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Nietos 131 y 132

Aún resta recuperar la identidad de alrededor de 350 personas

Detrás de la restitución de los nietos 131 y 132, se esconde el esfuerzo permanente de las organizaciones de derechos humanos por la memoria, la verdad y la justicia

Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la restitución del nieto 132
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la restitución del nieto 132
Ludmila Di Grande Ludmila Di Grande 28-12-2022
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La reciente restitución de los nietos 131 y 132 reafirma una vez más la importancia de las organizaciones de derechos humanos y de la incesante lucha por la identidad tras la última dictadura cívico militar ocurrida en Argentina entre 1976 y 1983, la cual perpetró un plan sistemático de desapariciones forzadas y apropiaciones.

El nieto 131 es hijo de Lucía Nadín y Aldo Quevedo, quienes fueron desaparecidos en 1977 y el 132, llamado Juan, hijo de Mercedes del Valle Morales Romero, detenida-desaparecida en 1976. 

Según datos oficiales, aún resta recuperar la identidad de alrededor de 350 personas, hijos e hijas de desaparecidos y nacidos en cautiverio de sus madres.

Pero detrás de estos números se esconden cientos de historias y años de búsqueda, incertidumbre, dolor y esperanza.

Martín Fresneda, director del Observatorio de Derechos Humanos del Senado de la Nación, es hijo de Tomás Fresneda y María Argañaraz, los cuales fueron secuestrados y desaparecidos en 1977 durante La Noche de las Corbatas.

En aquél momento María estaba embarazada, por lo que Martín aún busca a su hermano o hermana.

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Martín Fresneda, miembro fundador de HIJOS y Director del Observatorio de Derechos Humanos del Senado de la Nación

"Mi recuerdo más horrible es cuando se llevan a mis papás. Una patota del ejército rompe la puerta, entra a mi casa de Mar del Plata y agarran a mi mamá de los pelos, la arrastran por el piso y la golpean estando embarazada. Yo tenía dos años y mi hermano Ramiro, cuatro. Nos llevan secuestrados a los tres al estudio jurídico donde trabajaba mi papá esperando que él se entregue. Esa fue la última vez que los vi. 7 de julio de 1977", contó Fresneda en diálogo con El Economista

"Nunca supe dónde estaban y la condición de desaparecidos me generó un duelo interminable. Con el tiempo me acostumbré a la ausencia, aprendí a vivir con la soledad, a hacerme fuerte con esa fragilidad", dijo. 

"Pero todo podría haber sido mucho más horrible si no hubiera tenido la familia que tuve. A mi hermano y a mí nunca nos faltó amor y eso fue lo que nos dio fuerza. Muchos compañeros no tuvieron esta posibilidad porque perdieron a sus padres y cayeron en manos de gente que no los quería, en casa cunas o en villas miserias. Dentro de toda la tragedia, yo soy un privilegiado", agregó.

A casi 40 años de la vuelta a la democracia, la herida sigue abierta. Todavía hay madres, padres, hermanos, abuelas que buscan ponerle color a esas fotos en blanco y negro. 

Martín es solo una de las tantas víctimas del terror perpetrado por la dictadura, de un estado al servicio de la violencia. La tragedia que vivió Argentina, además de individual, fue colectiva.

Es por eso que en 1995 se creó Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (HIJOS), una agrupación para luchar por el juicio y castigo a los genocidas de las castas militares.

Martín, como miembro fundador, destaca la trascendencia que tuvo la organización en su vida.

"Yo tome conciencia verdaderamente de la real dimensión del terrorismo de Estado en Argentina, del daño que me habían causado cuando fundamos HIJOS. Y más aún cuando dimensioné que tengo un hermano que no lo conozco y que quizá no lo conozca nunca", afirmó.

El tiempo es un arma de doble filo: sana pero no se detiene. En este sentido, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en la conferencia de prensa en la que se dio a conocer la restitución del nieto 131, recordó que debieron "despedir a queridas compañeras, muchas de ellas no pudieron concretar el merecido abrazo".

Por su parte, Fresneda continuó: "HIJOS fue fundamental y fueron los primeros momentos en que nosotros, con los pares, pudimos empezar a comprender lo que nos había pasado. No solo individualmente, sino que también lo que le había pasado a Argentina. Empezamos a entender que el país había sido lastimado y que fue un problema colectivo y social".

Asimismo, explicó que es una organización que se fundó con un sentido social y político de exigencia por la memoria, verdad y justicia; y de reencuentro con los pares para poder transitar y elaborar junto a ellos un proceso doloroso.

También expresó que HIJOS fue reparador y que le permitió encontrarse en un proceso identitario muy fuerte y que fue justamente lo que le dio la fortaleza para recibirse de abogado e iniciar los juicios de lesa humanidad en Córdoba, por ejemplo.

Además de su cargo actual en el Senado, Fresneda fue secretario de Derechos Humanos de la Nación, legislador provincial de Córdoba y jefe del bloque Córdoba Podemos entre 2015 y 2019.

"Todos los lugares que yo ocupe tienen que ver con HIJOS, con ese rol político identitario de ser hijo de una generación que ha sido masacrada e injustamente desaparecida y perseguida", señaló.

"Hice todo lo que pude para que este país esté mejor, para que nosotros, la víctimas, nos reparemos en la medida de los posible, para que no se produzca nunca más una tragedia como la que vivimos, para que la violencia política quede muy lejos de la realidad y del cotidiano de la democracia", dijo.

"En ese sentido, estoy muy conforme con lo que logramos con mis compañeros. Eso me redime un poco de tanto dolor pero no me cura las ausencias", concluyó Fresneda.

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