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“Importar gas de Chile es ahorro para el Estado”

Entrevista a Hugo Balboa, presidente de ENARSA

05 mayo de 2016

(Entrevista a Hugo Balboa, presidente de ENARSA. Por Facundo Matos Peychaux)

El presidente de la estatal ENARSA, Hugo Balboa, confirmó que el programa de importación por gasoducto de gas chileno comenzará el 11 de mayo, y defendió los términos del acuerdo. “Representa un ahorro para el Estado de US$ 46,3 M, por eso lo hicimos. Si hubiéramos podido importar más de este gas, hubiera sido más negocio; pero no había más posibilidades”, aseguró a El Economista.

Se habló mucho en estos meses de la “herencia” recibida del gobierno s

aliente. En el caso de Enarsa, ¿qué fue lo que dejó la administración anterior?

La herencia fue una compañía sin una visión clara, sin un objetivo definido, que hacía muchas cosas y la mayoría mal. Lo que hicimos en la primera etapa fue tratar de generar un ordenamiento interno, poniendo reglas más transparentes, por ejemplo en las contrataciones, e identificar los cinco o seis procesos que en opinión del nuevo directorio carecían de las normas de transparencia y de eficiencia aceptables. Una vez que los identificamos, lo que hicimos fue hablar con la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) para ver cuáles de esos procesos están interesados en auditar ellos y cuáles no podían por una cuestión de tiempo, porque tampoco podemos estar dos años para auditar. Además, planeamos una licitación, que ya está armada, donde invitamos a compañías nacionales e internacionales de reconocido predicamento dentro del ámbito de la auditoría, como KMPG, Deloitte y Ernst & Young, y el resto lo vamos a licitar. La idea es que en el término de tres meses tengamos el estado de situación de la compañía cuando la tomamos. Mientras tanto, nos dedicamos a gerenciar la empresa, donde hay bastantes cosas para hacer, y a ordenar un poco la situación, por ejemplo, prohibiendo cualquier tipo de contratación directa e implementando un comité de compras y contrataciones. La idea es que todo sea transparente, lo discuta todo el mundo y se analice entre todos y todos den el visto bueno de cada compra o contrato que haya que firmar.

¿Cuáles van a ser los pilares de esta nueva administración de la empresa?

La empresa tiene un amplio espectro de tareas que hace, aunque no tiene el expertise suficiente para hacerlas en muchos casos. Por eso estamos ahora en un proceso junto al Ministerio de Energía y Minería para ara ver cómo vamos orientar la compañía tanto en su estructura como en sus negocios y definir exactamente los objetivos de Enarsa. Seguramente va a ser más focalizado y concentrado que lo que es ahora, pero no puedo adelantar qué vamos a hacer y qué no hasta tanto no terminar esa definición con el Ministerio, que seguramente vamos a tener en el próximo mes y medio.

Cuando se creó Enarsa, se proponía funciones que la empresa no desempeñó en los últimos años. ¿La idea sería volver a esos objetivos originarios o no necesariamente?

No necesariamente implica volver a los orígenes, porque por ejemplo uno de los objetivos de origen de Enarsa era la explotación de offshore y en los años desde que se creó no hizo prácticamente nada para eso. De todos modos, hubo una ley que devolvió aquellas áreas que no habían sido exploradas a las provincias, por lo que quedan nada más cinco áreas. Probablemente no sigamos adelante con ese proceso.

El ministro de Energía de Chile, Máximo Pacheco, confirmó que este mes comienza el programa de envío de gas del país vecino a Argentina. ¿Es así?

El 11 de mayo va a empezar.

¿Por qué se tomó esa decisión?

Argentina importa gas natural por gasoducto a través de un contrato que tiene con Bolivia, que termina en 2026. El volumen ese, que cada año va creciendo, ahora está en su máxima expresión. Si bien en junio tendríamos la posibilidad contractual de importar 19,9 M/m3 por día, hay una restricción de parte de Bolivia por un problema de mantenimiento de algunas plantas que hacen que a lo mejor tengan que bajar ese volumen. No es debido a nosotros sino a ellos. Nosotros quisiéramos importar todo lo que pudiéramos porque el precio de ese gas es el más barato, de US$ 3,10 por M/BTU. Fuera de esa posibilidad, tenemos otras dos alternativas, que son las terminales de GNL de Escobar y Bahía Blanca. El problema es que no podemos importar más gas por ese canal porque están llenas las dos terminales, dado que tienen una capacidad de regasificación determinada que es de 17 M/m3 por día. Entonces, más de cinco, seis o siete barcos, según como venga el mes, no se pueden colocar, fisicamente. Justamente, en este período invernal tenemos esa cantidad una parte licitada y otra cuya licitación va a salir la semana que viene, entonces por ese lado no podemos meter más gas. Entonces, el gasoducto de Bolivia está lleno, las dos terminales que tenemos para estos meses de invierno no nos dan más posiblidad de importar y CAMMESA, que normalmente en los períodos invernales venía importando una cantidad bastante alta de gasoil, para este año tenía previsto importar 900.000 m3 de gasoil, 300.000 m3 cada mes, lo que te daba US$ 354,4 por m3. No sabemos cuáles van a ser los precios de la próxima licitación, pero la última fue de US$ 6,8 para Escobar y US$ 5,70 para Bahía Blanca, lo que implica -traducido a M/BTU- un precio de US$ 10,4 por M/BTU, y representaba para el Estado Nacional una inversión de US$ 319 M.

