El Economista - 70 años
Versión digital

dom 29 Ene

BUE 26°C
Versión digital

dom 29 Ene

BUE 26°C

El gasto público, en modo electoral

Para cumplir las metas fiscales que se propuso, el Gobierno deberá realizar un gran esfuerzo en los últimos meses del año

30-03-2017
Compartir

A seis meses de las elecciones de medio término, el oficialismo necesita que el repunte de la economía se empiece a sentir en la calle. Para ello, el Gobierno ha optado por darle un fuerte impulso a la obra pública y así reactivar la construcción, uno de los sectores más golpeados durante 2016. Precisamente esta actividad es la que tiene mayor capacidad de generación de empleo en el corto plazo. Con la recuperación del empleo privado y la masa salarial privada traccionando se lograría que el consumo privado finalmente comience a repuntar. Sin embargo, el plan económico electoral no está exento de riesgos: para cumplir las metas fiscales, el Gobierno deberá realizar un gran esfuerzo en los últimos meses del año.

A principio de esta semana se publicó el resultado fiscal de febrero de 2017 y el mismo arrojó un déficit primario de $26.700 millones, cifra que duplica el desbalance registrado en el mismo mes del año anterior. El dato más destacado es el fuerte crecimiento del gasto público (+39,1% interanual) impulsado por la inversión que en sus distintas variantes (inversión directa y transferencias de capital) contribuyó con 13 puntos porcentuales de crecimiento.

Los números fiscales van en línea con los principales indicadores de obra pública: los llamados a licitación alcanzaron los $30.000 millones en el primer bimestre, 242% más que en 2016, a la vez que las ventas de asfalto al mercado interno y los despachos de cemento a granel subieron 118% y 9% interanual, respectivamente, en enero de este año.

La recuperación de la construcción es clave para la estrategia electoral, ya que la mayor parte de la obra pública se concentra en la provincia de Buenos Aires, región que perdió 15.000 puestos de trabajo registrados en el último año (llegó a perder 50.000 en la primera mitad de 2016). La mayoría de ellos en construcción e industria.

Otro componente del gasto que registra un fuerte crecimiento y tiene el doble rol de reactivar la economía y mejorar el clima social antes de las elecciones es el gasto social. En el primer bimestre las jubilaciones y asignaciones familiares, treparon 44% y 76%, respectivamente, muy por encima de la inflación que en febrero se ubicó en torno del 35%.

Creemos que el sesgo expansivo de la política fiscal llegó en un buen momento. Si bien la actividad creció entre junio y diciembre sin estacionalidad, lo hace un ritmo menor al esperado; impactando en el mercado de trabajo y en la demanda de bienes de consumo.

Sin embargo no todo es color de rosa, con 7 puntos del PIB de déficit fiscal global, la sostenibilidad de las finanzas públicas se encuentra en un límite y el gobierno debe ser más cuidadoso con el manejo del gasto. No hacerlo sembrará dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas lo que repercutirá en un mayor costo financiero, y limitará el despegue de la inversión.

Por ahora, con un resultado primario acumulado a febrero de ?$23.000 millones, las finanzas del Sector Público Nacional están dentro de lo planeado por Hacienda que, para el primer trimestre, planificó un rojo de $58.000 millones. Para seguir dentro del carril, el gasto en marzo deberá moderarse y crecer 3 puntos porcentuales por debajo de los ingresos. En este marco, esperamos que con ayuda del blanqueo y mejor recaudación de impuestos vinculados a la actividad, el Gobierno no tendrá mayores dificultades para cumplir la meta del primer trimestre. No obstante, avizoramos mayores interrogantes respecto al cumplimiento del programa fiscal en el tercer y cuarto trimestres ya que este requeriría que los gastos crezcan muy por debajo de los ingresos.

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés