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La CAC presentó un nuevo indicador: ¿cómo viene el consumo y qué se espera para 2023?

Debido al gran peso que tiene el consumo de los hogares, la entidad presentará informes mensuales que indican su evolución

La CAC presentó un nuevo indicador: ¿cómo viene el consumo y qué se espera para 2023?
15 febrero de 2023

La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) presentó su nuevo Indicador de Consumo (IC), que refleja la evolución del consumo de los hogares en bienes y servicios finales, cuya importancia relativa es sumamente alta debido a que representa el 70% del PIB.

En enero, el IC mostró un avance de 5,5% en la comparación interanual y en la serie desestacionalizada, es decir, descontando los efectos estacionales habituales del consumo a lo largo del año, marcó una caída de 0,3% frente a diciembre.

Sin embargo, cabe mencionar que se estima sobre una baja base de comparación en 2022 heredada de la pandemia, lo que explica parte de la tasa de crecimiento observada en el mes.

En este sentido, el nivel de consumo de los hogares en el primer mes del año no logró empatar el valor de 2019, punto de comparación previo a la disrupción ocasionada por el coronavirus, y se ubicó 0,3% por debajo.

La categoría de indumentaria y calzado mostró en enero una caída estimada de 1,4% interanual (con una contribución negativa de 0,1 puntos porcentuales al avance del 5,5% interanual del IC), nuevamente dando cuenta de la pérdida de dinamismo a lo largo de 2022 y acentuada hacia fines de ese año, dinámica negativa que se impuso por sobre el abaratamiento de los precios relativos del sector en el mes de enero de 2023.

El consumo de esta categoría aún se ubicó más de 20% por debajo de los niveles vigentes previo a la disrupción sanitaria.

Por otro lado, el capítulo de transporte y vehículos mostró un crecimiento estimado del 15,8% interanual en enero (con una incidencia de 2 puntos porcentuales en la variación interanual del IC), ubicándose en niveles similares a los prepandemia.

"Si bien continúa el proceso de desaceleración del crecimiento, aún las tasas se encuentran cómodamente en terreno positivo, de la mano de patentamientos de autos que mostraron en enero un crecimiento de más del 10% interanual", precisó el informe.

El caso de recreación y cultura fue uno de los rubros más afectados por las restricciones, razón por la que se vieron elevadas tasas de recuperación durante gran parte del 2022.

Sin embargo, hacia fines del año pasado estas ya comenzaron a normalizarse, mostrando en enero de 2023 un avance estimado en torno al 10% interanual, con una incidencia de 0,8 puntos porcentuales, aunque con niveles aún más de 16% debajo de los correspondientes al período prepandemia.

Por otro lado, el consumo en el apartado de vivienda, alquileres y servicios públicos se 
mantuvo estable en la comparación interanual del primer mes del año (con una contribución nula al IC como consecuencia de ello), aunque ya se ubica más de 17% por encima de los niveles de 2019.

Con respecto al resto de los rubros, estos iniciaron el año con un avance estimado cercano al 5% (y una incidencia de 2,8 puntos porcentuales), posicionándose en niveles comparables a los del arranque de 2019

Otro de los factores que explica la magra performance relativa del índice en enero se vincula con la capacidad de compra de los hogares, que mostró en el arranque del año una contracción mensual de más de 6% (descontando el efecto aguinaldo, diciembre estuvo por encima de la media de los últimos meses debido a la superposición de un conjunto de bonos de asistencia social) y una baja de 1,6% en la comparación interanual.

"Si bien el 2022 comenzó con tasas marcadamente positivas de la mano de una baja base de comparación en 2021, mayor dinamismo económico, aumento del salario real, crecimiento de los niveles de empleo y una serie de bonos en los programas de seguridad y asistencia social, el poder adquisitivo de los hogares comenzó a sufrir a medida que los desequilibrios macroeconómicos fueron acumulándose y la inflación fue tomando mayor aceleración", indicó el informe de la CAC.

"Ello estableció un punto de quiebre que dividió al año en dos semestres opuestos: un primero de expansión económica, crecimiento de ingresos y consumo y un segundo caracterizado por contracción de la actividad, el poder de compra y el gasto de los hogares acentuada por el recorte de subsidios a las tarifas de los servicios públicos", explicó.

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En este sentido, la consultora LCG indicó: "Pese a haber promediado el 6% de aumento mensual durante el segundo semestre del año, esto no fue suficiente para recomponer el poder adquisitivo de los asalariados, que cayó 3,2% anual en el último trimestre del año (-1,5% para el caso de los registrados y -11,3% los no registrados)"

"Durante la primera mitad del 2022 los salarios supieron competirle a los precios, lo cual fue rápidamente erosionado en el segundo semestre a partir de una sensible aceleración de la inflación", agregó.

