Presos con domiciliaria siguen saliendo a robar

14 de mayo, 2020

Dos de los tres detenidos ayer tras asaltar una casa en el partido de Ituzaingó, a la que ingresaron tras romper la puerta a mazazos y amenazaron con armas a una familia para robarles dinero, habían sido beneficiados días atrás por la Justicia que les concedió prisiones domiciliarias por el coronavirus, informaron fuentes policiales y judiciales.

 

Uno de los detenidos fue identificado como Eduardo José Magri (34), quien gozaba de una prisión domiciliaria otorgada por la jueza de Ejecución Penal de Quilmes, Julia Márquez, mientras que el otro apresado es José Rodríguez Baringa (36), quien acababa de salir de la Unidad Carcelaria de Magdalena.

 

Esta mañana la jueza Márquez aseguró en declaraciones a la prensa que le concedió ese beneficio a Magri porque padecía tuberculosis y formaba parte del grupo de riesgo por posible contagio de Covid-19, pero admitió que no solicitó que le pusieran una tobillera electrónica para poder monitorearlo porque pensó que “no era necesario”.

 

“Se dispuso por el peligro de contagio, era un paciente de riesgo porque tenia tuberculosis. Además, le faltaba poco para que venciera la pena, ya que el 25 de noviembre se cumplía”, dijo la magistrada al canal América24.

 

La jueza Márquez fue quien generó una fuerte polémica cuando a principios de mayo dijo que en la provincia de Buenos Aires habían sido excarcelados 176 abusadores sexuales por el coronavirus y luego debió retractarse.

 

Fuentes policiales aseguraron a Télam que Magri tenía antecedentes penales por tentativa de robo del mes de abril del año 2013, robo en tentativa en septiembre del 2011, y por último un robo simple de marzo del 2014.

 

El hombre permanecía alojado en la Unidad Carcelaria de Azul y el 20 de abril pasado recibió el beneficio de prisión domiciliaria por parte de la jueza Márquez.

 

“Parecía lógico mandarlo a la casa porque era un paciente de riesgo y faltaba muy poco para el vencimiento de la pena. Ya estaba próximo a otros beneficios, no era una persona peligrosa, estaba enferma, hasta el médico estaba preocupado por su salud”, dijo la magistrada, quien admitió que supuso que el detenido iba a “apegarse a las resoluciones”.

 

“Esta persona estuvo más de 6 años presa, sale y no dura ni un mes en la calle”, explicó la jueza Márquez, tras lo cual agregó que no solicitó que se le pusiera tobillera electrónica para poder monitorearlo “porque estaba muy próximo al vencimiento de la pena”.

 

En tanto, el detenido Baringa tenía antecedentes por robo agravado por el uso de arma de fuego, tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil condicional. Había sido beneficiado con prisión domiciliaria el 8 de abril pasado, tras estar alojado en la Unidad Carcelaria 28 de Magdalena.

 

El tercer detenido fue identificado como Luis Alebrto Busto (37), quien también tenía antecedentes por robo calificado por el uso de arma de octubre del 2011, robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa y portación de arma de fuego de uso civil y abuso de arma de fuego de uso civil, dijeron las fuentes policiales.

 

El hecho que se les imputa ocurrió ayer a las 9 de la mañana en una casa de dos plantas ubicada en calle Caxaraville al 1700, de Ituzaingó, donde se hallaban los cinco integrantes de una familia descansando.

 

Fuentes policiales informaron a Télam que cinco delincuentes rompieron la puerta de ingreso con una maza e ingresaron con fines de robo. En ese momento, tras un llamado al 911, arribó un patrullero que estaba a pocas cuadras a raíz de un operativo de seguridad desplegado para evitar la circulación por la pandemia.

 

Según las fuentes, durante el enfrentamiento un policía recibió al menos dos disparos en el pecho, pero como tenía el chaleco antibalas no sufrió lesiones. Los efectivos detuvieron a tres delincuentes oriundos de la zona sur del conurbano y otros dos escaparon en un auto.

 

Preso del motín de Devoto también detenido

 

Esta semana también otro delincuente que había salido bajo arresto domiciliario del penal federal de Villa Devoto un día después de la protesta en reclamo de medidas de seguridad ante la Covid-19, fue herido de tres balazos y detenido tras un robo, persecución y tiroteo con la policía en el partido bonaerense de Lomas de Zamora.

 

De acuerdo a los voceros policiales, ayer cerca de las 15.30 esos dos hombres habían entrado por una ventana a una vivienda situada en las calles Falcón y Piaggio, y asaltado a un contador y a su familia, a quienes les robaron $ 50.000 y US$ 2.000, entre otras pertenencias, con las que escaparon.

 

Un vecino logró anotar la patente del auto y los investigadores llegaron así a localizarlo en la casa de Villa Caraza, donde se encomendó una comisión policial para realizar una vigilancia encubierta mientras se aguardaba una orden judicial para allanar.

 

Luego de una intensa persecución, se produjo un tiroteo entre la policía y los delincuentes que bajaron del auto con intenciones de huir.

 

Uno de ellos logró escapar a pie, mientras que el otro resultó herido de tres balazos, en el abdomen, un glúteo y una pierna, por lo que fue detenido y trasladado al Hospital Gandulfo.

 

Al identificarlo, los investigadores determinaron que el herido era Cristian Gustavo Gatti (41) años, un delincuente que estaba bajo prisión domiciliaria desde el 26 de abril último, cuando salió con permiso judicial del penal federal de Villa Devoto, a horas de la protesta de presos en reclamo de medidas de ese tipo para hacer frente a la pandemia de coronavirus, realizada el 25, confirmaron fuentes del Servicio Penitenciario Federal y voceros judiciales.

 

Según las fuentes, el detenido es un paciente diabético y, por tratarse de una persona con riesgo de contraer coronavirus, fue beneficiado con el cumplimiento de su pena en su domicilio, que es justamente al que volvió tras el robo y que era vigilado por la policía.

 

En poder del apresado se encontró una pistola, mientras que en el interior del auto en el que escapaba con su cómplice se halló un revolver, dijeron las fuentes.

 

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