Wall Street también se equivoca

21-06-2019
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En Wall Street también la pifian con los pronósticos. Ninguno de los gurúes más escuchados vaticinó que a esta altura del año el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se ubicaría por debajo del 2%, porcentaje que perforó durante parte de la jornada de ayer.

El escenario económico es distinto al que esperaban los analistas el año pasado porque ni el crecimiento ni la inflación se aceleraron, lo que hubiese llevado a que la Reserva Federal subiese las tasas de, sino que muestran el recorrido inverso.

Como preveía el mercado, la Reserva Federal no subió la tasa de interés en su reunión que finalizó el miércoles pero dejó abierta la puerta para hacerlo más adelante. Todo dependerá de la evolución de la economía, básicamente del nivel de actividad, porque se descuenta que no habrá sobresaltos en materia de inflación que sigue por debajo de la meta de 2%. La Fed dio a entender que prevé una desaceleración de la economía pero también que no moverá la tasa hasta que efectivamente se concrete.

De todas maneras, el mercado espera que la próxima suba de tasas se decida en la reunión prevista para fines de julio, o más tardar en la de septiembre. Pero antes, a fines de junio, habrá una reunión cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en Osaka en ocasión del G20 en la que se podría lograr un acuerdo comercial. Si es así, se disiparía el principal motivo invocado para sostener que la economía global marcha hacia una desaceleración.

En el escenario internacional pesan muchos las decisiones de la Fed, y por eso, desde la época de Janet Yellen tienen muy en cuenta ese dato a la hora de tomar sus decisiones. Además, un menor crecimiento global, tarde o temprano, termina repercutiendo en Estados Unidos. Las cuatro subas de tasas del año pasado provocaron un fortalecimiento del dólar que perjudicó a los países emergentes muchos de los cuales se vieron obligados a poner en marcha políticas monetarias más estrictas para defender a sus monedas lo que afectó su crecimiento económico. Por la revaluación de su moneda, en Estados Unidos perdieron competitividad sus exportaciones y se abarataron las importaciones lo cual motivó la reacción de Trump contra las estrategias de la Fed porque aún no baja las tasas y del Banco Central Europeo que quiere reimplantar estímulos monetarios que provocarían un debilitamiento del euro.

En un contexto de menor crecimiento, algunos bancos centrales, como los de India, Rusia y Chile, decidieron reducir las tasas y otros pueden hacerlo pronto, y según los analistas del mercado, hasta cabe esperar un movimiento bajista por parte del Banco Central de Brasil antes de que finalice el año.

La reacción de los mercados accionarios fue muy positiva ante esta combinación de tasas a la baja y posibilidad de lograr un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos. Ante la posibilidad de una baja de tasas, el dólar cayó ayer 0,6% frente a una canasta de monedas y tuvo como correlato una suba de las commodities, cerrando así, un día ideal para los emergentes.

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