Descontrol narco en Sinaloa: el poder del “Chapo” Guzmán sigue intacto y obliga a AMLO a liberar a su hijo

18 de octubre, 2019

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, admitió hoy que la liberación de Ovidio Guzmán, hijo del capo narco Joaquín “El Chapo” Guzmán, poco después de ser arrestado en Culiacán, fue para evitar poner en peligro “las vidas de las personas”, en una decisión que supone una rendición frente al narcotráfico.

 

“No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas. Ellos (el gabinete de seguridad) tomaron esta decisión de liberarlo y yo la respaldé”, dijo el mandatario en su habitual rueda de prensa matutina, esta vez desde la ciudad sureña de Oaxaca.

 

El presidente mexicano reconoció que la situación “se tornó muy difícil” en Culiacán, que durante horas estuvo sitiada por una balacera de armas de guerra y escenas de fuerte violencia en las calles. Por esta situación, dijo que se optó por dejar en libertad a este delincuente.

 

Relató que ayer a la tarde le informaron sobre los acontecimientos en esta ciudad del convulsionado estado de Sinaloa y de inmediato se reunieron los integrantes del gabinete de seguridad, citaron medios locales y la agencia de noticias EFE.

 

“Se concentraron y le dieron seguimiento a ese asunto y tomaron decisiones que yo respaldo y avalo porque la situación se tornó muy difícil. Estaban en riesgo muchos ciudadanos, muchas personas, muchos seres humanos y se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo porque no se trata de crear masacres”, amplió.

 

Explicó que se trató de un operativo que llevó a cabo el Ejército a partir de una orden de aprehensión de un presunto delincuente, pero “hubo una reacción muy violenta de los delincuentes y no se podía poner en riesgo la vida de mucha gente”.

 

Añadió que hubo una movilización de los grupos de la delincuencia en toda la ciudad de Culiacán y hasta tomaron peajes e incluso se desplegaron en otros municipios del estado, como El Fuerte.

 

Insistió en que su decisión se tomó para proteger a los ciudadanos porque “no se puede apagar el fuego con el fuego”.

 

“Nosotros no queremos muertos, no queremos la guerra, cuesta trabajo entenderlo pero la estrategia que se estaba aplicando anteriormente convirtió al país en un cementerio”, expresó en referencia los gobiernos de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), en los que se estiman más de 250.000 muertos y más de 40.000 desaparecidos por la llamada guerra contra el narcotráfico.

 

El suceso en Culiacán reflejó el enorme poder y control territorial que tiene el Cártel de Sinaloa y sus células sobre la región, que se consideraba relativamente pacificada en los últimos meses.

 

El narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los criminales más poderosos del mundo, fue condenado en julio de este año a cadena perpetua más 30 años adicionales de cárcel por un tribunal de Nueva York, tras haber sido hallado culpable de traficar toneladas de drogas hacia Estados Unidos y responsable de múltiples crímenes atroces.

 

 

 

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