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El factor Cristina: cuánto y cómo incide en un año clave

07-03-2017
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Durante la hora que duró su discurso de apertura de sesiones en el Congreso, el pasado 1º de marzo, el presidente Mauricio Macri volvió a apelar a la “herencia recibida”. Para encontrar razones a las dificultades de su gestión, incluso como excusa. Pero, también, para persistir en el clivaje en el que pareciera sentirse más cómodo. La repetición del “nosotros” versus “ellos” que atravesó su primer año de gestión, reaparecía entonces como temprano eje discursivo para persistir en una polarización posible, ya en clave de campaña. Con Cristina Fernández de Kirchner como rival elegida y la apuesta oficial por la permanencia de la fragmentación peronista.

En la vereda de enfrente, la expresidenta intenta extender el misterio hasta el límite de lo posible respecto de sus intenciones electorales. Pero ya dió señales respecto de su predisposición para anclarse en el centro de la escena, se mantiene activa en sus críticas a la gestión de Cambiemos y parece recoger la invitación a duelo. Con las dificultades que le señalan algunos cuestionamientos a su liderazgo entre dirigentes peronistas que formaban parte de su círculo de adhesiones y con algunas complicaciones en el frente judicial. Por caso, hoy debe presentarse ante el juez Claudio Bonadio por una de las causas que sigue la Justicia en su contra y ayer lo hicieron sus hijos Máximo y Florencia. Pero, también, con buena intención de votos en la mayoría de las encuestas de opinión en la provincia de Buenos Aires y ausencia de liderazgos alternativos que puedan dañar ese liderazgo.

Rivales

“El Gobierno estimula la atomización opositora. Apuesta a que el núcleo duro oficialista supere al núcleo duro kirchnerista”, señala Lucio Guberman, consultor y director del posgrado en Comunicación Política de la Universidad Nacional de Rosario, como explicación posible de la polarización discursiva del Presidente. Y marca algunos límites posibles de la estrategia: “El riesgo es que, en una legislativa, la polarización no funcione y los 'peros' consigan un liderazgo unificador. Es difícil, si se interpreta que lo que ocurre en la actualidad es polarización; no es tan difícil si se interpreta que lo que hace la opinión pública es romper los límites de las ofertas políticas”, sostiene.

Para el sociólogo Ricardo Rouvier, en tanto, el Gobierno elige al kichnerismo como su principal oponente “por las debilidades del último gobierno de Cristina” y “porque le permite realizar una comparación entre presente y pasado” para mostrar una gestión que “dialoga y corrige sus errores”. No obstante, señala el director de Rouvier & Asociados, “esto tiene dos problemas; uno, que Panamá Papers, Correo Argentino o Avianca tiene a la familia Macri involucrada; otra, que la situación socioeconómica ha desmejorado mucho en comparación con años anteriores”. “La mutua elección entre Cambiemos y el kichnerismo como adversarios tiene mucho que ver con lo contextual. Contexto contra el cual lucha el Frente Renovador para ingresar dentro del campo de batalla”, sostiene.

“Al oficialismo le conviene mantener el esquema polarizado del balotaje”, señala, por su parte, Analía del Franco, quien señala un eventual saldo a favor en la estrategia. “Es relativamente sencillo mantener ese esquema, debido al corto tiempo transcurrido desde la elección y porque es consecuente con el esquema de comunicación que llevó a cabo durante gran parte del año pasado”, advierte. Aunque esto implique concentrar mayores esfuerzos en el “miedo” a la presencia de “la pesada herencia “que a una genuina cercanía al nuevo gobierno”, la directora de Analía Del Franco consultores señala que esto le permitiría al Gobierno “ganar tiempo” ante la promesa demorada de recuperación económica.

