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Bartesaghi: "En Uruguay hay mucha expectativa con Milei porque la relación entre Lacalle Pou y Fernández fue mala"

El Economista dialogó en exclusiva con sobre el futuro de la relación bilateral entre Buenos Aires y Montevideo con Ignacio Bartesaghi, Director del Instituto de Negocios Internacionales en Universidad Católica del Uruguay

Bartesaghi: "En Uruguay hay mucha expectativa con Milei porque la relación entre Lacalle Pou y Fernández fue mala"
10 diciembre de 2023

Sin dudas, la llegada de Javier Milei a la presidencia argentina sigue siendo, en el ámbito internacional, una buena sorpresa para muchos, y seguramente muy mala para otros, como es el caso del brasileño Lula da Silva.

Uno de los mandatarios que más se alegró con el triunfo del libertario fue el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien lo llamó para felicitarlo mientras realizaba una gira en China. Y este fin de semana, fue justamente uno de los que asistió a la asunción.

Para Lacalle Pou, un líder defensor del libre mercado y los derechos humanos, la llegada de Milei representa una oportunidad para mejorar los lazos entre su país y Argentina, tras lo que fue su tensa relación con Alberto Fernández, quien incluso le llegó a decir que se fuera del Mercosur si algo no le gustaba. 

Por eso, el presidente uruguayo manifestó en las últimas semanas que el triunfo de Milei "cambia la región" y apostó a que su "manto liberal" beneficie a Uruguay. 

Intentando profundizar en qué tan beneficioso puede ser el mandato de Milei para el país vecino, El Economista dialogó en exclusiva con Ignacio Bartesaghi, Director del Instituto de Negocios Internacionales en Universidad Católica del Uruguay.

-¿Cómo cree que será la relación entre Milei y Lacalle Pou? ¿Cómo ven desde ese país la llegada al poder de Milei? 

En Uruguay, hay mucha expectativa con Milei porque, sencillamente, la relación entre Lacalle Pou y Fernández ha sido mala. Ha sido mala en lo que tiene que ver con las discusiones en el Mercosur, donde Argentina siempre se ha mostrado inflexible con la posición de Uruguay respecto a la flexibilización de bloque y la discusión sobre su modernización. 

A su vez, por ejemplo, sobre la crisis en Venezuela, hubo criterios de política internacional bien distintos, aunque, en general, Lacalle Pou y Fernández se han manejado de diferente manera en casi todos los asuntos de la política internacional. 

A esto se suma la agenda bilateral, con una negociación trabada en lo que refiere a los dragados, con un impacto muy fuerte en Uruguay de las medidas proteccionistas aplicadas por Argentina, además del impacto en la brecha cambiaria. 

Por supuesto que la diferencia cambiaria con Argentina nos afecta ya no solo en los puntos de frontera, que tienen diferencias de precios enormes, sino también con los uruguayos que van a Argentina, y a los argentinos que no vienen a Uruguay porque es caro, especialmente esto en verano. Pero prácticamente todas las medidas tomadas por Argentina están afectando a Uruguay. 

Y muchas de las medidas proteccionistas que ha tomado el gobierno de Fernández no diferencian entre los miembros de Mercosur y el resto del mundo. Por lo tanto, también afecta al de Mercosur y así hay una pérdida de ese "affectio societatis". 

En este sentido, en cuanto a algunas de las propuestas de Milei, hay más expectativas de poder avanzar no solo en la agenda bilateral sino también en la discusión en el Mercosur.

Con Milei hay un equilibrio de fuerzas en la región y, por ejemplo, ahora Brasil tiene que dialogar con un dirigente que piensa distinto en muchas cosas y piensa más parecido a Uruguay en otras. Por eso, si bien Brasil sigue siendo Brasil, y es definitivo en muchas decisiones que se toman en el bloque, la posición de Uruguay adquiere un poco más de fuerza.

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Lacalle Pou y Fernández

-¿Cuáles son las áreas en las que más habrá que trabajar para revertir la tendencia en la relación bilateral? 

Principalmente, la mayor tensión se encuentra relacionada con cuestiones como los dragados, todos los temas portuarios, a lo que se suma la administración conjunta de los recursos, es decir, lo que tiene que ver con nuestras comisiones bilaterales. Tampoco se puede descartar que resurjan los problemas sobre las plantas de celulosa. Pero destaco fundamentalmente el tema de las comisiones, tanto del Río de la Plata como del río Uruguay. 

Otro asunto muy importante es lo que mencioné anteriormente sobre el posible efecto positivo del levantamiento de muchas medidas proteccionistas y, cuando hablo de medidas proteccionistas, no me refiero solo a bienes, como las licencias no automáticas de importación. 