  • Según LCG, contra diciembre de 2021, el nivel general de salarios marca una caída real del 2,5%.

"Esta dinámica negativa del ingreso se sostuvo en el arranque de 2023, año para el que se espera una nueva caída del poder de compra de los hogares como consecuencia de la falta de dinamismo económico, una inflación que se sostendría en niveles elevados y un proceso de recomposición tarifaria que aún se encuentra en marcha", afirmaron desde la CAC.

En diálogo con la prensa, el economista en Jefe de la entidad, Matías Bolis Wilson, afirmó que en el mejor de los casos se espera que el consumo se mantenga y en el peor, que caiga.

Por otro lado, el ministro de Economía, Sergio Massa, busca que los Precios Justos se apliquen a los salarios y que aumenten en línea con su pauta de inflación (60%), medida que por el momento fue rechazada por los gremios.

Por su parte, el presidente de la CAC, Natalio Grinman, afirmó que los empresarios están dispuestos a acompañar la iniciativa a fin de anclar expectativas.

No obstante, hizo hincapié en la cláusula de revisión que tienen los acuerdos salariales a la que se puede recurrir en caso que la inflación se acelere.

"A los empresarios no nos preocupa la economía sino la incertidumbre política", dijo Grinman en relación al año electoral.

Lo que la pandemia dejó

Las restricciones adoptadas en 2020 en un contexto de pandemia golpearon de lleno sobre el bolsillo de los hogares (principalmente aquellos con trabajo informal o cuentapropista) y sobre la actividad comercial, ya que en los primeros momentos muchos comercios debieron permanecer cerrados y la reapertura fue paulatina.

Ambos factores determinaron una contracción de los niveles de consumo de más del 20% en ese año, aunque con caídas de más del 30% interanual en los momentos más difíciles.

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"La recuperación fue lenta y dolorosa, y en 2021 hubo nuevas restricciones en el marco de una segunda ola, aunque ciertamente menos estrictas y extensas. Incluso a pesar de un mal segundo trimestre a raíz de estos motivos, el año mostró una recuperación parcial de los niveles de consumo, cercana al 10%, de la mano de una vuelta a la normalidad de la movilidad y la actividad económica que permitió una recomposición, aunque incompleta, de los ingresos de los hogares", detalló la CAC.

"En 2022 continuó este proceso de recuperación a lo largo del primer semestre del año (para el mes de mayo el IC ya se mostraba casi 1% por encima de los niveles prepandemia), pero hacia la segunda mitad comenzaron a verse los efectos de la volatilidad política y económica sobre la inflación, los ingresos y el consumo", señaló.

"En este sentido, el IC comenzó primero a desacelerar su avance para luego entrar en terreno desestacionalizado negativo, acumulando un crecimiento anual de 15% frente a 2021 pero que apenas le permitió empatar los niveles de 2019 previos al Covid", precisó.

Bajo un análisis comparado, el IC muestra una dinámica similar a la del nivel general de actividad económica, algo que resulta lógico dado que el consumo final privado absorbe alrededor del 70% del valor agregado generado en el país.

No obstante, la CAC afirma que a partir de 2020 el IC comenzó a mostrar movimientos con intensidades significativamente mayores a los de la economía en su conjunto, lo cual se explica, en parte, por los límites a la movilidad física de las personas que impactaron más que proporcionalmente en el consumo y con un efecto aún mayor sobre los servicios presenciales.

Es decir, se produjo un despegue del consumo respecto a la tasa de crecimiento. Entre los factores que pueden explicar dicho fenómeno, se encuentra el consumo retrasado y el famoso "los pesos queman".

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Otra importante relación observable es aquella que se presenta con el ingreso disponible real de los hogares, es decir, su poder adquisitivo o capacidad de compra reuniendo todas las fuentes de ingresos (empleo formal e informal, cuentapropismo, ocupaciones secundarias, jubilaciones, pensiones y ayuda social, entre otras).

Ambas variables presentan una vinculación directa: el consumo cae cuando los ingresos se reducen, y aumenta cuando estos crecen.

Sin embargo, las relaciones de intensidad parecerían haber cambiado a partir de la pandemia, momento en que el consumo comienza a presentar movimientos más fuertes que los ingresos (aunque siempre en el mismo sentido), algo diferente a lo sucedido en 2018 y 2019 cuando las variaciones del consumo tenían una magnitud mucho más alineada con la del poder de compra de los hogares.

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