Dólar frenado, con los peores bonos y acciones de la región

18 de marzo, 2019

Dólar dólares

Por Luis Varela 

 

En medio de una de las situaciones económicas más graves de las últimas décadas (con marcada recesión y la inflación más alta desde 1991), los bonos y las acciones de Argentina se destacan claramente por ser los que más sufren en toda la región.

 

La situación llega a tal punto que el precio del dólar acaba de pegar un respingo, que solo pudo ser aplacado con tasas de interés otra vez en las nubes y con la promesa de vender una lluvia de dólares prestados, todo para llegar a octubre con la economía más estabilizada, a pesar de dejar al país con una deuda mucho más abultada.

 

Por eso, el deterioro es consistente. En lo que va de marzo, algo más de medio mes, los bonos argentinos son los únicos papeles estatales de la región que están mostrando bajas: pierden 1,7% en dólares, y con altos volúmenes negociados.

 

Al tiempo que a los papeles privados tampoco les va bien. En lo que va de marzo la Bolsa de Buenos Aires cae 6,3% en dólares. Mientras que en el mismo lapso el Nasdaq de Nueva York sube 2,1%, Frankfurt mejora 1,5%, Madrid sube 0,7%, Tokio y la Bolsa chilena avanzan 0,3% y el Dow Jones de Wall Street declina 0,3%. Y, en ese mismo período, mientras la Bolsa de Buenos Aires pierde valor con fuerza, la de México baja 1% en dólares, pero la de San Pablo anota un nada despreciable aumento del 2%, lo cual la convierte en el mejor mercado de todos los comparables.

 

¿Por qué ocurre este profundo deterioro? Los bonos bajan porque las cuentas públicas siguen sin estar bien. Es cierto que con un trabajoso esfuerzo el ministro de Economía Nicolas Dujovne logró en el primer bimestre de este año un superávit fiscal primario por $ 23.384 millones, algo que no pasaba desde desde 2012. De hecho, febrero de 2019 fue el vigésimo mes consecutivo en el que los ingresos crecen por encima de los gastos. Sin embargo, esa presentación tiene bastante de teórica, ya que la cuenta primaria no considera el bache que significa el pago de los intereses de la deuda. Considerando ese “detalle”, Argentina no tuvo en enero-febrero superávit, sino que acumuló un nuevo rojo fiscal. ¿De cuánto? Nada menos que de $ 64.944 millones.

 

Y las acciones pierden todavía más, porque el resultado de las empresas fue ciertamente desastroso. Con una caída nominal del 12,3%, y un desplome real del 41%, las ganancias de las empresas que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires se hicieron trizas en 2018.

 

Las 73 compañías que presentaron sus balances al cierre de diciembre pasado totalizaron una ganancia de $ 198.044 millones, por debajo de los $ 226.048 millones del período anual anterior.

 

Este resultado surge de casos muy disímiles, en los que hubo empresas con ganancias mucho mejores que en el período anterior, como Central Costanera, Carlos Casado, YPF, Tglt, Central Puerto, Gas Natural y Edenor.

 

O con compañías que mostraron números negativos como Fiplasto, Grimoldi, Domec, Edesur, Cresud, Insumos Agroquímicos, Papel Prensa y Dycasa, entre otros.

 

En medio de esos resultados, intentando dar un último manotazo de ahogado, el gobierno de Macri acaba de tomar varias decisiones, como subir las tasas de interés otra vez a los cielos y, lo que es más peligroso, tomar una montaña de dólares prestados para gastarlos de acá a octubre con la única intención de llegar con menos inflación y poder ganar las elecciones.

 

Todo esto se desencadenó después de que el jueves a la tarde el Indec dio a conocer la noticia tan temida por todos: febrero tuvo una inflación minorista del 3,8%, que determinó un aumento del 6,8% en los precios del primer bimestre y un explosivo incremento del 51,3% a lo largo de los últimos doce meses, lo cual significa la inflación anual más alta desde 1991.

 

¿Por qué se está dando este descontrol en los precios? Los analistas encuentran todo tipo de causas, según sus opiniones sean opositoras o estén en línea con la Casa Rosada. Pero esencialmente lo que se piensa es que viene una elección presidencial, hay riesgo de que termine el actual proyecto político, puede volver a mandar algún tipo de peronismo, y los capitales buscan o buscarán protección antes de que el barco cambie de dirección.

 

Por esa misma razón, los brokers vinieron afirmando que en el curso del año iba a haber un gran traspaso a dólares, con los inversores abandonando el peso en fechas lo más cercanas a las elecciones y pasar el 27 de octubre en dólares, guardados en cajas de seguridad, fuera del sistema, para volver a tomar algún tipo de decisión una vez se conozca quién gobernará a partir de diciembre.

 

Dujovne fue a Washington y logró de parte de la titular del FMI, Christine Lagarde, un apoyo gigantesco, para que enfrente este pulso inflacionario utilizando al dólar como ancla. ¿De qué se trata el movimiento? El Fondo le presta al país otro US$ 9.600 millones, que se irán subastando en montos de hasta US$ 60 millones por día.

 

Al mismo tiempo, después de haber colocado hace dos semanas la tasa de Leliq en el 44% anual con los plazos fijos entre 34% y 37% anual, el Banco Central volvió a asfixiar al sistema: subió la tasa de las Leliq hasta el 63,609% anual y los plazos fijos se ubicaron en el 40% por depósitos de plata chica y 43% por depósitos de plata grande.

 

Todo este baldazo de dinero y de tasas de interés tuvo su impacto porque a mediados de semana el dólar se estaba disparando: llegó a valer $ 43,75 en el peor momento del miércoles, y después, entre jueves y viernes, fue bajado hasta cotizar a $ 41,13 el oficial, a $ 41 el blue y a $ 40 el mayorista.

 

Dicho de otra manera, con una deuda enorme y con tasas de interés estrambóticas, el Fondo le da a Macri las herramientas necesarias para que intente aplacar las aguas desde ahora hasta, obtenga la reelección, y gobierne otros cuatro años.

 

Los riesgos, por supuesto, son enormes. Por eso, los títulos argentinos, tanto acciones como bonos, están mostrando cotizaciones con inquietud. Entre jueves y viernes, junto con el paso atrás que dio el dólar, los títulos públicos argentinos y las acciones locales pudieron mostrar alguna mejora, pero nada del otro mundo.

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