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Hay datos alentadores en el comercio exterior

30-09-2016
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Por Matías Carugati (*)

Las exportaciones siguen siendo el principal motor en marcha. De acuerdo a cifras oficiales, fueron el único componente de la demanda agregada que se expandió durante el primer semestre, tendencia que continuó en lo que va de la segunda mitad del año.

Mientras que el PIB acumuló una caída de 1,7% anual las exportaciones (en cantidades) aumentaron 8% anual en el primer semestre del año, expansión que bajó a 6% anual en el acumulado enero-agosto.

Por si fuera poco, el intercambio comercial del mes pasado arrojó un superávit de US$ 705 millones, redondeando un resultado favorable de US$ 1.466 millones en todo 2016. Aislando los efectos del contexto internacional, resulta evidente que la política económica tuvo un impacto positivo sobre los sectores exportadores, alterando la tendencia deficitaria que mostraban las cuentas externas hasta el año pasado.

Por sectores

El campo ha sido el sector más dinámico entre los exportadores, con los productos primarios como la vedette. Las ventas externas de productos primarios se incrementaron en 51% anual el mes pasado (con las exportaciones de cereales duplicándose), aumentando 15% en lo que va del año a pesar de haber sufrido un retroceso de 7% en los precios internacionales. La reducción (quita) de retenciones a la soja (maíz y trigo), la depreciación del peso y el levantamiento de las restricciones comerciales fueron factores fundamentales para la reactivación de las exportaciones agrícolas.

Después de varios meses, las exportaciones industriales tomaron algo de oxígeno. Según el Indec, las ventas de manufacturas al exterior aumentaron por primera vez en los últimos 33 meses. Este resultado se explica en los mayores despachos de productos químicos, metales comunes y preciosos. Si bien las exportaciones industriales a Brasil volvieron a caer (22% anual), las mejores perspectivas de crecimiento para nuestro principal socio comercial impulsan las expectativas de recuperación del sector.

Las importaciones

La evolución de las importaciones también dejó tela para cortar. Las compras de agosto cedieron 7% anual debido a una caída en los precios de importación que compensó el mayor ingreso en cantidades, situación que viene reiterándose durante 2016. Así todo, se observan dos resultados relevantes para el debate coyuntural. Por un lado, las compras de bienes de consumo y vehículos siguen en franco aumento. Esta dinámica obedece a la combinación de apreciación real del tipo de cambio y la normalización de los flujos de comercio tras la eliminación de barreras comerciales.

Si bien existe preocupación de que las importaciones desplacen a la competencia local del mercado interno, hasta ahora no parecería detectarse una ola generalizada sino, acaso, problemas en sectores puntuales. Por otro lado, las importaciones de bienes de capital mantienen dinamismo, lo cual sugiere una recuperación de la inversión. En efecto, ello también se desprende de las estimaciones alternativas de inversión.

Hacia adelante

Las perspectivas son favorables para el futuro. Basándonos en datos del Ministerio de Agroindustria, aún restarían importantes saldos exportables sin liquidar de la campaña 2015/16, que potenciarían las exportaciones del agro si se confirma el mayor volumen de producción de la próxima cosecha. En el plano industrial, la recuperación de Brasil jugará un papel clave, especialmente para el segmento automotriz.

Los números

No obstante, el superávit comercial podría verse reducido, o incluso revertido, debido a un aumento de las importaciones producto de la recuperación económica. En efecto, de cumplirse las proyecciones oficiales de crecimiento (+3,5% en 2017) las importaciones aumentarían no menos de 6% (basándonos sólo en la elasticidad PBI-importaciones histórica), posiblemente por encima de las exportaciones.

Mientras continúe la superliquidez a nivel global no hay de qué preocuparse, ya que Argentina no debería tener problemas en financiar un déficit de cuenta corriente moderado. La estrategia gradual tiene margen de acción aunque convendría estar atentos a la aparición de un “cisne negro” que pueda alterar los cálculos.

(*) Economista jefe de Management & Fit

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