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¿Le ganó el miedo a la bronca?
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¿Le ganó el miedo a la bronca?

Nuestra historia sigue constituyéndose como una escaramuza entre el peronismo y el antiperonismo, y no con jugadores independientes a él.

Magalí Zyska 23 octubre de 2023

El domingo 22 de octubre prometía tormentas y lluvias a lo largo del país, pero el pronóstico del tiempo no fue lo único que sorprendió -ya que pasado el mediodía se registraba en general cielos despejados y sol-, sino que se revelaron unos resultados electorales veloces (a las 22 horas ya podíamos ver un resultado claro) y una fuerza política que se destacó muy por encima de lo que las PASO habían permitido pronosticar. 

A su vez, resulta relevante destacar el aumento en la participación ciudadana. Es normal ver que en las elecciones generales más gente acuda a las urnas, sin embargo, un gran número de personas que en las PASO parecían inseguras, este domingo decidieron votar. Estamos hablando de un aumento de casi 8 puntos en la participación (de 69,62% a 77,68%).

Con el correr de los minutos, Unión por la Patria, con el liderazgo del actual ministro Sergio Massa, se posicionó al frente de los comicios con 36,40% de los votos, mientras que La Libertad Avanza, el partido encabezado por el libertario Javier Milei, obtuvo segundo lugar con el 30,20% de los votos. En la línea siguen: el espacio político de Patricia Bullrich, Juntos por el Cambio, con 24%, Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País con alrededor de 7% de los votos y Myriam Bregman por el Frente de Izquierda con 2,67%. 

En primer lugar, podríamos decir que estos números son la crónica de un resultado anunciado. Desde hace varias semanas que la posibilidad del "balotaje Massa - Milei" se barajaba entre los diversos análisis políticos que podíamos escuchar en los medios de comunicación. Como sabemos, las PASO suelen ser un vehículo para que los partidos ajusten clavijas y unan fuerzas, es decir, para que aclaren sus objetivos. Evidentemente, el espacio que más supo aprovechar la oportunidad fue el de Unión por la Patria. 

Sin embargo, si dejamos de lado los porcentajes y nos enfocamos en el número bruto de votantes podemos atisbar un fenómeno muy llamativo: mientras que las fuerzas de Bullrich y Milei, al parecer, mantuvieron el resultado obtenido en las PASO (con algunas diferencias), Massa mostró un aumento mayor a dos millones y medio de votos. ¿Cómo podríamos entender este hecho?

Es importante que analicemos dos variables: territorialidad/elecciones provinciales y las campañas.

¿A qué nos referimos con la territorialidad? Ni más ni menos a la tradicional maquinaria electoral que monitorea y controla, no solo la fiscalización masiva de los comicios por parte de los partidos, sino también a su caudal de votantes locales. Históricamente, podemos hablar de la maquinaria peronista y la radical, y en estas elecciones la peronista se hizo presente. 

Uno de los temas que se discutieron y analizaron durante el desarrollo del comicio fue el control de la provincia de Buenos Aires y el determinante voto del conurbano. Allí, los intendentes afines a Unión por la Patria doblaron la apuesta y reforzaron mucho más sus intendencias, tanto que hasta se afirmó que aquella zona podría llegar a definir los tan codiciados puestos en el ballotage. De la misma manera podemos hacer alusión a distintas provincias argentinas, como Formosa y Santiago del Estero. En esta última Unión por la Patria se impuso casi triplicando en porcentaje al segundo candidato.

En lo que respecta a la variable "provincias", a la par de las elecciones presidenciales y legislativas, Buenos Aires, CABA, Entre Ríos y Catamarca elegían gobernador. Axel Kicillof se impuso con un número mayor al 45% en Buenos Aires, resultado esperable tras las PASO, y la boleta sábana fue un gran aliado para la Nación. Por su parte, en CABA Jorge Macri irá al balotaje con Leandro Santoro, aunque con una amplia probabilidad de victoria.

Por otro lado, ¿qué podemos ver como resultado de las campañas? ¿Le ganó el "miedo" a la "bronca"? ¿Habrá aparecido una excepción a aquel consejo típico de la comunicación política sobre evitar las campañas negativas? 

No podemos negar que hay dos votos a tener en cuenta: el "voto vergüenza", más propio de votantes de Milei que posiblemente no quieren explicar su elección o sentimiento de enojo, ni responder ante las campañas opuestas, y el voto "mejor malo conocido que malo por conocer" de varios emigrados al espacio de Unión por la Patria. 

Por último, si nos volvemos a alejar de los porcentajes individuales podemos atisbar dos cosas: la elección de Massa no conllevaría una victoria rotunda si se estudian los resultados peronistas históricos. Esta elección muestra un porcentaje bastante más bajo que aquellos 54% (2011) y 48,24% (2019). Además, resulta muy similar al desempeño de Daniel Scioli en 2015, con 37% de votos, cuando el peronismo fue a ballotage con Mauricio Macri. Al mismo tiempo, las principales fuerzas opositoras juntarían entre sí 53%, por lo que tal vez podríamos afirmar que nuestra historia sigue constituyéndose como una escaramuza entre el peronismo y el antiperonismo, y no con jugadores independientes a él. 

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