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Lula en China: ¿qué nos deja su visita al gigante asiático?

Además de la firma de 14 acuerdos para profundizar el intercambio en las áreas de comercio, tecnología, de desarrollo y de energía, entre otras, quizás una de las medidas más importantes fue el compromiso de dejar de usar el dólar estadounidense para las transacciones bilaterales.

Lula en China: ¿qué nos deja  su visita al gigante asiático?
Martín Guzmán 28 abril de 2023

Sin dudas, la reciente visita que el mandatario brasileño realizó a Shanghái y Pekín fue muy esperada y seguida por numerosos analistas internacionales que esperaban ver cómo se desenvolvía Lula da Silva visitando China, país que, en 2009, superó a EE.UU. como el principal socio comercial de Brasil y con el cual no ha dejado de estrechar lazos desde entonces. 

 En un contexto internacional cada vez más tenso, condicionado por la guerra en Ucrania, las constantes amenazas a Taiwán y las crecientes tensiones entre Pekín y Washington, la visita de Lula no es para nada inocente. 

El líder del PT viajó con la clara intención de volver a colocar a Brasil en la escena internacional y aparentemente piensa lograrlo con la ayuda del grupo de los BRICS. Es probablemente una ventaja para él que su antigua colega, Dilma Rousseff, sea ahora la flamante presidente del Nuevo Banco de Desarrollo o, como es popularmente conocido, el banco de los BRICS. 

Lula participó de la ceremonia de asunción de Rousseff al mando de esta importante institución que cuenta, por supuesto, con una cartera de millonarias inversiones en el territorio brasileño. 

Lo que en su momento comenzó como un acercamiento comercial, ya hace años que se ha empezado a traducir en afinidad diplomática. La correspondencia de políticas que han tenido China y Brasil en los últimos tiempos no ha pasado por alto y ha hecho saltar las alarmas en Washington, desde donde Lula recibió duras críticas por haber acusado a EE.UU. de "fomentar" la guerra en Ucrania.  

Como era de esperar, el Gobierno de Joe Biden no se quedó sin reaccionar ante esto y calificó de "indignantes" las declaraciones del mandatario brasileño, además de acusarlo de abandonar sus pretensiones de neutralidad. 

En un mundo donde EE.UU. y China compiten cada vez más por la hegemonía en diversos sectores, es difícil ser indiferente al conflicto y más todavía tratar de quedar bien parado ante ambas potencias. Sin embargo, parece que para Lula distanciarse del país norteamericano no es un impedimento a la hora de plantear la agenda internacional que piensa llevar a cabo durante su gobierno. Incluso algunos miembros del Gobierno norteamericano consideran que Lula, junto con otros altos mandatarios brasileños, "han adoptado un tono de antagonismo contra Estados Unidos". 

Cabe destacar que no todas las acciones del jefe de Estado brasileño se deben a afinidades ideológicas o acciones simbólicas. La realidad es que Brasil se ha visto enormemente beneficiado por el comercio con China a lo largo de los años, siendo receptor de millonarias inversiones de infraestructura y tecnología. 

Un ejemplo de esto es el de la empresa Huawei la cual, tras ganar una licitación, es la encargada de brindar tecnología 5G al Gigante Sudamericano y cuyo centro de investigación en Shanghái fue visitado por el propio Lula durante su viaje. Este hecho no pudo evitar generar polémica, ya que se sospecha que esta empresa sirve a los intereses del Partido Comunista de China (PCCh) hasta el punto de que Estados Unidos la tildó de un "riesgo inaceptable" para su seguridad nacional. 


El gran comercio entre ambas naciones y el superávit de la balanza comercial brasileña llevó a que en su visita Lula reconociera la importancia de China para su país, refiriéndose al Gigante Asiático como "socio preferencial" e incluso declarando que es con Pekín con quien busca "equilibrar la geopolítica mundial". El mandatario sudamericano llegó incluso con un proyecto para mediar la paz en Ucrania que, entre otras cosas, propone la creación de una comisión de países "dispuestos a encontrar una manera de conseguir la paz". 

 Además de la firma de 14 acuerdos para profundizar el intercambio en las áreas de comercio, tecnología, de desarrollo y de energía, entre otras, quizás una de las medidas más importantes fue el compromiso de dejar de usar el dólar estadounidense para las transacciones bilaterales entre Brasil y China y comenzar a realizarlas con yuanes y reales. Aunque hay quienes dudan de la posibilidad de llevar a cabo esta medida en el corto o mediano plazo, no cabe duda que es un golpe directo para Estados Unidos y su predominancia en el comercio internacional. 

La respuesta de Washington a las acciones de Lula durante su paso por China no se hizo esperar y llegó en boca del vocero del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, quien dijo que el presidente de Brasil estaba "repitiendo como un loro" la propaganda de China y Rusia sin mirar la realidad. 

Las posiciones que Lula toma en el sistema internacional incluso podrían tener implicaciones para Argentina. Cabe recordar que Brasil es el principal socio comercial de Argentina y que hace un tiempo el presidente Alberto Fernández realizó la petición formal para entrar al BRICS. ¿Podría darse una alineación de intereses entre ambos países? 

Sin duda este fue un tema de discusión luego de que, en el primer día de su visita, Lula cuestionara la preponderancia del dólar en el comercio mundial y arremetiera contra el Fondo Monetario Internacional, acusándolo de asfixiar a economías como la de Argentina hoy y de haberlo hecho con la de Brasil en el pasado.  

No cabe duda que el sistema internacional atraviesa por cambios muy importantes. La hegemonía estadounidense es cuestionada y desafiada cada vez más. Hay quienes consideran que ya podemos hablar de un mundo bipolar, entre China y Estados Unidos, o incluso de uno multipolar si tenemos en cuenta actores como la Unión Europea y Rusia. Independientemente de cuántos polos tenga el sistema internacional del Siglo XXI, lo que es innegable es que, lo que al final de la Guerra Fría fue un mundo condicionado por EE.UU., hoy presenta diversos matices. 

El surgimiento del grupo BRIC (conocido como BRICS desde que se sumó Sudáfrica) como contraposición al G7 es un claro ejemplo de la disconformidad de algunos actores con el actual sistema internacional. Hoy en día, los BRICS representan un mayor aporte al PIB mundial y superan holgadamente al G7 en población. 

Lo que es seguro es que Lula es consciente de todo esto y no piensa quedarse de brazos cruzados. Brasil podría jugar un papel muy importante en este contexto durante los próximos años y, si el acercamiento comercial y político con China es un medio para lograrlo, es probable que el Gigante Sudamericano continúe por este camino. 

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