Por supuesto que el ajuste del precio de la energía también va a favorecer a Uruguay, porque eso implica que Argentina tiene una competitividad forzada a través de subsidios directos e indirectos que a su vez afecta a la producción de Uruguay.

Asimismo, puedo destacar que, sin entrar en la discusión de la dolarización, imaginamos una moneda argentina con mayor peso en lo que refiere a evitar esta brecha económica con Uruguay.

Entonces hay una gran cantidad de áreas en las cuales esperamos una mejora con Milei. Por supuesto, siempre con la incertidumbre que generaba como candidato, aunque hoy un poco más matizado tras su asunción. De todas formas, hay que ver cómo se van dando también las cosas en su gobierno, cómo van reaccionando los sindicatos, qué tipo de medidas va tomando, cómo se maneja con el Congreso, donde tiene muchísimo que discutir. 

Simultáneamente, hay que ver cómo se va dando la coalición con Juntos por el Cambio. Entonces hay aspectos de gobernabilidad que nos generan incertidumbre desde este lado del río, pero, por otro lado, muchas de sus propuestas generarían un cambio que, si van en la línea de lo que indicaría su pensamiento, estaríamos esperando que sea positivo para Uruguay.

-Desde su llegada al poder, Lacalle Pou ha presionado para actualizar al Mercosur. ¿Cree que con Milei esto podría llevarse a cabo?

En el pasado, Milei planteó la eliminación del Mercosur. Pero Diana Mondino ya dio señales de que esto no sucederá y seguramente se van a moderar esos posicionamientos.

Uruguay no plantea eliminar el Mercosur, Uruguay plantea modificar las reglas, flexibilizarlo y modernizarlo, aunque mucho más flexibilizarlo que modernizarlo. 

Será clave ver qué sucede con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ya que, si se fracasa, se va a reconocer que entonces no podemos seguir juntos a la hora de negociar con terceros, por lo que se le debería permitir a los miembros tomar algunas definiciones unilaterales en cuanto a acuerdos bilaterales, como es el caso de Uruguay con China. 

Creo que con Milei hay una posibilidad de que se habilite avanzar en un acuerdo bilateral con China o que Uruguay ingrese al CPTPP. Por supuesto que tanto Pekín como el CPTPP van a tomar muy en cuenta la opinión de Brasil. Pero creo que hoy estamos mejor que hace un tiempo cuando teníamos los contundentes "No" de Lula da Silva y Fernández y Massa. 

Es ahí donde Uruguay ve una oportunidad para discutir la flexibilización y la posibilidad de avanzar con aquellos países que los miembros no quieran, ya que parece claro que ni la Argentina, y mucho menos el Brasil de Lula, quieren un TLC con China en este momento. 

Pero insisto con que Uruguay no quiere sacarle ventaja al resto de los miembros del Mercosur cerrando un TLC con China. Si lo quieren cerrar todos, fantástico. Pero si no lo quieren, necesariamente Uruguay quiere avanzar. 

No podemos tomarnos como la Unión Europea más de 20 años para negociar un acuerdo. Eso es algo que Uruguay tampoco está dispuesto porque en un país de nuestras características, con un mercado interno tan pequeño y especializado en la agroindustria, es el que más se ve perjudicado por no tener acuerdos comerciales. 

-¿Cree que el acuerdo entre el Mercosur y la UE es difícil de concretar? 

La discusión con la UE es compleja porque tenemos el problema europeo, ya no es solo el problema del Mercosur. 

El problema del Mercosur está muy presente con Brasil, puesto que Lula dice una cosa, pero después sus negociadores hacen otra. Lula dice que quiere cerrar el acuerdo, pero después te reabre un capítulo de propiedad intelectual y el de compras públicas que estaba cerrado en el 2019. 

La discusión ya no es sobre las cláusulas ambientales, sino que estamos renegociando lo que ya cerramos en 2019. Y Alberto Fernández se sumó a esa discusión queriendo reabrir el sector automotor, que quizás, y altamente probable, no sea el camino seguido por Milei.

Del otro lado, está el problema de Francia. En la COP28, lo que pudimos observar es a un Macron que, una y otra vez, plantea que no están dadas las condiciones para cerrar este acuerdo. 

La Comisión Europea y algunas autoridades quieren el acuerdo por razones geopolíticas, entre otras cosas. Por su parte, Uruguay y Paraguay siempre apoyaron el cierre del acuerdo. 

Pero Macron no está solo, ya que países como Polonia, Hungría e Irlanda, entre otros, han mostrado alguna duda en algún momento. 

Yo diría que con Milei solo no alcanza para cerrarlo, aunque sí se necesita un cambio de posición en la Argentina, ya que la postura de Fernández fue muy proteccionista. Pero también necesitaremos un Brasil que se sincere y que se superen las restricciones de Emmanuel Macron.

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Lacalle Pou y Lula da Silva

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