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Llenderrozas: “Hoy, la UCR es el partido más importante en la oposición”

La precandidata Elsa Llenderrozas (Dar El Paso-Juntos) señala que la integración de los jóvenes en el mundo del trabajo será uno de sus ejes en la campaña y, eventualmente, en el Congreso

Elsa-Llenderrozas
01-09-2021
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Elsa Llenderrozas es directora de la Carrera de Ciencia Política (UBA) y precandidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en Dar El Paso ? Juntos, el espacio que lidera Facundo Manes. En diálogo con el estadista, reflexiona sobre la participación electoral en las PASO, dados los antecedentes de Misiones, Jujuy y Salta; el uso de las PASO dentro de Juntos y el lugar del radicalismo en la coalición y el sistema de partidos en general. Asimismo, señala que la integración de los jóvenes en el mundo del trabajo será uno de sus ejes en la campaña y, eventualmente, en el Congreso.

“La propuesta que hacemos desde el radicalismo es generar inclusión laboral a través de la educación y la formación profesional, para salir de la pobreza y recuperar el sueño de una sociedad de clase media, con movilidad social ascendente”, explica.

En una columna reciente, usted reflexionó sobre el bajo nivel de participación electoral en las recientes elecciones locales de Salta. Si bien una parte puede explicarse por los temores al Covid-19, un análisis más completo, que incluya el voto en blanco (+12% de los emitidos), deja traslucir cierto desánimo social y desconfianza del electorado en la política. ¿Cree que esa tendencia puede darse a nivel nacional en las PASO?

Es difícil de anticipar. Pero si uno ve las elecciones que ya se dieron en 2021 en Misiones, Jujuy y Salta, la preocupación es válida. Hay un primer elemento que es el que mencionás: el temor al contagio. En ese aspecto, como señalaba en el artículo que escribí para El Economista, es necesario llevar tranquilidad a la gente. Las autoridades, la dirigencia, los medios de comunicación, la academia y otros actores de la sociedad civil tenemos la tarea esencial de transmitirle a la ciudadanía esa confianza en que ir a votar va a ser seguro. Pero un segundo factor puede ser efectivamente el desánimo de la sociedad. El temor al contagio se agranda como desincentivo para ir a votar también si no se perciben grandes incentivos para hacerlo. Lamentablemente, tenemos una economía y una sociedad abatidas, con un presente que les produce malestar y sin mucha expectativa positiva sobre el futuro. Pero, como sabemos, una salida pacífica, sin conflictividad y que verdaderamente nos permita dar el paso a la construcción de un proceso político y social más esperanzador solo es posible con el compromiso activo de la ciudadanía, y el primer elemento fundamental para eso es el voto. Ofrecer una alternativa de futuro mejor, particularmente al segmento más desencantado, que es la juventud, es la otra tarea fundamental que tenemos quienes conformamos las listas para estas elecciones.

La principal coalición opositora tendrá internas en casi 20 distritos del país el próximos 12 de septiembre. En el oficialismo, en tanto, son la excepción. Si bien esto último es normal o esperable en el oficialismo, ¿qué dice sobre Juntos la elevada utilización de las PASO para dirimir listas definitivas para noviembre?

Que Juntos haya dejado la definición de candidaturas a la ciudadanía es un signo muy saludable de la coalición y una noticia muy positiva para todo el sistema político a diez años de la primera implementación de las PASO. No es una novedad en este frente, que nació de las primarias presidenciales en las que compitieron Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió en 2015, además de muchas candidaturas provinciales y municipales que se dirimieron en primarias. Pero sí creo que en esta oportunidad se está reflejando otra situación, que es el avance del radicalismo al interior de la coalición. La UCR es el partido más importante en este momento en la oposición. Por su trayectoria de más de 125 años, su presencia en las 23 provincias y en la Ciudad de Buenos Aires a través de gobernadores, legisladores, cientos de intendentes, incluyendo en algunas de las capitales y ciudades más pobladas, y miles de dirigentes y militantes en todo el país. Juntos, y la política argentina en su conjunto, necesitan de un radicalismo fuerte, y eso es lo que estamos viendo en estas elecciones. Estamos atravesando una renovación que va a revitalizar el partido, con figuras de mucha experiencia política, otras que estamos dando el paso ahora y el empuje de la juventud. Esa diversidad es la que se ve reflejada en las listas del radicalismo en todo el país.

