El mercado apuesta a Dujovne

06-01-2017
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por Leandro Gabin

“Tendremos que seguir trabajando en las expectativas hasta que el mercado nos crea”. Esa frase dejó una alta fuente del Banco Central al conocer lo que fue un baldazo de agua fría para la entidad: el dato de inflación proyectado para este año por cincuenta participantes entre economistas, consultora, bancos, etc., que se ubicó al alza y supera en cinco puntos el techo de las metas del BCRA. La entidad, que cree fervientemente en el juego de controlar las expectativas, no está pudiendo ganar esta batalla: el mercado cree que la inflación de este año será del 21% (y con tendencia ascendente) cuando el Central estimaba como “techo” 17% y como “piso” un irreal 12%. Es más, el alza en las expectativas inflacionarias ocurre por segundo mes consecutivo según la encuesta que realiza el mismo Banco Central. Y esto sin contar la nueva batería de aumentos desorbitados que se están conociendo en los últimos días (la muestra de la encuesta llega al 29 de diciembre), con lo cual es más probable que las expectativas a corto plazo crezcan en lugar de bajar.

Ya había preocupación, tal como adelantó El Economista, en el Banco Central por los aumentos de precios que se anunciaron precisamente antes de terminar el año y que tendrán impacto en el primer trimestre (naftas y tarifas). Como mínimo se calcula que enero arrancará con una inflación mensual del 1,5% según los más optimistas, mientras que en otras consultoras arriesgan cerca del 1,8%.

Claro que, quizás, el único creyente de que la inflación este año iba a estar dentro de las metas de la entidad era el mismo titular de la entidad, Federico Sturzenegger, y su círculo más íntimo. Incluso dentro del directorio de la entidad, cuando hablan en privado, deslizan que “es una apuesta difícil” llegar al 17%.

Pero siempre está el que lidera el bando optimista: en diciembre el banco hizo un agasajo a la prensa por fin de año y Sturzenegger se mostró “victorioso” en la batalla contra la inflación. Curioso cuando la inflación anual, bajo su gestión como titular del BCRA, terminó el 2016 en más del 40%. Esto se explica por la inflación reprimida que explotó al liberarse el cepo cambiario, ninguneada por Alfonso Prat-Gay que descreía del “pass through”. Claro que en la entidad salen rápidamente a contestar ese incontrastable dato de la realidad con que “anualizada la tasa mensual del segundo semestre dio menos del 20%”, o sea 1,5% mensual. Algo que también es cierto. Pero no menos cierto es que las mismas fuentes que consulta el Banco Central, léase las consultoras que gozan de mayor reputación para la entidad, tengan un visión un tanto distinta sobre el desenlace de los precios en la Argentina. Por ejemplo, Elypsis, la consultora de Eduardo Levy Yeyati. Es, quizás, la predilecta de Sturzengger a tal punto de que cuando los números de estimaciones mensuales de inflación que calcula la consultora empezaron a dar más o menos bien, el funcionario decía por los pasillos de la entidad “¿viste lo que publicó Elypsis?”, “vamos por buen camino”. Para esta consultora muy mirada por el Gobierno y el BCRA, el “17% de la meta es un puente demasiado lejano”. Estiman que la inflación de este año será del “20% al 22%”.

Otro conocido de Sturzenegger y con buena llegada al BCRA y al otrora equipo de Alfonso Prat-Gay como Miguel Kiguel tiene pronósticos parecidos. Mediante su consultora Econviews espera que el aumento de precios ronde el 21% hacia fin de año, lo que implicaría la menor inflación desde la recesión de 2009, “aunque se ubicaría por encima de la meta superior del Banco Central”. “La meta del 17% a fin de año para la inflación general en AMBA es consistente con una inflación núcleo cercana al 1% mensual en promedio, lo que por ahora vemos difícil de alcanzar”, dice Kiguel.

Ramiro Castiñeira, por caso, de Econométrica, espera más del 22% de inflación mientras que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula 21% según lo último publicado en la revisión del artículo IV del país. Para Estudio Bein, “es desafiante el escenario inflacionario de este año”.

En definitiva, la meta del Central tambalea para gran parte del universo económico. “Es que no contemplaron el efecto Dujovne”, decían desde el Gobierno para explicar el incremento del sentimiento inflacionario. La visión oficial es que recién ahora se está empezando a trabajar en un esquema de reducción del gasto público innecesario que “asegurará la meta de déficit fiscal”. En ese caso, la idea del flamante ministro de Hacienda es que el déficit no supere los $411.000 millones el año próximo, el famoso 4,2% del PIB. Pero la expectativa que puede generar Dujovne es la de un aliado para Sturzenegger en combatir la inflación vía el menor déficit.

“La realidad es que estaba solo peleando con las tasas y controlando los pesos en la economía. Ahora el mercado sabe que el ministro viene a hacer tándem con el Central, no a pedirle cosas que no corresponden. Va a ser más fácil para Sturzenegger no tocar las tasas si la inflación no baja como se espera”, decían desde un sector de Economía.

Es impensado que Dujovne tenga alguna discusión con el titular del Central por las tasas de interés. El hombre de Hacienda incluso deslizó ya que el nivel de tasas “es correcto” y que “la independencia del Banco Central” es indiscutida. Buenas señales entonces para que la autoridad monetaria haga todo lo posible para que la meta no quede tan lejos de los aumentos de precios.

Pero la incógnita es qué pasará más allá de lo que haga Dujovne y Sturzenegger, o sea con la propia dinámica de la inflación en un país con un triste historial. “No es fácil porque ante cualquier cosa que toqués los precios responden para arriba. La Argentina es un país para un libro de economía aparte. Acá sube el dólar dos mangos y todos remarcan por un dólar de cinco mangos. O si aumenta el vecino vos aumentás el doble esperando que se haga una bola de nieve. Hay un nivel de perversión con los precios que solo es atenuado por la recesión”, confiaba un empresario que sabe que remarcar ante la menor duda.

Por lo pronto, en el Gobierno creen que Dujovne hará mejor equipo con Sturzengger, a tal punto que compartirán viaje hacia el foro de Davos. Confirman fuentes oficiales que tanto el presidente del BCRA como el flamante titular de Hacienda “tienen contactos permanentes” si bien no se habría producido una reunión oficial entre ambos. ¿El mercado aflojará las expectativas inflacionarias con el nuevo equipo económico más enfocado en lo fiscal? Habrá que esperar y ver.

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