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"Gracias Muñeco de mi corazón. Fuimos muy felices juntos": la emotiva carta de Jairo Straccia a Gallardo

"Todo lo que te vamos a extrañar vale todo lo que nos hiciste disfrutar", dice la carta que Straccia leyó en la radio

Lo que predomina, tanto en hinchas más grandes como en más jóvenes, es la alegría que generó el ciclo Gallardo en River Plate
Lo que predomina, tanto en hinchas más grandes como en más jóvenes, es la alegría que generó el ciclo Gallardo en River Plate
14 octubre de 2022

Marcelo Gallardo se va de River y el pueblo riverplatense está conmovido. Triste, por un lado. Es inevitable. ¿Y ahora? Incertidumbre, también. ¿Quién viene ahora? Pero más allá de esas sensaciones, lo que predomina, tanto en hinchas más grandes como en más jóvenes, es la alegría que generó el ciclo Gallardo en River Plate.

Una de las manifestaciones de esa alegría, y el consecuente agradecimiento a Gallardo como el artífice último de todo eso, fue la del periodista Jairo Straccia, quien lo despidió en su programa de Radio Con Vos.

“Se iba a ir algún día. Deja una felicidad que lo supera. Eterna. Qué lindo es ser de River”

Gracias Marcelo Daniel Gallardo. Nos estamos despertando del sueño de 8 años y medio. Pero gracias, gracias gracias por este viaje.

Si ser hincha de River nos hacía feliz antes de q llegaras al club, ahora te vas y nos dejas una felicidad que te trasciende. Eterna. Porque después de Gallardo somos estructuralmente más felices que antes. Después de gallardo soy hasta mejor persona.

Todo este tiempo entonces me decían “¿No te joden las gastadas? ¿Te haces el superado?” ¿Qué querés que te diga?

Ir a la cancha todo empezó a tener algo de mágico. Nos inventamos nuestro ratito de Premier League. Como que todos vivían en pesos y por un rato teníamos acceso a dólares sin cepo. Porque disfrutamos obviamente los triunfos, pero al mismo tiempo fuimos entendiendo el placer del camino.

Gracias por el juego, Muñeco. Por la búsqueda genuina de mezclar belleza, vértigo, compromiso, ahí donde todos se cuidan, juegan a no perder o tienen miedo.

Gracias por tu laburo, bestia. Gracias por ser un enfermo de River, enfermo del trabajo para hacernos mejores.

Gracias por sacar jugadores de inferiores, gracias por armar el centro de entrenamiento, gracias por cambiar el césped para que se juegue más rápido, gracias por hacer que los alcanza-pelota tengan su ubicación para hacerlos parte del equipo

Gracias por inventar esos laterales brasileños, esos mediocampistas europeos y esos delanteros que se asumieron como insoportables partes de un todo.

Gracias porque nunca vendiste humo. Gracias por tus calenturas genuinas.

Mirá, no te conozco pero gracias por ser parte de mi familia todos estos años. Estuviste en las charlas con mi mujer. Sos una parte central de la crianza de mis hijos. ¿Por qué todos no tienen un Gallardo?, preguntaron muchas veces.

Gracias por el “Barovero Barovero Barovero” y la eliminación a Boca de la Sudamericana.

Gracias por la clasificación de pedo en la Libertadores 2015, y por dejarlos afuera otra vez porque ya ni quisieron jugar.

Gracias por ganarles una final local gigante en 2018.

Gracias por las hazañas naturalizadas en Brasil. 3-0 a Cruzeiro en la noche del “me como el pijazo de Teo Gutiérrez”. Y por esa piel de gallina en el 2-1 de la noche del “penal para River aquí en Porto Alegre”.

Gracias por el gol sacando del medio en una final de visitante para dejarlos en ridículo para la historia. Gracias por el Armani épico que le saca el gol a Benedetto.

Gracias por el tercero.

Y por la noche del 8-0.

Gracias por volverlos a eliminar otra vez en 2019, ¡cómo jugaba ese equipo!

Gracias por ganar la liga 4 fechas antes con goleadas y triunfos con diez jugadores.

Gracias por apostar por jugadores que todos puteamos hasta que terminaron siendo emblemas.

Gracias por perder también las copas y los torneos en las que fuiste largamente el mejor pero así nos recordabas que estábamos despiertos.

Gracias por levantarte una y otra vez y salir más fuerte.

Gracias por usar el traje con el escudo bien grande. Gracias por la corbata de Labruna.

Gracias por cantar en el balcón después del partido en la Bombonera siendo esa mezcla hermosa de hincha y DT.

Gracias por hacernos cerrar los ojos 30 segundos y pensar que hubiera pasado si...

Gracias por avisarnos que teníamos que creer porque había con qué.

Y gracias... por hacerlos ponerse de rodillas como nunca.

¿O no se dieron cuenta de que se normalizó que cada Superclásico ellos se asuman como equipo chico en plan de jugar a no ser goleado? ¿O no notaron que por Gallardo empezaron a traer técnicos para el 0-0 e ir a penales? Antes de Gallardo ahí enfrente el sueño era la Libertadores. Después de Gallardo van al obelisco por la copa Chiqui Tapia.

Hasta se inventaron lo del escritorio, la Conmebol, el lawfare futbolero para seguir respirando, y todo por vos, Marcelo.

Antes de vos, nos hablaban de “la mancha del descenso”, después de vos hay un solo equipo que ganó una final continental a su clásico rival. Y uno solo que la perdió.

Pero, ¿querés que me quede con un momento de estos 8 años y medio? El minuto 67 de la vuelta en la final en Madrid. Ahí está el espíritu de esta etapa gloriosa. Era el partido que iba a definir quién es más grande de los dos, el duelo que si perdías quedabas arruinado para siempre, la cita única en la historia del fútbol de clubes.... y en el minuto 22 del segundo tiempo River estaba 0-1 abajo.

En ese momento, Nacho Fernández hace una pared con Ezequiel Palacios, que se la devuelve de primera. Ya en el área, Nacho la juega atrás para Pratto que la toca suave a la red. Máximo nivel de competencia, máximo nivel de exigencia, mano a mano con el clásico rival en la final eterna, con desventaja en el resultado en una serie donde además nunca jugaste de local... y la remontada empieza con tenencia de pelota, triangulaciones en velocidad hacia delante y centro atrás.

Fútbol, fútbol, fútbol. Gallardo, Gallardo, Gallardo. River, River, River.

Gracias Muñeco de mi corazón. Fuimos muy felices juntos.

La noticia ayer fue un shock. Un día de mierda. Pero algún día iba a pasar.

Desde 2014 hubo tres Presidentes, ocho ministros de Economía, seis presidentes del Banco Central y el dólar blue pasó 13 a 300. ¿Cómo no iba a irse Gallardo, tras casi una década de estabilidad y crecimiento?

Todo lo que te vamos a extrañar vale todo lo que nos hiciste disfrutar.

Gracias Gallardo, gracias por... decilo vos...

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