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Una propuesta

Sin consenso no hay largo plazo y sin él, no hay estrategia y sin ella, toda estabilización es efímera.

Como diría Borensztein, lo que propuso Álvarez A. no lo podría proponer Jacobo Winograd. No es una obviedad. Ni tampoco un imposible.
Como diría Borensztein, lo que propuso Álvarez A. no lo podría proponer Jacobo Winograd. No es una obviedad. Ni tampoco un imposible.
Carlos Leyba Carlos Leyba 24-11-2022
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"Tampoco podemos seguir aceptando que cuando se les pregunta sobre la inflación solo sepan decir 'no podemos gastar más de los que recaudamos' o 'hay que parar con la emisión monetaria'. Jacobo Winograd te va a contestar lo mismo". Alejandro Borensztein, Clarín, 5/11/22. 

Tal cual. 

Es difícil escuchar o leer, algo más que esa obviedad, por parte de los mediáticos profesionales y sus comentaristas. 

Discursos menos obvios en general apelan a lo imposible, a decisiones que tienen probabilidad de 99% de generar reacciones de sentido contrario en los mercados, la sociedad, la vida económica. 

Lo peor es que quienes los escuchan saben que, de ser llevados a cabo, su efecto bumerang será devastador. 

En algunos casos inmediato, en otros con breve demora, con efecto retardado pero mortífero. 

En estos años de democracia, hubo, por ejemplo, una primera ingeniería de estabilización, muy ponderada, que aterrizó en hiperinflación. Fue algo, tal vez necesario, pero por los resultados insuficiente.

Esa hiper inesperada tuvo en respuesta una ingeniería más sofisticada y arriesgada, que, en unos años, explotó en una hiper desocupación. Respuesta insuficiente y de discutible necesidad.

La suma de ambas ingenierías, insuficientes y iatrogénicas, no sólo tuvo consecuencias económicas y sociales desastrosas, endeudamiento externo, deuda social, ausencia de inversiones, estancamiento e inflación sistémica, sino que produjeron, sumadas, la degradación de los partidos y el murmullo popular de "que se vayan todos". 

Afortunadamente los discursos de lo imposible, las palabras de la antipolítica, que son hoy los alegatos de los nuevos violentos, cosechan sólo la indignación que produce la exasperación de una dirigencia social y política, que se ausenta de su responsabilidad por el presente y que es incapaz de demostrar una mínima vocación por el futuro. 

Pero esa exasperación es la esperanza de la inmensa mayoría, no se ha de transformar en voluntad política. 

La misma exasperación, a finales de los '60 provocada por los fracasos de los gobiernos militares y el cerco a los civiles por parte de los militares, llevó a algunos jóvenes en esos años a la violencia armada. Lamentable desvarío. 

Muchos de esos, hoy casi ancianos según Naciones Unidas, y sus herederos, con la misma cultura y mayor resentimiento, actúan como en una estrategia de pinzas. 

De pinzas porque están a cada lado de la grieta instigando a lo imposible. 

De una parte la irresponsabilidad económica del kirchnerismo, cuyo mentor es el exministro Axel Kicillof. Cultor, tal vez involuntario, de la baja de la productividad media de la economía, mediante la invención patológica de empleo público redundante y la creación de condiciones que desalienten la inversión, inclusive en educación, la que no es precisamente la de los edificios ni la inspiración de Roberto Baradel. 

El mentor de la irresponsabilidad económica del kirchnerismoes es el exministro Axel Kicillof

La otra, su espejo, que se expresa en las promesas irresponsables de los libertarios que recitan la normativa económica de "ninguna parte". Insisto de ninguna parte. No hay país desarrollado que no tenga política industrial o que no procure un Estado de Bienestar o que no apunte sus cañones fiscales a lograr el pleno empleo, o que -de distinta y eficiente manera- no proteja sus puestos de trabajo. 

Ambos extremos de la grieta no formulan utopías, acunan quimeras, que son locuras pero, que además, arriesgan ser monstruos devoradores.

Una reciente intervención del segundo en el ministerio de Kicillof, el consultor Emmanuel Álvarez Agis, nos ha remitido, en una capsula del tiempo, a navegar hacia los finales de la década del '60. 

A.  Agis propuso, ni más ni menos, que aplicar las claves del programa económico de estabilización de Adalbert S. Krieger Vasena, ejecutado durante la segunda etapa de la Revolución Argentina, bajo la dictadura presidida por Onganía, la que derrocó a Arturo Umberto Illia

El gobierno de Illia, elegido por una minoría de ciudadanos en una pseudodemocracia en la que el partido presumiblemente mayoritario estaba proscripto, fue atado a un potro de dos maneas. Una la del control militar, la otra la del asedio sindical. 

Sin embargo y a pesar de esas limitaciones para gobernar,  Illia inauguró una década económica extraordinaria que cumplía con éxito el paradigma iniciado en 1930 -  industrialización (pleno empleo) más Estado de Bienestar (1945) - y liquidado en 1975 como consecuencia de la irracional lucha armada de los "estúpidos imberbes" para imponer el socialismo y la respuesta genocida de una dictadura feroz que creía encontrar, en el retorno al Siglo XIX, la manera de aplacar los conflictos que cuestionaban las estructuras. 

Fue el comienzo de una era de tremenda obscuridad porque se cerró un ciclo luminoso de progreso colectivo. 

