Argentina depende de la economía global

19 de marzo, 2020

Argentina depende de la economía global

Los números de los mercados globales, que ayer tuvieron otro mal día, son contundentes. El petróleo está en su nivel más bajo en 18 meses, Wall Street perdió lo que había ganado en los últimos tres años desde que Donald Trump es presidente y el dólar está en su valor más alto en tres años contra el resto de las monedas.

 

Estos datos no hacen sino reflejar que las economías más grandes del mundo sufrirán una fuerte contracción en los próximos meses y tal vez se registre la primera recesión global desde la crisis que se desencadenó en 2008. El impacto sobre el empleo será muy grande.

 

Según los principales bancos de inversión del mundo, China tendría una caída del PIB de 11% en el primer trimestre del año mientras que en Estados Unidos la contracción sería de 5% en el segundo cuarto del año. También habrá recesión en Europa. Por eso ayer, el Banco Central Europeo decidió poner en marcha un programa de compra de bonos por 750.000 millones de euros.

 

 

Ante ese cuadro los gobiernos toman decisiones impensadas en otras circunstancias. Ayer, el Congreso de Estados Unidos aprobó un nuevo paquete de estímulos de US$ 1,3 billones, de los cuales US$ 500.000 millones serán transferidos directamente a los ciudadanos.

 

Argentina depende de lo que ocurre en el mundo. El Gobierno tomó hasta ahora medidas similares a las que se adoptaron en distintos países, aunque en algunos temas, lo hizo más rápido porque en ningún momento minimizó la cuestión. La ventaja con la que cuenta es que pudo aprender de las experiencias de otros países.

 

Pero su futuro también está atado al de los demás. Un buen gobierno es aquel que logra maximizar los beneficios de un escenario externo favorable y limita todo lo posible los efectos negativos en los ciclos desfavorables. Pero en ningún caso, puede escaparse del contexto global. En esta oportunidad, esto se ve más claro que nunca. Argentina no se va a salvar sola. Hay que observar atentamente a lo que ocurre más allá de sus fronteras, porque necesita que las grandes economías en algún momento dejen de caer.

 

Hasta que no haya señales positivas desde el exterior, para lo cual no se sabe cuánto falta, no cabe esperar buenas noticias en Argentina. Es clave que el Hemisferio Norte que se vaya recuperando, para poder así, ayudar a los países del sur. Sin ese aporte, el escenario es muy complicado. En las últimas décadas, Argentina sufrió las crisis de 2001 y de 2009. En esta oportunidad puede ser tan profunda como la primera, pero global como fue la segunda.