Costa Urbana: el proyecto más grande de la historia de IRSA ingresó a la Legislatura porteña

En la empresa se ilusionan y estiman que el cumplimiento de los pasos legislativos (primera lectura, audiencia pública no vinculante y segunda lectura) podría estar completado hacia fines de 2021.

21 de julio, 2021

Costa Urbana: el proyecto más grande de la historia de IRSA ingresó a la Legislatura porteña

El Gobierno porteño envió ayer a la Legislatura el convenio urbanístico que firmó con la empresa IRSA para la construcción de un conglomerado de edificios en la Costanera Sur, en el predio de la exCiudad Deportiva Boca Juniors

El expediente que tendrán que debatir los legisladores contempla un acuerdo entre la administración porteña y la empresa, dueño del predio de 71 hectáreas, para cambiar la actual normativa que rige en los terrenos -que solo permite la actividad deportiva- para habilitar nuevos usos del suelo como los de viviendas y comercios.

A modo de contraprestación por la reforma a cargo de la Legislatura, IRSA cederá a la Ciudad 41 hectáreas que serán destinadas a un espacio de acceso público y cuyo mantenimiento estará a cargo de la empresa por diez años, según se desprende del convenio.

El emprendimiento no es nuevo. Conocido como “Solares de Santa María”, data de 2010, cuando la empresa que preside Eduardo Elsztain firmó el primero de seis acuerdos con el Gobierno de la Ciudad para lograr un cambio en los usos permitidos del suelo y avanzar con su diseño que inicialmente incluía torres de 50 pisos y un embarcadero.

Sin embargo, durante más de una década, el desarrollo inmobiliario no logró el aval de la Legislatura, donde a través de los años el oficialismo porteño no logró recolectar los votos necesarios para modificar la normativa vigente en los terrenos en la Costanera Sur.

El predio se extiende frente a Puerto Madero, al sur de la Reserva Ecológica y al lado del barrio popular Rodrigo Bueno, y era propiedad del Estado hasta que en la década del ’60 fue donado al Club Boca Juniors a los fines de hacer una Ciudad Deportiva con un megaestadio y canchas auxiliares, y con la prohibición de que luego fuera vendido a privados.

No obstante, la prohibición quedó sin efecto tiempo después y en 2007 esas tierras fueron adquiridas por IRSA por US$ 50 millones, tras lo cual buscó -sin éxito- cambiar los permisos urbanísticos vigentes.

En un nuevo intento, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, rubricó el convenio que mandó a la Legislatura.

“Va a ser el vínculo natural entre la zona sur y Puerto Madero, generando una continuidad en la trama urbana en un área de la ciudad que la necesita”, afirmó Elsztain acerca de su próximo emprendimiento al cual rebautizó como “Costa Urbana”.

Para IRSA el desafío no es menor. En la empresa lo apodan “el proyecto más importante de su historia”. Todo un dato para una compañía de su envergadura. “Sería una gran felicidad poder arrancar, en cuanto la legislatura dé la aprobación final, con un emprendimiento que es una ilusión de vieja data para nuestra empresa”, dijo Elsztain, días atrás. “Costa Urbana generará miles de puestos de trabajo, recaudación impositiva tanto para el estado nacional como para el de la ciudad”, agregó.

La superficie a construir incluirá viviendas, oficinas, locales comerciales, escuelas, un sanatorio, un paseo peatonal, un paseo costero apto para correr y andar en bicicleta de 4,2 km, un hotel, entre otros. Para hacer todo eso, IRSA invertiría US$ 1.800 millones.

“Estimamos que esta nueva zona albergará unas 6.000 familias; las oficinas, los locales y todas las demás actividades que elijan Costa Urbana para radicarse también generarán un gran movimiento de personas y una actividad económica de la que hoy carece ese barrio”, añadió Elsztain. “Nuestra intención es que Costa Urbana tenga una población lo más diversa posible: habrá unidades de todas las medidas porque es impensable hacer 6.000 departamentos para el segmento socioeconómico más alto”, agregó. Se estima que el cumplimiento de los pasos legislativos (primera lectura, audiencia pública no vinculante y segunda lectura) podría estar completado hacia fines de este año.