Chubut demuestra que los programas nacionales no sirven

25 de septiembre, 2019

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Por Jorge Colina Idesa

 

La provincia de Chubut es un caso paradigmático que ejemplifica de manera contundente la confusión que existe en la clase dirigente argentina sobre la organización federal. En lo que respecta a cual es el nivel de gobierno responsable por la educación básica en Argentina, la Constitución es muy clara. En su artículo 5° establece expresamente que las provincias se reservan para sí “…la administración de justicia, su régimen municipal y la educación primaria”.

 

Esto no fue una “descentralización de la Nación en las provincias”, como muchos intelectuales y analistas sostienen con mucho desconocimiento. Fue la voluntad de las provincias cuando se escribió la Constitución en 1853 y en 1994 –cuando se la reformó– este artículo quedó intacto, con lo cual las provincias reafirmaron su voluntad de ser las únicas responsables por la educación básica.

 

En este sentido, los responsables primarios por el pago de los salarios y el desempeño de los docentes son los gobernadores. En el caso de Chubut, el gobernador de esa provincia prometió altos aumentos de salario que después no pudo pagar. ¿Qué hizo? Pidió auxilio al Gobierno Nacional. A partir de ese pedido de ayuda, se produjo una serie de acusaciones cruzadas entre el gobernador y el secretario de Educación de la Nació, y el primero finalmente terminó descargando las culpas de la crisis educativa de Chubut sobre las autoridades nacionales.

 

¿Es responsable la Secretaría de Educación de la Nación de la huelga docente de Chubut? Para responde la pregunta hay que observar como se pagan los salarios docentes en Argentina. Tomando el cargo testigo, que es el salario de maestro jornada simple con diez años de antigüedad, a diciembre del 2018 (último disponible) surge que el salario promedio de una maestra de primaria es de $23.500 de los cuales el 93% ($21.850) lo paga la provincia, porque es la responsable por la educación básica según la Constitución Nacional, mientras que 7% restante es una “ayudita” que manda la Nación a las provincias –no sólo a Chubut sino a todas– para aumentar un poco el salario docente.

 

¿Qué termina pasando? Que si bien la responsabilidad por el pésimo manejo del Presupuesto de Chubut corresponde al gobernador, el Secretario de Educación nacional termina siendo coculpable por entrometerse en un área que no es de su competencia: el financiamiento y la gestión de la educación básica.

 

Esta intromisión de la Nación se hace por los programas nacionales. El caso de Chubut ejemplifica de manera implacable el daño, no la “ayuda”, que causan estos programas.

 

Primero, el monto que regularmente transfiere la Nación a la provincia es tan exiguo que difícilmente pueda destrabar un conflicto.

 

Segundo, este nimio 7% del salario que paga la Nación lo hace mediante tres intervenciones diferentes: el Fondo de Incentivo Docente ($1.210), el Material Didácticos ($210) y el Aporte Nacional ($473) que se envía sólo a 7 provincias del norte. Esto demuestra cómo se multiplica la burocracia dividiendo una pequeña ayuda en 3 intervenciones.

 

Tercero, estos programas nacionales están lejos de “mitigar diferencias regionales”, como argumentan muchos de sus defensores; hay provincias donde el salario docente de primaria es de $30.000 (como San Luis, La Pampa o Córdoba), en Chubut es de $23.000 y otras donde es de apenas $15.000 (como Misiones, Corrientes y Santiago del Estero), en todos los casos, computando el monto que paga la Nación.

 

Lo que hay que hacer para comenzar a mejorar la gestión educativa en Argentina es dejar en claro que las únicas responsables por el financiamiento y la gestión de la educación básica en Argentina son las provincias. Si hay asimetrías regionales de recursos –como de hecho las hay– hay que revisar la coparticipación, no pretender mitigar estas diferencias con fondos nacionales porque está demostrado que no se puede. En este sentido, la Nación tiene que transferir definitivamente estas ayudas a las provincias y desmantelar el resto de programas nacionales (como el “Infraestructura y equipamiento”, el “Acciones de formación docente”, el “Fortalecimiento edilicio de jardines infantiles”, etcétera) que son más intromisiones en nacionales en funciones provinciales.

 

Resulta muy sugerente que el país federal con uno de los mejores sistemas educativos del mundo es Canadá, y no tiene Ministerio de Educación nacional. Porque son los gobiernos estaduales de ese país, o sea lo que serían las provincias en Argentina, los que toman la responsabilidad con profesionalismo de gestionar con eficiencia y calidad sus sistemas de educación.