generan los canjes. Así, el dólar turista subió 16 centavos hasta $101,30, el oficial subió 12 centavos hasta $77,92, el blue bajó $1, hasta $137. El dólar mayorista subió 15 centavos hasta $73,73, con las reservas del Banco Central casi sin cambios en US$ 43.049 millones. El dólar MEP subió 81 centavos hasta un récord de $130,33 pesos mientras que el contado con liquidación cayó $2,05 hasta $132,95. La brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 75,8% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 80,3%. Y medidos en pesos, el euro subió 5 centavos hasta $86,84, el real subió 2 centavos hasta 13,13 y la libra bajó 11 centavos hasta 96,23. Todo con el BCRA dejando las tasas quietas: Leliq en 38% anual (45% ef.) y plazos fijos en 33% (45% ef.).

Detrás de la palidez argentina, las commodities mostraron que la nueva normalidad se va logrando. El petróleo estuvo sostenido, con acuerdo entre rusos y árabes para seguir recortando la oferta y llevar al barril a la zona de los US$ 50. Los metales preciosos, que fueron usados como refugio, volvieron a bajar. Los metales básicos, insumos de las industrias, y los granos, que requiere la población mundial para alimentarse, estuvieron con precios firmes, como si el mundo resucitara. Y el único refugio que siguió vivo fueron las criptomonedas, con subas del 2% al 5%, mostrando que hay cada vez más inversores que quieren mantener sus capitales lejos de fiscos que colocan cada vez más impuestos.

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