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Wall Street frente a la carrera hacia la Casa Blanca

Un estudio de Saxo Bank muestra que un presidente demócrata es mucho más beneficioso para el S&P500 que uno republicano. En promedio, este indicador repuntó 11,38% durante el primer año de un gobierno demócrata, y cayó 1,27% cuando era presidente republicano.

09-06-2016
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por Dolores Ugarte

El 8 de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales en Estados Unidos y, hasta ese entonces, no se sabrá con exactitud por cuál candidato se inclinará la población americana. Sin embargo, sí es posible conocer la preferencia de Wall Street con anticipación.

Y la predilección no es lo único conjeturable, también se puede advertir qué consecuencias traerá consigo la elección de uno u otro candidato. Por ende, también se podrán seleccionar determinados activos de inversión para ganar dinero ya sea con Hillary Clinton o con Donald Trump.

¿A quién quiere el mercado?

Si bien existe una idea extendida de que los mercados prefieren presidentes republicanos porque ponen en práctica políticas económicas más ortodoxas y market friendly, esto es un mito. “Ninguno de los dos es muy querido por Wall Street pero, hoy mismo, Hillary es la preferida del mercado”, advierte Sebastián Maril, especialista en mercados internacionales de Inversor Global.

En esta línea, y según un estudio realizado por Saxo Bank, históricamente, un presidente demócrata es mucho más beneficioso para el S&P500 que uno republicano. En promedio, este indicador de referencia de Wall Street ha repuntado 11,38% durante el primer año cuando el líder ha sido demócrata, y ha caído 1,27% cuando el presidente fue republicano. Al final del mandato, la diferencia sería aún más contundente.

Además del propio índice, entre aquellos que le temen a una victoria de Donald Trump también están los grandes bancos de inversión. Estos ya están analizando en detalle el programa económico del candidato republicano para noviembre y, lejos de festejarlo, lo que ven no les gusta nada.

Por un lado, ha insistido en muchas ocasiones en que quiere adoptar represalias agresivas contra aquellos países que “perjudican el comercio exterior”. Y ha citado explícitamente a China, Japón, México (su particular obsesión) y Corea del Sur. Por el otro, también desconfían de su uso sobre las cuentas públicas. Analistas del Tax Policy Center, un think tank independiente de Washington, calculan que las rebajas de impuestos propuestas por Trump añadirían, por sí solas, un billón de dólares al año al déficit público norteamericano. Y eso sin contar con adicionarle el otro gran proyecto típicamente republicano: el incremento del gasto de defensa.

Hasta el momento, y aunque Maril advierte que “todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos”, Wall Street favorece la experiencia de Hillary. Sin embargo, puede que este no sea el mensaje adecuado para una campaña presidencial con el resentimiento populista como consecuencia de la crisis financiera de 2008.

Ya sea consecuencia de eso en particular, o de la “efectiva” campaña de Trump, la realidad es que este candidato ha mejorado en las encuestas en el último tiempo.

Las nuevas proyecciones colocan a Hillary Clinton con 47% de intención de voto en el “general ballot” y a Donald Trump con el 45%. Es decir, el magnate neoyorquino achicó la distancia y se ubica a sólo dos puntos de la confirmada candidata demócrata. Según los resultados de un sondeo a nivel nacional realizada por la cadena de noticias NBC News y la empresa de encuestas on line Survey Monkey, los resultados dan un notable estancamiento en la figura de Clinton y un crecimiento sostenido en los números a favor de Trump.

Estas cifras no hacen más que confirmar que cualesquiera de los dos podría ganar en noviembre. Por eso, para definir futuras inversiones, habrá que seguir de cerca si se acentúa esta última tendencia o si se revierte.

Si gana Hillary...

Maril afirma que si la candidata demócrata llegara a ganar, se verían beneficiadas todas las compañías relacionadas con energías renovables pues Clinton les daría una ayuda. Estas podrían ser desde Tesla hasta cualquier empresa que colabore al fomento de negocios ecológicos.

Al mismo tiempo, Maril advierte que la presión del establishment demócrata sobre su candidata podría impactar negativamente en los sectores farmacéuticos y de la energía tradicional, como pueden ser empresas relacionadas al petróleo o al carbón.

Por lo tanto, si el inversor cree que Clinton tiene más posibilidades de ocupar el Salón Oval desde 2017, sería mejor que se abstenga de estas inversiones.

Si gana Trump?

Por el contrario, si Trump llegara a ganar en noviembre, las acciones favorecidas por su victoria estarían relacionadas al sector militar o automotriz. Las perjudicadas, para Maril, serían “todas aquellas que utilicen 'loopholes' para reducir la cantidad de impuestos que pagan en los Estados Unidos, como General Electric o Apple”. Esto se debe a que Trump prometió cerrar estos loopholes o, al menos, imponer penalidades a las empresas que los utilicen.

En esta dirección, Maril recomienda posicionarse en acciones de real estate o de cualquier empresa que se verá beneficiada por las barreras de entrada que Trump pondría para proteger la industria nacional.

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