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El “miedo a flotar” continuará hasta las PASO (como mínimo)

Hasta las PASO, los $18 son el nuevo techo, y el BCRA hará lo necesario para evitar que siga escalando

31-07-2017
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“Controlen el dólar porque en cuanto aumenta su valor acá la gente de los barrios, no sé por qué, se pone loca”. La frase corresponde a un intendente del conurbano profundo y fue dirigida a un ex presidente del BCRA. Si bien las palabras ya tienen sus años, siguen siendo válidas. Y vaya si lo son.  Ya habían hablado del tema, en el 2000, G. Calvo y C. Reinhardt, con su famoso “miedo a flotar”.

El “no sé por qué” citadino es fácil de entender: si el dólar se mueve para arriba y el Gobierno dice que no hay que preocuparse, siempre ocurre lo contrario. Así lo constata una encuesta fresca de Focus Market: el 82% de los argentinos mira con preocupación la escalada reciente, que se revirtió parcialmente ayer, del “billete”. Y no porque estén haciendo “carry trade” o estén queriendo torcer el brazo de Reconquista 266 sino porque es sinónimo de problemas (aun cuando, en rigor, no los haya, o no sean tales).

Para un Gobierno que llega sin grandes noticias positivas en el frente económico (algo que se ha instalado como una verdad colectiva, incluso desde el interior de Cambiemos, aun cuando haya logros para exhibir) y que va de punto en la madre de todas las batallas, lo único que no necesitaba era que el dólar se escapara (y, con él, el IPC, que se conocerá, para colmo, solo unos días antes de las PASO) en la previa. No casualmente la decisión  oficial de detener la escalada, una vez que se posó en el psicológico $18,  partió desde la política, y no desde la autoridad monetaria, que actuó con delay. Desde La Plata, para ser más precisos. Con las ventas del Bapro, claro, aunque coordinadas con el BCRA.

No casualmente la decisión  oficial de detener la escalada, una vez que se posó en el psicológico $18,  partió desde la política, y no desde la autoridad monetaria, que actuó con delay.

“No vendieron sus dólares por necesidades de Tesorería”, dice Guido Lorenzo desde ACM. El ministro de Economía de María Eugenia Vidal, Hernán Lacunza, fue Gerente General del BCRA, y entre sus asesores hay gente muy avezada en temas cambiarios. Luego vino el BCRA, que dejó atrás su prédica laissez-faire y el viernes puso US$ 305 millones sobre la mesa. Ayer, además, subió la tasa de las Lebac cortas a 27%. “Parece que ahora se sentó alguien distinto en el BCRA”, agrega Lorenzo. No cambió, empero, su discurso. “No vamos a intervenir para determinar un tipo de cambio de equilibrio. Pero si vemos algo que no nos gusta, una dinámica rara o disruptiva, vamos a intervenir", dijo el influyente Demian Raidel en un almuerzo de la F. Mediterránea en Córdoba. Pero el cambio, de facto, es notable. Y seguirá.

También operó el miedo con el pass-through, más allá de las insistencias (tanto de Hacienda como del BCRA, que quieren “vender” puertas adentro el deslizamiento cambiario) de que la suba no generará represalias nominales. Insistencias curiosas, ya que se pensaba lo mismo allá por diciembre de 2015 y todo sabemos qué pasó con los precios en 2016. “Podemos discutir cuánto va a ser, pero no si va a haber traslado a precios”, dice un funcionario, que no está muy complacido con la reciente suba empinada del “billete”.

También operó el miedo con el pass-through, más allá de las insistencias (tanto de Hacienda como del BCRA, que quieren “vender” puertas adentro el deslizamiento cambiario) de que la suba no generará represalias nominales.

Lo de ayer fue un botón de muestra. Y, según los expertos sondeados por El Economista, la decisión del BCRA (y la banca pública) de intervenir es acertada. “La estrategia es adecuada y yo hubiera hecho lo mismo”, dice Lorenzo. “Había que actuar y, hacia adelante, si van a volver a hacerlo, deben tener una mano pesada, y no sólo acompañar el mercado sino combatirlo”, dice otro economista, que pasó por el BCRA. “El BCRA debe seguir sosteniendo su intervención”, agrega Federico Furiase desde el Estudio Bein.

“Pero el problema es el timing”, dice Lorenzo. Su lectura es que fue un error haber esperado tanto y dar la sensación, como terminó ocurriendo, de que Reconquista 266 salió a apagar un incendio y desactivar una corrida. “Tuvieron que salir a convencer a todo el mercado de que podían administrar las tensiones, cuando podría haber sido al revés”, dice. Además, se perdió la oportunidad de comprar reservas cuando el dólar estaba debajo de $16.

¿Cómo sigue? Hasta las PASO, auguran los expertos, el BCRA hará lo que tenga que hacer para evitar una suba similar que ofrezca la sensación de que la corrida (o como quiera llamársele) sigue. Por ende, seguirá merodeando los $18.  Pero la gran pregunta es qué pasará si el grueso de las encuestas están en lo cierto y, en efecto, gana Cristina en la provincia de Buenos Aires.

La gran pregunta es qué pasará si el grueso de las encuestas están en lo cierto y, en efecto, gana Cristina en la provincia de Buenos Aires.

“Allí la 'corridita' podría seguir y el BCRA deberá decidir entre una estrategia 'hands off', como hizo hasta hace poco o salir a intervenir y vender reservas”, explica Lorenzo. Probablemente, la opción elegida sea la segunda. Dejar deslizar el tipo de cambio en ese contexto, con apetitos dolarizadores a flor de piel, implicaría más ruido político y, peor aún, más inflación, un cóctel complejo para revertir un eventual resultado adverso en la PBA. Por lo tanto, si es ese el escenario, todo indica que el intervencionismo seguirá. ¿Hay reservas? “Sí”, dice Lorenzo. “Y además, levantan el teléfono y siempre consiguen”, explica. Si gana Cambiemos, el mejor escenario (en todo sentido), el “billete” estará menos demandado y, así, el BCRA gozaría de mayores márgenes. Algunos, incluso, creen que podría volver a caer el dólar y las discusiones sobre el atraso cambiario.

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