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Tarifas

Econviews: "Llegó la segmentación tarifaria, un paso necesario para no desbarrancar"

El ahorro fiscal que permite esta medida no alcanzaría para cumplir la meta de este año con el FMI

Econviews: "Llegó la segmentación tarifaria, un paso necesario para no desbarrancar"
21-08-2022
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El pasado martes la secretaría de Energía y sus subsecretarios anunciaron el nuevo cuadro tarifario tras la decisión de segmentar los subsidios a fin de generar un mayor ahorro fiscal. 

En este contexto la consultora Econviews señaló en un informe: “La realidad es que la conferencia fue poco clara y aún quedan muchas cuestiones por ser dilucidadas”.

“En primer lugar, y esto no representa grandes cambios con las propuestas de los ministros anteriores, los usuarios serán divididos en 3 grupos. La novedad es que a los criterios socioeconómicos que se habían establecido se agregó uno más referido al volumen de energía que consume el hogar. Es cierto que esto ayuda a concientizar sobre el consumo y a no derrochar, pero el fondo de la cuestión es que permitirá un ahorro fiscal mayor”, afirmaron desde la consultora.

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El grupo número 1, de mayor capacidad de pago, abonará la tarifa plena tanto de gas como de energía eléctrica. Entre aquellos que se registraron, este segmento abarca a 399.156 hogares en el caso de la luz (4,49% del total de inscriptos) y 269.725 para el gas (4,69% de los inscriptos y 2,9% del total de usuarios).

Pero el universo de los que perderán los subsidios es significativamente mayor. En el caso del gas, a esa cifra se deben sumar 3.543.155 hogares que no se inscribieron. 

  • De esta manera, el total de familias que pasan a pagar la tarifa plena no sería el 2,9% mencionado anteriormente sino el 41,03% del total de usuarios.

Con la energía eléctrica pasa algo similar. Mientras que en total se anotaron 8,890,998 hogares, el número de usuarios en el país podría estar en torno a los 15 millones. Por lo tanto, el porcentaje que pierde los subsidios pasaría a ser también del orden del 40% o incluso superior.

La población restante compone los otros 2 grupos. El grupo 2 está integrado por 5,040,120 hogares para la energía eléctrica (56,69% de los inscriptos) y 2,880,090 para el gas (50,09% de los inscriptos). “El tamaño de este segmento también es relevante porque es el de menores ingresos, lo cual implica que no tendrán cambios en la tarifa. Dicho de otro modo, seguirán manteniendo el subsidio”, detalló Econviews. 

Por último, el grupo 3, corresponde a la “clase media” y está integrado por 3,451,722 (38,82%) usuarios de luz y 2,599,550 (45,21%) de gas.

Este grupo también seguirá recibiendo la ayuda estatal, pero la perderá en el caso de que supere cierto umbral de consumo. 

Para la energía eléctrica este tope está fijado en 400 Kw por mes (550 en zonas que no tienen gas). En cuanto al gas, se subsidiará el 70% del volumen promedio entre los consumos máximos y mínimos de cada categoría tarifaria y región.

El resto deberá abonarse con la tarifa plena.

  • Según la información que brindó el Gobierno, el aumento del gas (precio de ingreso al sistema de transporte) para el grupo que pierde el subsidio sería del 167%, aunque el impacto sobre la factura es menor

“Esto se debe a que además del costo de generación, la tarifa incluye el de transporte y distribución. A partir del ejemplo presentado por el subsecretario Federico Bernal, el gas representaría el 53% de una factura promedio, por lo que el aumento final sería del 88,2%”, precisó la consultora.

Esta suba se llevará a cabo en tres etapas. En septiembre el incremento será del 20,5%, seguido por otro del 23,5% en noviembre y 26,4% en enero. 

Para el grupo 3, el aumento final sería solo del 30,1%, distribuido en 3 subas de 7%, 9,1% y 11,5% respectivamente.

“En la factura de energía eléctrica el aumento para el segmento de mayor capacidad de pago sería bastante más fuerte. En principio, la suba de septiembre serviría para sacar solo el 20% del subsidio, y el resto se quitaría en 2 incrementos más recortando el 40% en cada uno. Esto se traduciría en aumentos del 55,8% en septiembre, 71,6% en noviembre y 41,7% en enero, tomando el ejemplo de Edesur. Así, el incremento final estaría entre el 124% y 279% dependiendo de la distribuidora”, puntualizó el informe.

