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Guzmán cumplió su tarea, pero los mercados no lo celebran y piden más

Más allá del acuerdo con el FMI, el riesgo país se mantiene en los 1.800 puntos

Guzmán cerró todos los frentes externos
Guzmán cerró todos los frentes externos
Alejandro Radonjic 28 marzo de 2022

Lograr una buena reputación es más complejo que perderla. El primero es un proceso largo y el segundo, puede ser muy corto. Cada reconstrucción posterior a la pérdida de reputación es más larga y el gatillo de la próxima pérdida, más corto. Con un agente de baja credibilidad, cada “ruido” preocupa. El que se quema con leche…

Algo de eso pasa con Argentina hoy. Argentina acaba de cerrar su negociación con el FMI y consiguió una nueva extensión con el Club de París. Hasta 2025, tiene pocos pagos de deuda en dólares y el acuerdo con el FMI obliga a ajustar. Parecería que Argentina ganó tiempo, limpió vencimientos y tiene un auditor externo estricto que no hará desembolsos si el país no respeta ciertas metas cuantitativas. 

Sin embargo, el riesgo país se mantiene todavía por encima de los 1.800 puntos.  

A futuro, será clave que el indicador baje y se acerque a los niveles de otros países porque ese riesgo país inhabilita cuantiosas inversiones productivas en el país e impide que el país se financie en los mercados (deberá volver a hacerlo en algún momento). Tanto la inversión directa como la deuda son dos formas de financiamiento externo necesarias que Argentina deberá reactivar mientras dure el oasis de no tener deudas grandes en moneda dura.

Según Delphos, hay cuatro explicaciones que pueden encontrarse para esa “paradoja”.

  1. Escasa capacidad histórica de “delivery” de los compromisos asumidos con el FMI
  2. “Ownership” parcial del acuerdo con el FMI por parte de la actual coalición gobernante
  3. Superposición entre los vencimientos del nuevo acuerdo con el FMI y los bonos emitidos en la última reestructuración 
  4. Alta volatilidad en los precios internacionales de commodities

“El objetivo de arreglar con los bonistas, con el FMI y con el Club de París, al que el ministro (Martín) Guzmán se había comprometido y que había establecido como imprescindible para 'tranquilizar' a la economía, finalmente se materializa”, dijeron desde Econviews.

Sin embargo, dice el informe, “la principal variable que debería decirnos si la empresa que se propuso el Ministerio de Economía fue exitosa, o no, que es el riesgo país, se mantiene inmutable en niveles de default”. 

¿Qué ven cuándo nos ven?

Tanto consultores como inversores concluyen que el acuerdo con el FMI arrancó maltrecho. 

“En primer lugar porque, al ritmo actual, la inflación del primer trimestre será la más alta desde la salida de la Convertibilidad, cuando el tipo de cambio había saltado 185% entre fin de diciembre de 2001 y fin de marzo de 2002, mientras que en el mismo periodo de este año fue de solo 7,4%. Eso le pone presión al objetivo de estabilidad del tipo de cambio real, más aun sabiendo que a partir de abril se vienen negociaciones paritarias, reajustes tarifarios y de precios regulados, más otros aumentos estacionales”, dice Econviews. 

Por ello, el pronóstico de la inflación para fin de año empieza a ser reservado. “Es que con un BCRA sin la convicción suficiente de llevar de manera contundente la tasa de interés real a terreno positivo, sumado al hecho de la imposibilidad que tiene de intervenir en el mercado de cambios dado el objetivo de acumulación de reservas internacionales netas planteado por el FMI, no hay ancla para las expectativas que, hoy por hoy, se empiezan a consolidar próximas al 60%”, dice el reporte. 

Más inflación implica, para mantener la competitividad cambiaria y no perder reservas, más devaluación que, por otro lado, eleva el costo de los buques de GNL que deberán llegar en el otoño-invierno para que la industria tenga abastecimiento suficiente. Si no, habrá que importar gasoil, fueloil y carbón, o habrá cortes. 

“De cualquier manera, fiscalmente hablando, la segunda mitad del año luce muy desafiante. Y, más allá de que un waiver para el target del déficit ya empieza a entrar en el radar, ¿cómo se financiará? Más emisión, ¿o sea otro waiver? y necesidad de mayor esterilización. Es decir, más Leliq, con el riesgo de la desagradable aritmética monetaria que conlleva”, señala el informe. 

El modelo es inestable, reseña. Y se suma, además, una política impredecible. “A veces, hay amagues con ir por algún jaque a la reina, que se contrarrestan con otros de hacer un jaque al rey. De lo que estamos seguros es que un jaque mate al rey sería un desastre”, dice el reporte.

Timerman: “No entusiasma la forma de hacer política”

Según Javier Timerman, socio de Adcap Grupo Financiero, el problema está en la política. “El Gobierno selló un buen acuerdo con el FMI pero, por un lado, no convence a la política y por el otro, no convence a los inversores. Los inversores creen que los acuerdos deben ser acompañados por una hoja de ruta de cambios estructurales, de reformas, por una ruta más de largo plazo. Eso no ocurrió porque el acuerdo es de corto plazo, a pesar que la intención es hacerlo de largo plazo. Recién en dos años y medio vamos a saber cómo continúa este acuerdo. Pero incluso la oposición, que debería haber apoyado con contundencia este acuerdo, porque le conviene al país, lo hizo fijándose más en la confrontación política para no quedar pegado al Gobierno”, señalo en declaraciones a América TV. 

“No espero, a pesar de que a nivel geopolítico Argentina está en una muy buena posición, que los inversores muestren interés por el país. Lo que no entusiasma al inversor es la forma de hacer política de Argentina”, describió.

 “Las políticas económicas hay que anunciarlas cuando uno tiene realmente muy claro lo que quiere hacer, y lo que no se puede hacer es desperdiciar el tiempo. Ahora el Gobierno tiene que ir por un camino, porque los mercados y las expectativas económicas y los inversores buscan certezas. En Argentina, los economistas argentinos hablan demasiado de cosas que al mundo financiero no le interesan, como el déficit fiscal. Lo que le interesa al mercado es la capacidad de generar políticas de Estado, políticas de mediano plazo”, dijo Timerman y puso como ejemplo a Brasil. 

“En Brasil subieron la tasa de interés 8 veces en 2022, en un contexto de menor crecimiento económico. Ese tipo de medidas son las que entusiasman al inversor y anclan las expectativas”, dijo.

 “Tienen que ir todas las fuerzas políticas a negociar a Washington un acuerdo a 20 años. La credibilidad, la forma de atraer inversiones, gane quien gane en 2023, va a tener que ver con la capacidad de generar consensos políticos, porque tampoco le van a creer a un Gobierno de Cambiemos”, señaló el experimentado inversor.

***

Apoyo para el pupilo

El economista Joseph Stiglitz apoyó el acuerdo logrado con el FMI. “Creo que (el FMI) entendió que Argentina siguiera creciendo era el primer imperativo: si Argentina no crece, la pobreza aumenta, la capacidad de pago a los acreedores se vería afectada, la confianza en las instituciones internacionales se vería afectada. Fue muy importante que se dieran cuenta de que necesitaban un programa que sostuviera el crecimiento, y con eso se mantuviera la sostenibilidad de la deuda”, dijo Stiglitz, premio Nobel y unos de los mentores de Martín Guzmán. En diálogo con Perfil sostuvo que el acuerdo con el FMI “no estrangulará a Argentina y le permitirá seguir creciendo”.

 

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