El consultor Hugo Haime comparte la idea de que el oficialismo busca recrear el escenario que se dió en la segunda vuelta de las presidenciales de 2015. Pero sostiene que “hoy los números no lo acompañan”. “En la provincia de Buenos Aires, medidos por formula, Cristina Kirchner y Daniel Scioli muestran un escenario de empate técnico frente a Sergio Massa y Margarita Stolbizer, mientras los candidatos del gobierno aparecen relegados”, señala. Y apunta una de las razones posibles: “Es que la caída de las expectativas y la angustia económica sólo se revierten con acciones concreta después de mas de un año de gobierno”, señala.

Performance

Respecto de las posibilidades electorales de Cristina no hay respuestas taxativas, pero sí un cambio en la consideración de la sociedad que aparece en las encuestas que analizan los consultores. “La presencia o ausencia electoral de la expresidenta es el ordenador principal del escenario. Si es candidata atomiza la oposición y polariza discursivamente con el Gobierno. Si no es candidata deja al peronismo y al Frente Renovador ante el desafío de la unidad, señala Guberman. Y agrega: “Cristina tiene un piso electoral muy importante para una elección legislativa y si la percepción de bienestar se sigue deteriorando puede subir ese piso con los descontentos. La principal dificultad la tiene en que su candidatura generará otras opciones de base peronista”, agrega.

“Es verdad que Cristina tiene resistencias, incluso en el peronismo; algunos consideraba que debía tener voluntad de autocrítica, hacer un cambio actitudinal y ofrecer una mayor apertura para conformar un frente. Pero es la precandidata que mejor mide, y esto tiene una gran importancia en la política”, matiza Rouvier. Y señala: “En democracia, los votos excluyen las especulaciones. Si la expresidenta midiera pocos puntos, el debate sería otro y el escenario, distinto”. En su evaluación, la expresidenta tiene su base de apoyos en el voto peronista bonaerense (fuerte en el segundo y tercer cordón del conurbano), más la fidelidad del kichnerismo. “La dificultad como candidata es que tiene un techo bajo; es decir, una potencialidad de crecimiento limitado”, señala. A su vez, utiliza la variable socioeconómica para marcar sus posibilidades. “Tiene la potencialidad que le da ser la principal figura de la oposición en una situación de malhumor colectivo y caída en las expectativas económicas personales y nacionales”, añade.

Para Del Franco, en tanto, Cristina mantiene una evaluación positiva “de entre 45 y 49%” en la provincia de Buenos Aires; en especial, en el conurbano. Pero advierte sobre las chances de Florencio Randazzo, exministro del Interior y Transporte, quien en los últimos días dió algunas señales hacia la interna del peronismo sobre sus intenciones de ser candidato. “Tiene casi 60% de imagen positiva, capta la valoración de propios y extraños, que es cierto no siempre lo acompañaría en el momento del voto, pero las chances de captarlos y retenerlos en un esquema de enojo hacia el gobierno nacional crecen”, señala la consultora.

Alternativas

Respecto del impacto de Cristina y la voluntad del oficialismo de polarizar con ella en las posibilidades del Frente Renovador de Sergio Massa parece concreto. “El riesgo que le plantea su candidatura es el del angostamiento de la avenida del medio”, señala Guberman. Y agrega: “Dado que es la mejor candidata del kirchnerismo y obliga al Gobierno a jugar con lo mejor que tenga, las posibilidades de salir tercero del Frente Renovador son muy altas en esa hipótesis”.

“Massa tiene un caudal de votos importante, pero no su alianza u organización política. Su política de colaboración hacia afuera con el oficialismo, y su decisión transversal imponiendo a Margarita Stolbizer hacia adentro, no ha redituado lo esperado”, señala, por su parte, Rouvier.

Para Del Franco, en sintonía, la polarización posible perjudicaría a Massa, dado que hoy se estaría dando un escenario “de tercios” entre los distintos espacios. “De darse esa polarización, a sus votantes no les quedaría otra opción que votar a los candidatos de Cambiemos. Sin embargo, hoy son parte de los desencantados y enojados con el Gobierno. Por eso tendría una buena oportunidad par posicionarse como alternativa o por lo menos para ser receptor de un voto castigo o susto al Gobierno”, concluye.

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