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Mejor para todos: sin superdólar

03-02-2017
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Hasta comienzos de año se suponía que podía volver un superdólar. Pero no va a ser así y esa es una buena noticia para casi todo el mundo. A mediados de 2011 comenzó un ciclo alcista del dólar que se aceleró en 2014 pero que se frenó en 2016. Y volvió a tomar impulso del triunfo de Donald Trump pero tuvo un enero muy negativo y perdió buena parte de lo ganado desde noviembre. La cotización del euro lo grafica: estaba a 1,10 antes de las elecciones, cayó hasta 1,04 y ahora está en 1,07.

En noviembre y diciembre los mercados suponían que Trump impulsaría el crecimiento económico con un fuerte expansionismo fiscal que tendría que ser moderado por una política monetaria restrictiva con la Reserva Federal obligada a subir las tasas. Un escenario ideal para hacer al dólar más atractivo. Pero la puesta en marcha de las política de Trump llevará su tiempo y la Fed mantiene un pronóstico moderado sobre la marcha de la economía razón por la cual no subió las tasas en su reunión de esta semana y quizás tampoco lo haga en la próxima que está prevista para mediados de marzo. La decisión de la Fed, sumada a mejores indicadores económicos en Europa, contribuyó a su mayor debilitamiento y cerró el primer mes del año con una baja del 3% contra una canasta de monedas.

El mensaje

Tampoco ayudó Trump a fortalecer al dólar al afirmar que está sobrevaluado. Acusó a varios países de manipular su moneda para ganar competitividad frente a Estados Unidos. Un blanco preferido durante la campaña fue China aunque economistas de mucho peso en Washington como C. Fred Bergsten sostiene que es una crítica injusta porque desde hace varios años China ya no manipula su moneda. También Japón, que el año pasado tuvo un superávit de US$ 60.000 millones en el intercambio bilateral fue acusado por Trump. Y un asesor suyo, puso en la misma lista a Alemania a la que apuntó por ganar competitividad al formar parte del euro que es una moneda mucho más débil de lo que sería el marco alemán.

También Trump marcó sus críticas a México y Canadá, con los cuales también tiene un saldo negativo de comercio. Todos aquellos países que tienen fuertes superávit con Estados Unidos corren el riesgo de ser acusados de manipuladores.

De todas maneras es paradójico que Trump haya señalado a varios países por supuestamente debilitar a sus monedas cuando en realidad en los últimos tiempos eso fue consecuencia de un fortalecimiento del dólar producto del discurso de campaña de Trump. Un dólar alto es incompatible con la estrategia de mejorar los números del sector externo y recuperar competitividad para la producción estadounidense. Pero si la economía de Europa y Japón sigue mejorando y Janet Yellen y se maneja sobre las base de datos concretos y no acelera la suba de tasas, el dólar no debería reiniciar un ciclo al alcista.

Para el mundo en general, y el emergente en particular, un dólar alto complica a la política económica porque sube la carga de la deuda, baja el precio de las commoditties y los capitales se hacen más escasos y caros.

Para Estados Unidos en tiempos de Trump, un dólar más estable puede ayudar a mejorar las cuentas externas sin desatar conflictos con todos sus socios comerciales.

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