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La decisión de Cristina de no competir en 2023 afecta al FdT (y también a JxC)

La decisión de no ser candidata no fue una decisión abrupta porque desde hace tiempo se descontaba un fallo adverso

La decisión de Cristina también puede reconfigurar la oferta opositora.
La decisión de Cristina también puede reconfigurar la oferta opositora.
Augusto Milano Augusto Milano 12-12-2022
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La decisión de Cristina Kirchner de no ser candidata a nada en 2023 no fue una decisión abrupta sino largamente meditada porque desde hace tiempo descontaba un fallo adverso. Por lo tanto, todo indica que no hay vuelta atrás y Cristina sorprendió una vez más, en particular a los propios que impulsaban el operativo clamor y creyeron ver una señal favorable en el último acto en La Plata.

Impacto interno

Se especulaba con la posibilidad de que Cristina fuese candidata presidencial como forma de sincerar el sistema político y evitar reiterar un esquema de trasladarle sus votos a otros porque eso siempre deriva en conflictos internos. Pero más chances se le otorgaban a su postulación como senadora por la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof, que buscará su reelección como gobernador, parecía el más interesado en contar con Cristina traccionando la boleta.

Sin embargo, no parece que el voto kirchnerista pueda tener un destino distinto al de apoyar a Kicillof. Por otra parte, el electorado bonaerense ya dio muestras de poder discernir entre el voto presidente y a gobernador (Aníbal Fernández y María E. Vidal en 2015) por lo que los resultados de las elecciones nacionales son importantes, pero no decisivos, para los provinciales.

De todas maneras, la clave para el oficialismo dependerá de lo que ocurra con la inflación. Si baja en los próximos meses, puede hacer de Sergio Massa un candidato competitivo pero, si sigue en torno al 100%, a cualquier peronista se le hará muy difícil ganar las elecciones. 

Impacto externo

La decisión de Cristina también puede reconfigurar la oferta opositora. Muchos analistas sostienen que las principales coaliciones actúan en espejo. Por ejemplo, la unidad en una de ellos es un incentivo para que la otra se mantenga sin fisuras, porque la experiencia enseña que el que se divide pierde. 

Pero el mismo criterio podría aplicarse para las candidaturas. Si el Frente de Todos postula a su figura más polarizante sería lógica que Juntos por el Cambio proponga a su contracara. 

Pero si Cristina no se presenta, le quita argumentos a una eventual la candidatura de Mauricio Macri porque la competencia  electoral se orientará finalmente hacia el centro. Aquella coalición que se ubique en un extremo corre el riesgo de ser derrotada por la otra si logra convocar al voto más centrista. 

También la ausencia de Cristina en la competencia le resta algo de fuerza política a las denuncias de corrupción que son uno de los ejes del cuestionamiento de JxC al kirchnerismo.

Por lo tanto, una jugada de la vicepresidenta reacomodó, otra vez más, el escenario electoral.

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