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Cambio climático: aún queda un largo camino que recorrer

Aunque en la COP 28 se alcanzaron importantes acuerdos, incluido el paulatino abandono de los combustibles fósiles, el 2023 será el año más caluroso jamás registrado, lo que indica que el problema está lejos de resolverse.

Cambio climático: aún queda un largo camino que recorrer
19 diciembre de 2023

Actualmente, el mundo enfrenta múltiples crisis en simultáneo, como guerras, recesión e inflación, entre otras cuestiones.

Sin embargo, desde hace años, hay una que se destaca por sobre el resto: el calentamiento global.

Principalmente desde 2015, año en el que se firmó el Acuerdo de París, la lucha contra el cambio climático es una de las principales prioridades de los países, si bien, año tras años, la conclusión es la misma: aún queda mucho por hacer.

Como era de esperar, 2023 no será la excepción, aunque, de cara a 2024, el año terminará con la gran noticia de que, por primera vez, la Cumbre Climática de la ONU (COP28) finalizó con un acuerdo en el que se insta, poco a poco, a comenzar a abandonar el uso de combustibles fósiles. 

Además, durante la COP28 también se acordó crear un fondo de pérdidas y daños para ayudar a las naciones pobres a hacer frente a los costosos desastres climáticos, mientras que 118 países se comprometieron a triplicar su capacidad de energía renovable para 2030. 

El pacto insta a "hacer el proceso para abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de manera justa, ordenada y equitativa, acelerando las medidas en este decenio crítico, a fin de lograr la reducción neta a cero para 2050, de conformidad con los conocimientos científicos".

De todas formas, aunque el acuerdo ha sido considerado "histórico", el propio presidente de la COP28, Sultan al-Jaber, aclaró que su verdadero éxito estaría en su implementación: "Somos lo que hacemos, no lo que decimos. Debemos tomar las medidas necesarias para convertir este acuerdo en acciones tangibles".

Con esta advertencia, Sultan al-Jaber dejó en claro que queda mucho camino por recorrer, principalmente si se tiene en cuenta que 2023 será oficialmente el año más caluroso jamás registrado.

Específicamente, el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea estimó que la temperatura global de este año será más de 1,4 °C más cálida que los niveles preindustriales. Por lo tanto, el mundo quedaría en las puertas de superar el umbral de 1,5 °C establecido en el acuerdo climático de París.

En este sentido, científicos de la NASA ya aclararon que, como consecuencia del fenómeno climático El Niño, el 2024 podría superar las cifras de calor de este año: "Existe la posibilidad de que el planeta supere el límite de calentamiento de 1.5 °C, lo que podría desencadenar una serie de problemas, como sequías, tormentas e inundaciones. De hecho, en varias regiones del mundo, incluyendo partes de América del Norte y del Sur, África del Norte y la Península Antártica, las temperaturas ya registraron un aumento de 4 °C por encima del promedio".

Por otra parte, un informe del Climate Prediction Center (CPC) de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) anticipó que el actual fenómeno de El Niño se encaminó hacia un pico histórico de intensidad, colocándolo entre los cinco eventos más potentes registrados desde 1950. 

Por lo tanto, ya se da por sentado que se endurecerá y seguirá calentando más la Tierra, como mínimo hasta abril de 2024.

Pero, aunque a corto plazo la situación será tolerable para la humanidad, el principal problema es a largo plazo: según un estudio dirigido por científicos de la Universidad de California en Davis y del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, se prevé que el capital natural del mundo disminuya, causando una pérdida del 9% de los servicios ecosistémicos para 2100.

Volviendo a la cuestión de la COP28, las principales potencias terminaron satisfechas, ya que el acuerdo mantenía la posibilidad de limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

Sin embargo, alcanzar dicho objetivo no será para nada fácil, ya que se requerirá reducir las emisiones casi a la mitad en solo seis años y llegar a cero emisiones netas para 2050.

Dicho objetivo se complica aún más si se tiene en cuenta que en 2022 el mundo registró unas emisiones récord de gases de efecto invernadero, un aumento del 1,2% con respecto a 2021.

Ante este complicado panorama, el esfuerzo de los países para seguir apoyando la transición ecológica será clave a la hora de hacer que el mundo sea un lugar mejor en los próximos años.

Por ello, aunque la COP28 dio un importante paso en la materia, su sucesora, la COP29, que se celebrará en 2024 en Bakú (Azerbaiyán), deberá dar el salto definitivo. 

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