¿Cómo se hace para competir “por adentro” para ganar la interna, sin descuidar la necesidad ulterior de mantener la base unida para las generales? En el caso de Buenos Aires, se vieron algunas tensiones iniciales?

Que existan diferencias en una coalición es lógico y saludable. En Juntos no buscamos una construcción basada en liderazgos ni pensamientos únicos, y que esas diferencias se manifiesten en público es una señal de transparencia. Es parte de ir a las primarias a dar el debate de candidaturas de cara a la ciudadanía. Esos son valores que nos unen y que hacen que no importa cuáles sean los resultados en septiembre, en noviembre vamos a dar el paso juntos para construir un futuro más esperanzador para la provincia y para todo el país.

Se suele apodar a la provincia de Buenos Aires como “ingobernable” y hay iniciativas, por ahora más en la academia que en ámbitos ejecutivos o legislativos, para dividirla o regionalizarla. ¿Qué piensan en el espacio que lidera Facundo Manes de ese debate?

No me gusta decir que la provincia de Buenos Aires sea ingobernable ni creo que sea así. Sí es cierto que tiene condiciones demográficas, fiscales, políticas, urbanísticas, geográficas y de otras índoles que la hacen un caso particular. Más allá de las iniciativas de regionalización, u otras soluciones por la vía fiscal o político-administrativa, por ejemplo, nos debemos un debate a nivel nacional al respecto. Es un asunto de la provincia de Buenos Aires, pero estrechamente relacionado y con impacto sobre el resto de las provincias, el Estado Nacional, el funcionamiento del federalismo y otros aspectos que requieren un abordaje y respuestas integrales en las que tiene que intervenir todo el país.

Uno de los ejes de su campaña será la integración laboral, sobre todo de las juventudes. Constituyen un segmento a menudo descuidado por las políticas públicas. Una rápida mirada sobre los “números macro” de ese segmento muestra, sin embargo, la necesidad imperiosa de poner el foco allí. ¿Qué van a proponer en esa área?

La inserción laboral y profesional de la juventud es algo que me preocupa hace muchos años. Ha sido y es todavía uno de los ejes centrales de mi gestión como directora de la Carrera de Ciencia Política de la UBA y del espacio del que soy parte en la Facultad de Ciencias Sociales: Alternativa Plural. Por eso cuando me propusieron integrar la lista de Dar El Paso junto a Facundo Manes y a muchas personas muy valiosas que comparten la misma preocupación por la educación, el empleo y la juventud, no lo dudé. El lugar que le estamos dando a estos temas en la campaña y que le vamos a dar en el Congreso si nos toca ser parte es una de las razones centrales de por qué me decidí finalmente a dar el paso. La propuesta que hacemos desde el radicalismo es generar inclusión laboral a través de la educación y la formación profesional, para salir de la pobreza y recuperar el sueño de una sociedad de clase media, con movilidad social ascendente. Esto implica iniciativas como la creación de un Instituto Nacional de Formación Laboral, que contribuya a la adaptación de la formación laboral al perfil del trabajador, y el acompañamiento en la búsqueda de trabajo y el trabajo independiente. La educación tiene que tener un rol central en ese plan. Los saberes y las herramientas se actualizan cada vez más rápido. Tenemos que enfocarnos en la capacitación de ciclos cortos y permanente para no correr el riesgo de que lo que aprendemos hoy pierda vigencia mañana. Por último, como toda política pública que diseñemos, cualquier plan de formación profesional y laboral tiene que estar pensado con una perspectiva de género y ambiental transversales. El mundo está cambiando las formas de desarrollo, transporte y consumo para mitigar el cambio climático, y avanzando sobre las brechas e inequidades de género. Esto implica cambios en las prioridades de empleo también: no crear cualquier puesto de trabajo, sino empleos verdes, en industrias con menor impacto ambiental, y con igualdad de género, que contemplen las problemáticas y las situaciones de las mujeres y diversidades.

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