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CTA no ve luz al final del túnel

23-02-2017
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CIFRA, el think tank de la CTA, no está muy convencido de la llegada de los brotes verdes, el fin de la recesión y el comienzo de un proceso de crecimiento sustentable y sostenido. Así lo dejó entrever en su último informe, difundido ayer.

“Los últimos datos del PIB indican que, a contramano de los pronósticos oficiales, el segundo semestre de 2016 arrancó con una profundización del proceso recesivo (-3,8%), que parece desacelerarse en el último trimestre aunque con caídas interanuales en el nivel de actividad. Desde el punto de vista sectorial, la caída está explicada principalmente por las contracciones en la industria manufacturera y la construcción. Por el lado de la demanda, el consumo cayó fuertemente como consecuencia de la reducción de los salarios reales y del empleo”, explican.

Ante ese contexto recesivo, “la rentabilidad esperada de las opciones de inversión productiva resultó escasa mientras que la política monetaria elevó los rendimientos en dólares de las tasas de interés, lo que tendió a otorgar mayor rentabilidad a las opciones financieras”. Por eso, lejos de incrementarse, “la inversión contribuyó considerablemente a consolidar el proceso de recesión (-8,3% en el tercer trimestre)”.

CIFRA también alertó por la suba de la deuda. “Durante la gestión macrista la colocación de bonos y letras superó los US$ 52.000 millones, US$ 7.000 de los cuales fueron emitidos en enero de 2017. Este proceso de endeudamiento contribuyó a aportar un cuantioso volumen de divisas que permitió la acumulación de reservas internacionales, la fuga de capitales al exterior ?que se moderó en los últimos meses por efecto del blanqueo de capitales? y la cancelación de compromisos con acreedores externos”, explicaron.

Si bien hacia fin de 2016 se verificó cierta desaceleración interanual en la caída del nivel de actividad, admiten, “no es suficiente para marcar un cambio de tendencia y, fundamentalmente, no implica que se revierta el proceso de desmantelamiento de los sectores productivos iniciado por la administración Cambiemos”.

Según el informe, “la apertura de la economía en un contexto de apreciación de la moneda e incentivos para la especulación financiera se expresa en una contracción del tejido manufacturero, sobre todo de aquellos sectores orientados al mercado nacional y poco competitivos internacionalmente”. La contracción está generando, a su vez, un aumento de la desocupación “mientras la apuesta oficial se orienta a reducir los costos laborales a partir de la flexibilización laboral y la tercerización”.

Tampoco parece creer tanto en el carácter genuino de la desinflación que festejan en el BCRA. “El menor ritmo de aumento de precios experimentado en los últimos meses de 2016 podría sostenerse en 2017 dada la relativa 'estabilización' del tipo de cambio proyectada para buena parte del año y la apertura comercial, aunque, si ello ocurre, sería en niveles significativamente más elevados que los estimados por el Gobierno”. El incremento de las tarifas de diversos servicios públicos y combustibles en los primeros meses de 2017 inciden en ese sentido, explican.

Todo eso plantea un dilema, maximizado por las elecciones. Por un lado, entre un escenario con una política estricta de control de la inflación a través de la reducción del gasto público, el cierre de paritarias con escasa o nula recuperación de los salarios reales y la persistencia de tasas de interés elevadas en el mercado local o, por el otro, un escenario en el cual se privilegia la recuperación del nivel de actividad a través del aumento de los salarios reales y del gasto público pero seguramente acompañado por una menor desaceleración en el ritmo de incremento de precios .

“En cualquier caso, incluso en el segundo escenario, es de esperar que el nivel de crecimiento resulte inferior al esperado por el Gobierno y buena parte de las consultoras afines, y que no se detenga el deterioro del sector industrial. Además, por el lado de la demanda externa no se observa reactivación en la economía brasilera, mientras que las adversidades climáticas están afectando la campaña agrícola 2016/17”, concluyen en CIFRA.

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