Las provincias ganan autonomía

Cae lo que reciben por coparticipación federal, pero aumentan sus ingresos propios, impulsados por el alza en la recaudación por el impuesto a ingresos brutos.

25-04-2016
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Con la coparticipación federal en caída y con perspectivas a seguir mermando en los próximos meses, el crecimiento de los ingresos provinciales por encima de la inflación implicará que las provincias ganen autonomía respecto del Estado Nacional, al menos por un tiempo determinado. Así se desprende del entrecruzamiento de dos informes de la consultora Economía & Regiones y el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), sobre el avance de la coparticipación y la recaudación de las provincias, respectivamente. “Las provincias se harían más autónomas en tanto su recaudación propia crezca más que la coparticipación, y por lo menos ese es el camino en estos meses”, plantea Ariel Barraud, presidente del Iaraf, ante la consulta de El Economista.

El primer informe, del Iaraf, analiza la evolución de la recaudación de diez jurisdicciones (Buenos Aires, CABA, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Río Negro, Neuquén, San Juan y San Luis) representativas de aproximadamente 77,3% de los ingresos provinciales consolidados. En base a esos datos, concluye el informe, al cierre del primer trimestre del año, la recaudación provincial agregada se ubicó en $ 77.446,6 M, mostrando un crecimiento de 33,9% respecto al mismo período de 2015 e incrementándose en términos reales el 1,7%.

Según el Iaraf, la suba está explicada esencialmente por el incremento de la recaudación vía impuesto a los Ingresos Brutos, disparada por la aceleración de la inflación en los primeros meses del año. Para el conjunto de provincias, este concepto significó un ingreso de fondos por $ 54.100,2 M para las provincias, 36,2% más que en el primer trimestre de 2015 en términos nominales y 3,5% en términos reales. Así, explica el reporte, la recaudación por Ingresos Brutos “representó 69,9% de la recaudación trimestral y 73,4% del crecimiento de los ingresos tributarios propios en el mismo período, por lo que de cada $100 de crecimiento de la recaudación, $73 se correspondieron con un aumento de la recaudación de este impuesto, reflejo de un crecimiento de la presión fiscal provincial”.

Luego, le siguió el Impuesto Inmobiliario, que recaudó $8.300,3 millones, 10,7% de los ingresos tributarios propios de las provincias, con un crecimiento de 30,5% y un aporte al crecimiento de la recaudación total del 9,9%; el Automotor, que creció 33,4% interanual hasta sumar $ 6.615,3 M en el trimestre, significando 8,5% de la recaudación total y una contribución al crecimiento de la recaudación de 8,4%; el Impuesto de Sellos, que concentró 7,1% de la recaudación, acumulando $ 5.517,6 M, mostrando un crecimiento interanual de 28,1% en el periodo y un aporte al crecimiento de la recaudación de 6,2%; y finalmente, la categoría Otros, que engloba aquellos cuya existencia no es general en todos los estados provinciales, sino que son particulares de cada jurisdicción, como el Impuesto a la energía de la CABA o la provincia de Buenos Aires, y la Tasa de Justicia de San Luis, entre otros. Por este conjunto de tributos, los ingresos en el primer trimestre sumaron $ 2.913,2 M, lo que implica una tasa de crecimiento de 16,2% respecto al primer trimestre de 2015, ralentizada en buena medida producto de la eliminación de la Tasa Vial en la Provincia de Córdoba, según el informe.

Así, para el Iaraf, hubo “un avance de la presión fiscal subnacional y de la concentración de la recaudación en impuestos con un fuerte componente procíclico”, en tanto que en conjunto, Ingresos Brutos y Sellos representaron 77% de la recaudación provincial y fueron origen de 80% del crecimiento de los ingresos tributarios.

“La situación, en lo relativo a ingresos, se encontraría mejor que lo observado en 2015. La recaudación mensual muestra señales de crecimiento sostenido y sería esperable que la misma se estabilice en torno al 35% para el primer semestre”, describe el informe.

En contraposición a esto, la coparticipación se desaceleró en abril después de un primer trimestre de fuerte crecimiento. Según Economía & Regiones, las transferencias automáticas a las provincias crecieron 27,7% en la primera quincena de abril, lo que significa una contracción en términos reales, pese al crecimiento que implica la devolución del 15% de Anses a Santa Fe, Córdoba y San Luis. Mientras tanto, por el Fondo Federal Solidario sojero, las provincias recibieron apenas 1,1% más que en el mismo período de 2015, un crecimiento muy por debajo de la inflación interanual.

A futuro, lo que suceda con la coparticipación, como advierte Barraud, dependerá de varias externalidades, como la aprobación o no del proyecto de ley para el reintegro del IVA para productos de la canasta básica, el nivel de reactivación que logre la economía en el segundo semestre y la situación climática, que tiene impacto sobre la cosecha de soja.

Según Barraud, el costo fiscal anual del reintegro del IVA a la canasta básica es compartido en una proporción de 57% para Nación y 43% para las provincias. Así, si el impacto fiscal de la medida es de $ 10.000 M, como planteó el Gobierno Nacional al anunciar la propuesta de ley, las provincias dejarán de recibir $ 4.300 M, poco más de 10% de la coparticipación de marzo.

“A su vez, si en el segundo semestre del año se logra algún mejoramiento en la actividad, repercutirá sobre los impuestos coparticipables. Y en los peores meses, que podrían ser abril y mayo, donde la actividad se va a ver resentida, lo mismo veremos seguramente en la recaudación de coparticipables y en los envíos automáticos que de ellas se desprenden”, plantea Barraud.

Mientras los ingresos propios crezcan por encima de la coparticipación, como se prevé que sucederá en los próximos meses al menos, las provincias ganarán autonomía de Nación.

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