Desde 1964 -gobierno de Illia- y por diez años el PIB nunca cayó, todos y cada uno de los años de esa década fueron de crecimiento. El PIB por habitante creció en la década 33,5%, la tasa promedio de desempleo fue 5,6% y en descenso; el salario real industrial aumentó 24% en la década pese a que la inflación promedio fue 29,7% y las exportaciones, en dólares corrientes, en diez años, aumentaron 278,7%. Sin default, sin deuda externa, sin viento de cola, con crisis del petróleo. Datos. Después no hubo nada igual.

Krieger V., en esa tendencia de la economía y compartiendo aquel paradigma, instrumentó un programa de estabilización similar al que ha postulado Álvarez A. Pero a Adalbert le falló la "política". 

Toda revolución es negación de la política. Volveré sobre esto.

E. A. Agis fue mano derecha en el desastre económico e institucional de Kicillof. 

Falsificación de estadísticas del Indec, pérdida de reservas, extensión del default, atraso cambiario y alta inflación, "la pobreza no hay que medirla porque es estigmatizarla". Pero, como él dice, "los años en el ministerio son un Doctorado en Economía". Hoy su "propuesta" no es una obviedad ni una quimera y hace sentido. Como diría Borensztein, lo que propuso Álvarez A. no lo podría proponer Jacobo Winograd. No es una obviedad. Ni tampoco un imposible. Veamos.

Estalló en los medios como "plan bomba". Pero, en rigor, puede no serlo. Puede liquidar algunas cosas y dejar a otras en pie. Deberían ser las más importantes, de modo de poder agregarle a la estabilización, no después sino pari passu con ella, una política activa de desarrollo. 

Porque, y esta es la gran lección económica de los últimos 48 años - del 74 para acá - que sin país en desarrollo no hay manera de sostener la estabilidad. 

No hay mayor desequilibrio desestabilizante de la macro que la decadencia, el estancamiento, la inapetencia de crecimiento de la economía real. Clarito la pobreza genera inflación. 

Es la hipótesis de la Reina Roja en Alicia en el país de las maravillas, "es preciso correr mucho para permanecer en el mismo lugar y para llegar a otro hay que correr el doble más rápido". ¿Lo hemos olvidado?

Vamos al plan "bomba". Dijo Emmanuel "devaluar y subir retenciones para que los precios de los alimentos no se vayan al demonio". Calcado de Krieger quien se inspiró en Marcelo Diamand. Además "hay que combinarlo con suba de salarios...aumentos de tarifas...compromiso suscrito por la sociedad...cuidar la luz, el gas y el agua...va a ser más barato, alquilar, comer y vestirse",  una "apertura quirúrgica de la economía, cuidando mucho que no se destruya el empleo" y rango de tasa de interés "que premie al que se quede en pesos. 

Todo esto con un déficit fiscal bajando, a partir de la suba de retenciones y de caída en los niveles de subsidios"... "un congelamiento de precios total por seis meses... un eje desindexatorio...ajuste en los precios relativos"..."difícil de entender". "Pero si los precios relativos no están bien al inicio del plan, probablemente fracase". "Para una suba del poder adquisitivo hay que bajar la inflación "rápido y no de a poco".

Celebro una propuesta.

A Krieger no le fue mal (1/67 al 6/69) bajó la inflación a un digito, usó casi todas las herramientas que quiere desplegar Álvarez incluida la del control de precios. 

Claro que la ausencia de un programa político en una Dictadura, más algunos errores como la política de carnes, de presiones que rebotan, lo liquidaron. El programa que propone Emmanuel tiene un aire de familia razonable con el problema de Adalbert.

Pero también fue de la familia el Pacto Social de 1973. Krieger recibió una inflación de 32 % anual y el Pacto Social una de 80% anual en mayo del '73. Al crawling peg previsto lo impidió A. Gómez Morales, pero ese atraso fue compensado fiscalmente: no fue bueno. 

En democracia el Pacto Social (6/73 al 7/74) fue el resultado de un acuerdo social y político, las Coincidencias, y fue convergente con un programa de desarrollo, el Plan Trienal. 

La inflación bajó rápido y por eso aumentaron los salarios reales: el aumento nominal original fue una suma fija equivalente al 20% del salario mínimo. 

El plan tuvo un final político, no fue como el Cordobazo de Krieger, fue peor. El asesinato de José Rucci por parte de Montoneros y la muerte de Perón que no fue ajena a ese acto criminal de los imberbes. 

Álvarez habla de un "compromiso suscrito por la sociedad". Una gambeta frágil para no decir, acuerdo, consenso. Pero se trata de eso. 

Al respecto Carlos Pagni (LN+) señaló que el 47% no está de acuerdo con un pacto entre Mauricio y Cristina (encuesta de UdeSA) y él afirma que ese es "el único pacto posible (porque) la paz la firman los halcones".

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"Mientras el país este polarizado, el único armisticio efectivo es imposible: sería un tratado entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri. La única paz que funciona es la que firman los halcones", dice Pagni

¿Cómo va a ser un pacto posible uno entre las dos personas más rechazadas (60%)? Sería inútil y por lo tanto innecesario. 

El consenso necesario y posible, debe ser conquistado por dirigentes libres de la toxicidad de Mauricio y Cristina, que son los responsables de la dilapidación y el estancamiento que va del Siglo XXI.

Las propuestas de Emmanuel son ideas para una conversación que nos aleje de la toxicidad de esas dos personas.

Sin consenso no hay largo plazo y sin él, no hay estrategia de desarrollo y sin ella, toda estabilización es efímera. 

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