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“La inversión que realizan los bancos en seguridad es altísima”

29-11-2016
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Entrevista a Juan Cruz Amirante, Director de Kroll.

La seguridad informática y la due diligence (investigación previa de clientes antes de firmar contratos) son algunas de las principales preocupaciones que tienen hoy los bancos. En diálogo con El Economista, Juan Cruz Amirante, socio de Kroll Argentina, traza un panorama sobre algunas de estas cuestiones, que las entidades financieras suelen tercerizar.

¿La seguridad es una de las principales preocupaciones de los bancos?

Sí, si bien tienen más seguridad respecto a otros sectores, siguen siendo una gran tentación para los delincuentes informáticos. Todos tienen incidentes, el grado de intento de penetración externa es alto, pero no así el grado de éxito. La inversión de las entidades en seguridad informática es altísima, están todo el tiempo tratando de buscar vulnerabilidades, pero los cambios tecnológicos obligan a estar actualizándose permanentemente: la tecnología va cambiando y lo que hoy está protegido puede que mañana no...

¿Los bancos tercerizan parte de esta seguridad?

Sí, con Kroll por ejemplo los asesoramos por las vulnerabilidades de home banking. Damos asesoramiento en todo lo que es “data risk”, fugas de información que pudieran llegar a tener. Para esto, hacemos “penetration tests”, es decir buscar vulnerabilidades en los sistemas a través de “ethical hackers”. Pese a lo mucho que invierten en seguridad, las entidades siguen teniendo debilidades, pero están menos expuestos que otros sectores porque obviamente toman muchas más medidas.

¿Y qué otras cuestiones relacionadas a la seguridad se tercerizan?

La llamada “debida diligencia”, en donde los bancos contactan a alguien, como Kroll, para verificar el origen de los fondos del cliente o potencial cliente. La entidad terceriza el control sobre aquellos clientes de quienes necesitan conocer un poco más el origen de sus fondos, que son aproximadamente entre el 5% y el 8% de la cartera. Esto suele ocurrir por ejemplo con inversores extranjeros de los que se desconoce su giro de negocios, como los típicos millonarios de Oriente Medio o los provenientes del private banking o banca de inversión. Y a nivel local ocurre por ejemplo con los clientes vinculados a personas políticamente expuestas (funcionarios públicos de alta jerarquía) y/o sus familiares.

¿Y qué sucede cuando el agente tercerizado, como Kroll, detecta a algún cliente “flojo de papeles”?

Si encontramos algo, luego de haber revisado bases de datos públicas de acceso restringido y fuentes reputacionales, hacemos un procedimiento standard de informe de debida diligencia. Entonces, los bancos pueden optar entre discontinuar la relación y/o reportar la operación a través de un ROS (Registro de Operaciones Sospechosas) y al cliente se le devuelven los fondos, ya sea por transferencia electrónica o haciéndole un cheque para que pueda depositarlos en otra entidad.

¿Y qué otros tipos de delitos se detectan en el sector?

Los más clásicos, como robos de activos físicos, prebendas con proveedores o vendedores y sustracción del dinero del banco. Además, hay registraciones inadecuadas de altos directivos de la entidad para alcanzar determinadas metas y así poder obtener una bonificación o mantener su posición.

¿Con el blanqueo, no surgieron problemas en las operatorias de las entidades?

Sí, aparecieron algunos interesados que a los bancos no les cerraban, por lo que muchos decidieron abrir las cuentas especiales solamente a quienes ya eran clientes. Esto les permitía tener cierta documentación del origen de los fondos y corroborar que provenían de una evasión y no de un delito. Por su parte, a nivel operativo hubo al principio quejas por la instrumentación de la normativa, ya que las entidades tenían mucho miedo porque las multas por lavado son muy altas. Subsanado eso, hubo reclamos por la rigidez de los cronogramas para blanquear, ya que por ejemplo no se tuvieron en cuenta los paros bancarios que hubo.

¿Las entidades ven al blanqueo como una buena oportunidad?

Sí, porque es dinero que normalmente el ahorrista tiene inmovilizado. Que eso esté ahora exteriorizado no sólo tiene un efecto recaudatorio para el Estado y de transparencia, sino que también aporta a la industria financiera. Este blanqueo es acorde con otros del primer mundo, como Italia y Estados Unidos ,pero mi crítica es que no atacó el origen del problema, que es la alta carga impositiva. Es decir, el que evadió lo hizo en algún punto porque la carga impositiva no le permitía pagar todo y al blanquear ahora no tendrá ningún aliciente para salir de la informalidad. Esto no cambió y va a ser un problema a futuro.

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