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¿Un blanqueo de US$ 100.000 M?

Kiguel estima “una baja proporción de ingreso de fondos al país”.

08-06-2016
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“Tomando como referencia el caso chileno, la adhesión del programa recientemente finalizado fue de US$ 20.000 millones. Si reconocemos que el tamaño de la economía chilena y de su población es aproximadamente 40% la de nuestro país y tomamos como premisa que la tasa de informalidad de nuestros vecinos es menor, entonces la adhesión total al blanqueo puede oscilar entre los US$ 80.000 y los US$ 100.000 millones”, dice Miguel Kiguel en su último informe.

Las fuerzas

Según el, hay dos fuerzas que estimulan el blanqueo: una que “tira” y otra que “empuja”. La primera tiene que ver con que “los últimos blanqueos fueron bajo un régimen de control de capitales con represión financiera había obligación de repatriar los fondos, y mayor inseguridad e incertidumbre”. Hoy, sugiere Kiguel, “se percibe una mayor fortaleza institucional”.

Pero el gran estimulante será la otra fuerza. “Con las crisis bancarias y macroeconómicas que se sucedieron en todo el mundo a partir de 2009, los déficit fiscales se vieron presionados por menor recaudación y por mayores costos asociados a rescates financieros. A partir de la iniciativa de un pequeño grupo de países (luego escalado a nivel de la OCDE), los gobiernos identificaron una masa importante de activos que no tributaba en ninguna jurisdicción. Acordaron entonces un proceso de intercambio de información para evitar el ocultamiento de activos y lograr que la recaudación global mejorara. Más allá de los detalles técnicos (hay dos tandas de intercambio en el convenio OCDE, Estados Unidos todavía no ha adherido, etcétera), lo importante es que la tendencia mundial apunta a erradicar el agujero en la recaudación que provocan los bienes no declarados y para eso los gobiernos quieren intercambiar datos financieros. He aquí, entonces, la principal diferencia frente al tradicional blanqueo argentino. Estamos frente a una fuerza que “empuja” desde afuera al contribuyente a declarar”.

Si bien la potencial cifra blanqueada es muy alta, Kiguel estima “una baja proporción de ingreso de fondos al país”. Eso limitará el efecto expansivo sobre la actividad y evitará la apreciación del peso, pero dejará a Alberto Abad contento pues “se incrementará la recaudación”.

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