El Economista - 70 años
Versión digital

dom 03 Jul

BUE 10°C
Versión digital

dom 03 Jul

BUE 10°C
Con la mira en 2023

En el oficialismo y la oposición no se disimulan las diferencias internas

Dentro del Frente de Todos hay diferencias internas aunque Alberto Fernández lo niegue, pero también hay conflictos en Juntos por el Cambio

Hay tensiones en las dos coaliciones principales
Hay tensiones en las dos coaliciones principales
Augusto Milano Augusto Milano 28-03-2022
Compartir

El Presidente y sus críticos dentro del Frente de Todos reafirmaron sus estrategias en los últimos días. Alberto Fernández procuró restarle gravedad a las diferencias internas y rescató la importancia de la unidad que a su juicio no corre riesgo. Es evidente que considera que tiene mucho que perder en caso de una división explícita porque debilitaría su gobierno y complicaría aún más la situación económica. Pero, si de todas formas la fractura se produce, Fernández no quiere aparecer como el responsable de esa situación. 

La estrategia del kirchnerismo duro y La Cámpora parece ser otra: marcar claramente las diferencias que tiene con el Presidente. Y Andrés Larroque fue designado como vocero de las críticas a Fernández que incluyó un inútil recuerdo a su condición de jefe de campaña de la fallida campaña de Florencio Randazzo en 2017. 

Pero los sectores internos críticos de la gestión del Gobierno, del que siguen formando parte, no apuestan por una división explícita que lo debilite porque ese escenario  tampoco les conviene. El desafío para el oficialismo, en todas sus variantes, es encontrar una fórmula para resolver sus diferencias internas, clave para un Gobierno que debe mejorar sus resultados económicos. 

Las alternativas son varias, desde negociar proyecto por proyecto  a tratarse en el Congreso a distribuirse zonas de influencia. En este segundo punto entra la posibilidad de separar la elección de autoridades de la provincia de Buenos Aires de las nacionales. La condición formal para dar ese paso es modificar una ley provincial y la condición política es que se concluya que el gobierno de Buenos Aires tiene más adhesión en el electorado que el de la Nación.     

Por ahora no parece probable lograr un entendimiento interno sobre la base de que el Presidente se desprenda de los ministros que son más cuestionados por el kirchnerismo duro como Martín Guzmán y Matías Kulfas. Son colaboradores que Fernández valora y un desplazamiento forzado por un sector interno del FdT sería una mala señal para otros funcionarios que sentirían que el Presidente podría no respaldarlos frente a las críticas y  quedarían en una situación de mucha vulnerabilidad.                    

También en Juntos por el Cambio

Por estar en la oposición, lo que ocurre en Juntos por el Cambio tiene menos impacto institucional, pero en los últimos días las diferencias internas se hicieron notar con mucha claridad y Mauricio Macri y Gerardo Morales fueron sus principales exponentes. El ex presidente elogió abiertamente en estos días a uno de sus antecesores: Carlos Menem. Y afirmó que su gobierno será cada vez más reivindicado. 

Los motivos de esa reivindicación obedecen a las reformas económicas que realizó y a que “pacificó el país” en una obvia referencia a los indultos, un tema que irrita a los radicales, que además, consideran que la exaltación de la gestión de Menem implícitamente constituye una crítica a la previa de Raúl Alfonsín.       

Macri aceleró y afirmó que las ideas de la socialdemocracia, a la que la UCR pertenece, “han perdido vigencia”. 

Todas las declaraciones recientes de Macri dejan en claro que considera que la oposición al Gobierno deber ser férrea y que las elecciones de 2023 no se ganarán con un mensaje moderado que apunte al centro

Gerardo Morales tampoco se quedó cortó y sostuvo que “la UCR es un partido político, no una empresa. Tenemos dirigentes políticos, no CEOs”. Y afirmó que las ideas de Alfonsín “no han perdido vigencia”.

Todas las declaraciones recientes de Macri dejan en claro que considera que la oposición al Gobierno deber ser férrea y que las elecciones de 2023 no se ganarán con un mensaje moderado que apunte al centro. También indicaría que considera que la coalición opositora debe ampliarse apuntando a los libertarios.

Si esas ideas predominan, Macri no descarta ser candidato en 2023. Todo dependerá de lo que digan las encuestas, pero lo que tiene definido es que no irá a una competencia abierta contra otras figuras del PRO. Será un candidato de consenso si las condiciones son favorables o  no será.            

La que sí anunció que está dispuesta a competir contra Horacio Rodríguez Larreta por la candidatura presidencial es Patricia Bullrich.  Pero su problema es que políticamente representa lo mismo que Macri, y si esas ideas son las que prevalecen, lo lógico sería que el candidato sea el expresidente y no ella. Por eso, más allá de su indudable voluntad, una candidatura presidencial de Bullrich parece un escenario poco probable.     

Los cuestionamientos cruzados en JxC dan una pauta de lo que pueden ser las estrategias electorales para 2023 y el posicionamiento de los distintos partidos. Pero en el corto plazo esas distintas visiones no afectarán el trabajo de los interbloques en el Congreso que es en el ámbito en el que mejor funcionó hasta ahora Juntos por el Cambio.  

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés