Italia, entre lo que dejó el Covid-19 y lo que vendrá

5 de mayo, 2020

Italia, entre lo que dejó el Covid-19 y lo que vendrá

 

Por Paolo Rizzo

 

PALERMO.- Según la última nota diaria de “Protezione Civile”, el total de muertos por coronavirus en Italia fue de 29.079 personas. Un número que posiciona a Italia como el país europeo con el número más alto de muertos y el segundo país al mundo después los 70.000 fallecidos de EE.UU.. Sin embargo, desde hace dos semanas, las notas diarias vienen registrando una desaceleración del contagio. La distancia social ha llevado al esperado aplanamiento de la curva de positivos. Una noticia que permitió planificar una gradual salida de la situación de emergencia.

 

Desde ayer Italia se encuentra en la fase 2 de la lucha contra el Covid-19. Es decir que la cuarentena, anunciada por el presidente Giuseppe Conte el 11 de marzo, ha sido oficialmente flexibilizada. Después de 54 días está permitido reunirse con los que el presidente ha calificado como “congiunti”. Un término que ha generado algunas dudas sobre quién es un “congiunto”. Una nota del presidente los definió, luego, como familiares y personas con las cuales se mantiene un vínculo afectivo (quedan excluidos los amigos).

 

Salir de casa sigue estando permitido solamente para ir al trabajo, para hacer compras necesarias, para visitas a los “congiunti” si se respetan las normas de seguridad y distanciamiento social. Siguen cerrados al público los restaurantes y los bares, pero está permitido comprar comida para llevar.

 

Millones de italianos volvieron, así, a ver familiares que no veían desde hace casi dos meses. Pero, sobre todo, 4,5 millones de italianos volvieron a su trabajo: el 60% de ellos en el sector manufacturero. Por otro lado, quedan “suspendidos” en casa 2,7 millones de trabajadores mientras la mayoría de los trabajadores (16,2 millones) no había parado de trabajar durante la crisis. Una parte de ellos ha trabajado desde su casa mientras otra en las fábricas. De hecho, los decretos del Gobierno solo habían cerrado las actividades económicas consideradas no esenciales.

 

Pero no cabe duda de que el país que intenta volver lentamente a su rutina es totalmente distinto al país que era hace tres meses atrás. Los datos publicados por Istat, la oficina estadística de Italia, explican cuál fue el impacto del coronavirus sobre el país.

 

En el primer trimestre de 2020, el PIB se contrajo 4,8% en comparación al trimestre antecedente. Una caída tan grande no se verificaba desde 1995. Pero, aún más impactante, la caída se produjo principalmente en el último mes del trimestre. Según algunos analistas, la contracción del PIB en marzo fue cerca del 15%. Paradójicamente, es un dato que aparece positivo si comparado con otros países de la eurozona que empezaron la cuarentena después de Italia. En Francia, el PIB del primer trimestre se contrajo 5,8% mientras que, en España, 6,2%.

 

En este clima de incertidumbre es imposible estimar hasta donde caerá la actividad económica de acá a fin de año. El Gobierno italiano trabaja con la hipótesis que la caída total será del 8%, el déficit del 10% y el ratio deuda/ PIB pasará del 133% al 155%. Se trata de números provisorios que incluyen una lenta reactivación de la economía en el segundo semestre. Pero algunos analistas sugieren que, considerado el contexto internacional, la reactivación económica no es segura y estiman que la caída total del PIB podría ser del 15%.

 

Preocupa luego el impacto social de la crisis. En ausencia de datos oficiales, organizaciones no gubernamentales informan que el número de pobres atendidos ha crecido en las últimas semanas. En el intento de sustentar a los trabajadores, el Gobierno lanzó medidas de apoyo para trabajadores autónomos y contractados, garantías estatales para las empresas en crisis de liquidez que necesiten préstamos y evalúa activar un sueldo de emergencia.

 

Pero mientras habrá tiempo para relanzar la economía, Italia sigue contando el número de los muertos. La cola de camiones del Ejército que llevaron ataúdes al cementerio pueden explicar el drama que vivió Italia en las últimas semanas. Desde el comienzo de la crisis, apareció claro que los datos oficiales estaban subestimado el número real de muertos. Los alcaldes del norte de Italia avisaban que las estadísticas oficiales no estaban considerando personas que morían en las casas de retiro. Se trata de ancianos que han muerto con los síntomas del coronavirus, pero a los cuales no se han podido efectuar la prueba para detectar la presencia del virus.

 

Para estimar el número real de muertos causados por el coronavirus, el Istat ha comparado la mortalidad de marzo con la mortalidad media registrada en los meses de marzo entre 2015-2019.

 

Según la nota publicada ayer, en el pasado mes de marzo el número de muertos fue 49,4% superior a la media. Es decir que en marzo de 2020 murieron casi 50% de personas más en comparación a la media de los marzos pasados. Pero este dato no exhibe la heterogeneidad del contagio en el país. De hecho, en algunas provincias del norte de Italia, el aumento del número de muertos ha sido increíblemente alto: Bérgamo (+568%), Cremona (+391%), Lodi (+371%), Brescia (+291%, Piacenza (+264%) y Parma (+208%). La Lombardía, la región italiana más rica y más poblada, ha sido la región con el mayor aumento de número de muertos (+186%): un fallecido de cada tres fue por coronavirus. Por otro lado, algunas ciudades del centro y del sur de Italia han reportado un menor número de muertos. En Roma la mortalidad disminuyó 9,4%; en Palermo, 9,2%; en Florencia, 11% y en Génova, 14,8%.

 

Son números preliminares que solamente consideran los datos de marzo de 6.866 ayuntamientos sobre 7.904. Sin embargo, evidencian una discrepancia entre muertes oficiales por coronavirus (13.710) y las muertes adicionales en comparación a los años pasados (25.354). Un dato que sugiere que los fallecidos por coronavirus en marzo podrían haber sido el doble de los registrados en las estadísticas oficiales.

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