Este año, las primarias se van usar

Todo apunta a que las elecciones primarias tendrán un rol importante de cara a las generales, tanto para el oficialismo como para la oposición.

20 de julio, 2021

Este año, las primarias se van usar

Por Augusto Milano

Todo indica que este año habrá más primarias competitivas lo cual constituye una buena noticia porque significa que los candidatos que competirán en las elecciones generales surgirán del voto popular y no de los aparatos partidarios. Es, además, coherente con la actitud de la oposición que defendió a ultranza la realización de las primarias cuando un grupo de gobernadores propuso suspenderlas por esta única vez. Muchas veces ocurrió que la dirigencia política reivindicaba un sistema que luego casi no utilizaba.

Ahora el escenario es distinto, porque a pocos días del cierre de listas parece probable que haya competencia en las primarias de Juntos por el Cambio en Buenos Aires, CABA, Santa Fe y tal vez Córdoba. Esos cuatro distritos reúnen casi dos tercios del padrón nacional. Por otra parte, las primarias competitivas despiertan interés entre los votantes y por lo tanto tienden a aumentar el caudal electoral de las coaliciones que las realizan. Además, en un contexto polarizado no se corre el riesgo de perder el apoyo de los derrotados en las PASO porque, por ejemplo, difícilmente alguien que votó en las primarias de JxC vaya a votar por el FdT si su candidato preferido no ganó.      

Es habitual que la competencia sea mayor en la oposición porque la oferta electoral de los oficialismos, de cualquier signo, suele decidirse desde los gobiernos, sea el nacional o los locales.    

Desafío para el Gobierno  

Para el Frente de Todos, las primarias plantean un desafío adicional porque por las características de su electorado que es más politizado, movilizado y tiene una fuerte identidad, logra, en términos relativos, mejores resultados en esa instancia que en las generales. Tiende a crecer menos que sus adversarios entre las dos elecciones. 

Por eso al Gobierno le resulta imprescindible obtener un buen resultado en las primarias. En 2015, por ejemplo, Mauricio Macri obtuvo en la primera vuelta casi 3.000.000 de votos más que en las PASO mientras que Daniel Scioli sumó poco más de 200.000. En la elección de senadores por la provincia de Buenos Aires en 2017 Cristina Kirchner le ganó a Esteban Bullrich en las primarias, pero perdió por cuatro puntos la general y Alberto Fernández en 2019 reunió en la primera vuelta 700.000 votos más que en las primarias mientras que la cosecha de Macri se incrementó en 2.700.000 votos.         

Con esos antecedentes en el Gobierno asumen que no pueden apuntar a las elecciones generales de noviembre sino que necesitan un buen resultado en las primarias del 12 de septiembre.  Por eso, en las próximas semanas apuestan a seguir avanzando con el proceso de vacunación,  a lograr un descenso, aunque sea leve, en la tasa de inflación y mejorar el ingreso de los sectores sociales más rezagados. 

Las primarias, como siempre ocurrió, darán la pauta de lo que puede ocurrir en las generales y este año también servirán para definir candidatos y liderazgos internos en la oposición. Además, si las PASO demuestran sus ventajas,  se evitará que vuelvan a ser cuestionadas como invariablemente ocurre cada dos años.