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Goldin: “El rebote del campo será en V, pero en las ciudades será una L”

14-12-2018
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Entrevista a Pablo Goldin Director de Macroview

El Economista dialogó con el siempre interesante Pablo Goldin, hombre de Macroview y fino analista de la realidad económica, sobre como cierra 2018 y, sobre todo, las perspectivas que se vislumbran para el 2019 que se avecina.

¿Cómo vienen los primeros meses del plan doble 0%?

Tiene un doble objetivo. Por un lado, que el Gobierno, que aún tiene doce meses por delante, que no es poco, no sufra ninguna nueva crisis cambiaria o financiera. Por otro lado, y asociado a eso, es que siga en la carrera electoral porque otra espiral cambiaria deterioraría bastante sus posibilidades en ese frente. ¿Cómo está funcionando? Bastante bien porque no está pasando nada feo en el mercado cambiario porque se desplomó la demanda de dólares. Estamos demandando la mitad que en el medio de la crisis. Eran US$ 9.000 millones por mes por turismo, importaciones y atesoramiento y ahora estamos abajo de US$ 5.000 millones. Es maná del cielo. En la época de la crisis, el BCRA vendía US$ 4.000-5.000 millones por mes. Eso, multiplicado por seis meses, eran US$ 25.000 millones, casi la mitad de las reservas. Era inviable. Hoy, con el dólar actual y la recesión en curso, está casi empatadas la oferta y demanda. Hoy el BCRA ya no vende más. Me gustaría que suba la oferta, es decir, la exportación. Sobre todo pensando en la carrera electoral, con todas las mini-PASO que hay desde marzo, porque a los argentinos les gusta esperar las elecciones con dólares en el bolsillo.

¿Qué expectativas hay para una mejora en la oferta, es decir, las exportaciones?

No veo una mejora sustancial en las exportaciones, aunque la cosecha ayudará. Si llueve lo justo y necesario. Eso va a generar más dólares si los productores, además de cosechar, venden también. Si están intranquilos o nerviosos, quizás opten por atesorar. SI venden, la cosecha sería la defensa para tratar de empardarle a la compra de dólares preeleectoral que mencionaba antes. Esperemos que alcance para que el dólar siga entre las bandas y el BCRA no tenga que salir a vender reservas.

Paolo Rocca mencionó, días atrás, que el Gobierno no debía caer en la tentación de atrasar el tipo de cambio en el año electoral. ¿Qué opina?

El Gobierno, en el actual esquema de emergencia, va a hacer lo que pueda para, como decía, evitar alguna turbulencia antes de las elecciones. Hoy eso implica firmar no tener que vender dólares. Si eso con un poco más o menos de atraso, se verá y no es prioritario. No creo que vayamos hacia un atraso cambiario y, como decía, la prioridad es evitar que se espiralice el dólar.

El Indec anunció una inflación de 3,2% para noviembre. ¿Está en línea con lo esperado y qué proyectan hacia adelante?

La clave del nuevo programa, como decía, es evitar un nuevo ruido cambiario y el segundo es que baje la inflación. Esto debe pasar. Sino en 2-3 meses vamos a tener que sentarnos a barajar de nuevo. Si los precios no se desploman, es decir, si la inflación mensual no va a 1-2% en los próximos meses, la cantidad de pesos en la calle no va alcanzar para comprar nada. Si los precios siguen subiendo vamos hacia una recesión muy fuerte. Hoy, con el dinero en los bolsillos que hay, podemos comprar 30% menos cosas que hace diez años. No hay plata en la calle. Y no es un decir popular. Macroeconómicamente, es verdad. Tiene que bajar la inflación fuerte y rápido porque si no ese “no hay plata en la calle” con precios que sigan subiendo va a agravar el problema.

¿Pero es posible que baje?

Sí. Me hubiera gustado que noviembre arrancara con 2%. Creo que será así en diciembre y luego tienen que empezar a llegar con el 1% adelante. Eso sí, será a costa de un consumo y una actividad en general muy anémica.

Cerremos con eso. ¿Cómo avizora el nivel de actividad?

El campo, que va a salir bien en 2019, en formato de V. Va a rebotar, pero en las ciudades vamos a quedarnos en una L. El fantasma de la recesión larga va a sobrevolar todo 2019 y no creo que la sensación térmica de la calle, sobre todo en las ciudades, mejore, más allá de alguna estadística puntual. Ojalá que sea, pero quiero verlo. Esperemos que la inflación baje a la mitad y se recuperen los ingresos, aunque no sea más que una parte de lo perdido en 2018, cuando se nos cayó un piano encima.

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