A pesar de estas subas, el ministerio estima que las tarifas no aumentarán su peso en los salarios de la población

Al respecto, Econviews señala que el año pasado ocuparon un 3,1% del ingreso, este año representarían solamente el 2,5%. Así, queda muy por debajo del 5.4% al que se había llegado en 2019.

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¿Qué efectos producirá la segmentación?

Econviews asegura que el impacto directo en la inflación, o efecto de “primera ronda”, no será muy significativo. 

  • El nuevo cuadro tarifario entrará en vigor el 31 de agosto, contrario a la resolución de junio que dictaba su vigencia a partir de principios del mes. Como el Indec calcula los precios de la energía en base devengado, el impacto en la subdivisión de “electricidad, gas y otros combustibles” sería casi nulo este mes e impactaría en septiembre.

“Es probable además que el organismo deba adaptar su metodología para reflejar estos cambios en el esquema tarifario, pero esto no será inmediato y probablemente se busque una solución provisoria hasta que quede fehacientemente determinado el número de hogares en cada segmento. Bajo la actual estructura, el impacto de la primera ronda de subas sería de 0,8 puntos porcentuales en la inflación de septiembre”, consideró la consultora.

Econviews afirma que el problema son los efectos de ”segunda ronda” ya que los consorcios dejarán de recibir subsidios y el costo se trasladará a las expensas, que en el Gran Buenos Aires tienen un peso en el IPC semejante al de los servicios públicos. 

“Pero la mayor filtración a precios vendrá por el resto de los rubros, particularmente de aquellos comercios con alta dependencia de gas y luz. Restaurantes y hoteles, peluquerías, cines, comercios de indumentaria y una multiplicidad de industrias sufrirán un fuerte impacto que podría dejar fuera de juego a muchas si no trasladan los precios a los consumidores. Por cada punto de impacto directo, el efecto de segunda ronda sería de al menos otro punto y medio, lo que pone un piso a la inflación de los próximos meses”, agregó.

Además, el informe hace hincapié en que el escalonamiento evita el shock, pero prolonga la inercia, por lo que los efectos de primera y segunda ronda se estirarán varios meses.

Como el costo de la energía está dolarizado, cada suba del tipo de cambio implica un aumento del costo de generación en pesos y por ende una suba automática de las tarifas. Y si el costo en dólares crece por la inflación local, ello también se traducirá en tarifas más altas.

Impacto macroeconómico

“El ahorro fiscal de este año será minúsculo de acuerdo con los números del Gobierno. En la conferencia se anunció que el ahorro estimado de alcanzaría los $47.500 millones, apenas 0,06% del PIB de este año. Pero la quita de subsidios a comercios nos lleva a pensar que el ahorro fiscal podría ser mayor, aunque por el escalonamiento ello impactará principalmente en 2023”, consideró Econviews.

“Para el próximo año el Gobierno estima un ahorro fiscal de $455.000 a valores actuales, lo que se traduciría en un ahorro de 0,6% del PIB, el mismo número que se le prometió al FMI ahorrar por subsidios este año. El equipo de Sergio Massa buscaría así cumplir con el objetivo de un déficit de 1,9% del PIB para 2023 tras cumplir el 2,5% este año. Pero no creemos que la meta se alcance”, agregó.

¿Qué esperar?

En este contexto, Econviews espera un déficit primario de 3,1% en 2021 neto de rentas de colocaciones primarias, equivalente a 2,8% del PIB frente a un target de 2,5%.

“La quita de subsidios comienza así con más incertidumbres que certezas, pero es un primer paso necesario. Su implementación seguramente generará rechazos, y sus efectos negativos probablemente superen a sus beneficios en el corto plazo. Particularmente, dará lugar a mayor inflación que contrarrestará el impacto que pudiera tener la suba de tasas. Pero sin una progresiva eliminación de subsidios será imposible reducir el déficit fiscal y prolongará la innecesaria sangría de dólares”, concluyó. 

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