¿Y a qué precio se va a importar desde Chile?

Las negociaciones fueron separadas porque Enap es partícipe del gasoducto que está enganchado con GasAndes, pero en el norte es una terminal independiente de una compañía (Solgas) que está manejada por Engie, que pertenece al grupo GDF Suez. El precio que preferimos cerrar con el gasoducto norandino es un precio fijo de US$ 6,9 puesto en la frontera, porque es un solo un cargamento, de 86 M/m3, que se va a entregar con una tasa de entrega máxima de 1,5 M/m3 por día y la idea es consumirlo todo en las centrales térmicas del noroeste argentino. Con Enap, el acuerdo es más largo porque son tres cargamentos que suman 276 M/m3: dos de 93 M/m3 y uno de 90 M/m3, con lo cual cuando se trata de más cargamentos, es más difícil tener un precio fijo por tres meses. Para esto, fijamos una fórmula, que incluye el precio del Brent, que cuando se cerró el precio, valía US$ 44, por lo que el precio te daba US$ 6,9 por M/BTU. Ahora, da US$ 7,2 porque el crudo subió a US$ 45. Ese US$ 7,2, si el crudo sube por encima de US$ 45 va a ser un poco más y si baja, va a ser menos. Ahora bien, estos dos cargamentos de gas, te permiten dejar de importar 400.000 m3 de gasoil. Entonces, los dos escenarios que teníamos nosotros eran: importar 900.000 m3 de gasoil a un costo para el Estado de US$ 319 M o cerrar estos dos cargamentos más 500.000 m3 que todavía vamos a seguir necesitando y que van a implicar US$ 177,2 M. Y este segundo escenario, que es el que elegimos, te da US$ 272,6 M, lo cual representa un ahorro para el Estado Nacional de US$ 46,3 M. Por eso lo hicimos. Si hubiéramos podido importar más de este gas hubiera sido más negocio, pero no había más posibilidades.

¿El pago se va a hacer por adelantado o a mes vencido?

El gas de Bolivia lo pagamos a 30 días porque fue en su momento negociado así entre los dos Estados, mientras los barcos de GNL se pagan todos 48 horas antes de la descarga. En este caso, nosotros teníamos una opción que era pagar a 30 días pero abriendo una carta de crédito en un banco de primera línea internacional como se hace habitualmente en el mercado. Pero Enarsa no está en condiciones económicas de hacerlo, entonces la única alternativa que teníamos era prepagar.

Se dijo que el acuerdo va a ser secreto. ¿Es así?

Hay una cláusula de confidencialidad, no de secreto. Hay una gran diferencia. La cláusula de confidencialidad es habitual en cualquier contrato entre dos empresas y en este caso era muy importante porque nosotros estábamos negociando con dos proveedores del mismo origen, al mismo tiempo, con lo cual ninguno quería que el otro supiera qué se estaba negociando. Hay una cláusula que dice que a requerimiento de alguna autoridad, los contratos se pueden abrir. No hay ningún problema, no hay ningún grado de secretismo acá.

Lo que se va a importar, ¿va a ir dirigido al consumo residencial o al industrial?

Va todo a CAMMESA, que compra para centrales térmicas. CAMMESA reemplaza gasoil por gas. No quisimos poner en consideración un beneficio adicional que es el hecho de que las centrales térmicas son más eficientes con gas que con gasoil. Pero eso, como es un contrato de tres meses, no tiene sentido considerarlo. Si hiciéramos un contrato a dos o tres años, había que tenerlo en cuenta.

¿La idea es que este programa sea para este invierno únicamente o también a futuro?

Hicimos esto fundamentalmente para cubrir este déficit de invierno, pero con la idea de crear una dinámica y ver cómo interactuamos las dos empresas, para después llegar a hacer un contrato a largo plazo. Pero todavía no hemos hablado eso. Probablemente lo hagamos al segundo o tercer mes, cuando veamos cómo funcionamos. Porque a veces ellos tampoco pueden comprometerse. Tienen dos terminales para abastecer su demanda de gas. Cuando las represas hidroeléctricas están muy altas como pasa ahora porque ha llovido mucho, su demanda de gas no es tan alta como si tuvieran poco agua. No sé si se podrían comprometer a largo plazo con un valor firme, no lo hemos hablado.

¿Importar gas no puede suponer a la larga un obstáculo al desarrollo de los productores locales?

No, porque los productores no pueden producir más gas de lo que están produciendo. Esto es nada más que para reemplazar gasoil, no para reemplazar gas de ningún productor. Si CAMMESA no tuviera que importar nada y estuviera consumiendo gas, es cierto lo que decís. Pero la realidad es que lo único que estamos haciendo es reemplazar el déficit de gas que tenemos para generar energía eléctrica, para abastecer al consumo domiciliario en el invierno, que es la prioridad.

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