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Carrera espacial

Japón sigue haciendo historia con su módulo lunar SLIM

El pasado 19 de enero, tras el alunizaje de su módulo SLIM, Japón se convirtió en el quinto país en la historia de la humanidad en alunizar suavemente con una nave espacial en el satélite natural

Imagen del módulo SLIM en la Luna
Imagen del módulo SLIM en la Luna
25 enero de 2024

Hasta mediados de 2023, tan solo tres países habían logrado aterrizar suavemente con una nave espacial en la Luna: EE.UU., Rusia (URSS) y China. Sin embargo, en un lapso de apenas seis meses, dos países se sumaron a la lista.

En agosto, India se convirtió en el cuarto país en alunizar con su nave Chandrayaan-3, mientras que el pasado 19 de enero fue el turno de Japón, que lo logró con su módulo Smart Lander for Investigating Moon (SLIM).

Sin dudas, para ambos países asiáticos, sus respectivos alunizajes representaron increíbles logros, aunque, en el caso de Japón, se alcanzó un hito sin precedentes.

Este jueves, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) confirmó que SLIM, también conocido como "francotirador", aterrizó a menos de 100 metros de su objetivo.

En general, los módulos aterrizan con un margen de error de varios kilómetros. Por ello, lo conseguido por SLIM marca el inicio de una nueva era de los alunizajes.

Un alunizaje con problemas 

Aunque desde hace varios días se sabía que SLIM había alunizado exitosamente, JAXA perdió la comunicación con el módulo unas dos horas y media después del alunizaje.

El problema fue que, tras el aterrizaje, los paneles solares de SLIM quedaron mal posicionados y no pudieron generar electricidad, provocando que comenzara a quedarse sin energía.

Por ello, la batería fue desconectada cuando quedaba un 12% de energía, aunque la buena noticia fue que JAXA recibió todos los datos sobre el aterrizaje antes de que se apagara.

Así, tras varios días de análisis, la agencia japonesa confirmó que SLIM aterrizó a apenas 55 metros de su objetivo inicial gracias a que fue diseñado para reconocer hacia dónde volaba al hacer coincidir las imágenes de su cámara con fotografías satelitales existentes de la Luna. 

Al respecto, Shinichiro Sakai, director del proyecto del módulo de aterrizaje, consideró que "hemos demostrado que se puede aterrizar donde quiera, y no donde sea posible".

Además, Sakai comentó que hubo un pequeño problema con uno de los motores de la nave, pero que "en ausencia de problemas con el motor, podría haber aterrizado a una distancia de entre 3 y 4 metros del objetivo". 

De esta forma, aunque el programa espacial japonés es mucho menos ambicioso que el de EE.UU. o China, el increíble logro le permitirá a Tokio tener un papel más importante en la carrera espacial que ya ha comenzado. 

Por otra parte, Japón no pierde las esperanzas de retomar el contacto con SLIM, ya que un cambio en la dirección de la luz solar podría encenderlo nuevamente.

¿Buenas noticias para EE.UU.?

La misión japonesa cobra aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que se dio apenas unos días después de que EE.UU. lanzara su primera misión lunar desde 1972, año en que Apolo 17 visitó el satélite natural.

No obstante, el módulo Peregrine, de Astrobotic, ni siquiera logró llegar a orbitar la Luna como consecuencia de una fuga de combustible durante su vuelo. A esto se suma que, recientemente, la NASA retrasó sus misiones Artemisa II y III al menos un año cada una. 

Así, Artemisa II, que implicará que cuatro astronautas orbiten la Luna, se pospuso hasta septiembre de 2025, mientras que Artemisa III, que tenía como objetivo que un grupo de astronautas alunizara en el satélite natural a fines de 2025, recién sucedería en septiembre de 2026.

Por ello, teniendo en cuenta que la NASA y JAXA colaboran ampliamente en la materia, es probable que el éxito de SLIM les permita, tanto a Washington como a Tokio, beneficiarse mutuamente.

Argentina está en carrera

Una de las novedades de la actual carrera espacial es que, a diferencia de la que hubo en el siglo XX entre EE.UU. y la URSS, ahora más actores pueden participar de la misma. 

Definitivamente, Argentina no puede competir mano a mano con las grandes potencias. Sin embargo, gracias a la cooperación internacional, podría enviar un astronauta a la Estación Espacial Internacional.

En julio del año pasado, en el marco de la visita de Bill Nelson, administrador de la NASA, Argentina se unió formalmente a los Acuerdos Artemisa. 

Y fue en ese momento en el que el propio Nelson aseguró que "en el futuro un astronauta argentino entrenará en la NASA, y más adelante veremos a un argentino que viaje a la Estación Espacial Internacional".

Pero, más allá de esto, y tal como la historia lo demuestra, Argentina avanza con su programa espacial, el cual sigue siendo muy destacable: actualmente, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa aeroespacial Veng continúan con el desarrollo del lanzador Tronador II.

El cohete, cuya terminación está planificada para fines de esta década, será de dos etapas y tendrá la capacidad de enviar satélites de 750 kilogramos a una altura de 600 km. De modo que Argentina pasaría a formar parte de un grupo de apenas 10 países que dominan el ciclo espacial completo. 

tronador ii
Prototipo del Tronador II 

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